Eclipse de Stephenie Meyer: Un mito degradado

Eclipse - Stephenie MeyerDebería comenzar hablando de Stephenie Meyer y de su libro Eclipse, pero voy a empezar hablando de HP Lovecraft y Buffy, la cazavampiros.(*)

Lovecraft dice en El horror en la literatura que todos los arquetido del terror tiene un inicio ominoso, en las profundidades más oscuras al interior de las cavernas del ser; con el tiempo se convierten en mitos conscientes personificados en mitologías y religiones y luego pasan al estado de leyendas rurales, para terminar como materia de aventuras y, finalmente, como parodias inofensivas de sí mismos. Nada mejor que los vampiros para ejemplificar esta debacle natural. Lo que comenzó como el terror del hombre de ser absorbido síquica y físicamente por alguna entidad cósmica, hasta verse convertido en el esclavo eterno de lo maligno, continuó como el horrible mito de los Nosferatus eslavos, derivó en vampiros literarios, en un Christopher Lee vestido de frac, hasta llegar a Buffy, serie de televisión -y originalmente una película- acerca de una adolescente preocupada de la ropa y sus espinillas.

Cada cierto tiempo, los vampiros -un mito degradado, muertos vivos, al menos literariamente- sufren la samanitana transfusión de vida de algún iluminado que consigue extender un poco más su capacidad de producir dólares, a través del descubrimiento de algún pequeño nuevo punto de vista para el manoseadísimo monstruo de los colmillos. En su momento, Anne Rice dio el golpe a la cátedra al reinventarlos decadentes, cortesanos, aburridos, gays y emo en su Entrevista con el Vampiro. Mientras Francis Ford Coppola les sacó las últimas gotas cinéfilas que le quedaban en su monumental, hiperventilada, y melodramática Drácula. Otros no han hecho más que hundir un poco más la estaca en el corazón del cadáver, como Stephen King’s Vampires, Drácula 2000 o esos vampiros de rol estilo Matrix de la saga Underworld.

En fin, todo este largo preámbulo es para decir que Eclipse, de Stephenie Meyer, pertenece a estos últimos. El libro se siente desde el comienzo como un incesante pataleo, una interminable maniobra de resucitación del mito echando mano no a nuevas recetas, sino a la mezcla de todo lo que han intentado los últimos paramédicos en los anteriores diez años, todo mezclado en un mal envoltorio romanticón de tercerísima clase. La actitud aristocrática de los vampiros de Anne Rice, la batalla entre murciélagos y licántropos de Underworld, la mezcla con el mundillo high school de Buffy. Con la diferencia de que carece justamente del brillo que cada una de esas facetas le aportaba al mito. No tiene el fondo emocional de Rice, la acción y belleza de Underworld no aparecen por ningún lado, y carece absolutamente de esa capacidad de reírse de ella misma que tenía la cazavampiros, como parte de una comedia adolescente liviana y sin pretensiones. Meyes es PRETENCIOSA y se toma en serio. Buffy es los vampiros lo que La Hechizada es a la brujería. Ahora ¿se imaginan un libro en serio sobre la vida de ama de casa de Samantha Adams, la bruja? Bien, eso es Eclipse.

Confieso que fue un verdadero suplicio leer el libro completo y confieso que me salté algunas páginas, porque soy alérgico a la sobredosis de mermelada. Confieso que estoy pensando seriamente en quemarlo o en clavarle cuatro clavos de nueve pulgadas como una forma de exorcismo.

“Desde que mi mejor amigo, y hombre lobo, Jacob Black, se había chivado de que había estado montando en moto a escondidas -una traición que había ideado para conseguir que mi padre no me dejara salir y no pudiera estar con mi novio, y vampiro, Edward Cullen-, sólo me permitían ver a este último desde las siete hasta las nueve y media de la noche, siempre dentro de los límites de las paredes de mi casa y bajo la supervisión de la mirada indefectiblemente refunfuñoña de mi padre”

¡Nadie puede arrogarse el derecho de tomar un tema tan querido por cientos de miles de seres humanos sensibles y rebajarlo de esa manera!

Supongo que existe público para este tiupo de literatura, no en vano aparece en las listas locales de más vendidos (mérito siempre cuestionable, en todo caso). Supongo que hoy no existen libros malos, sino público objetivo equivocado. Supongo que hay personaes a las que les va a encantar esta mala mezcla de Buffy con la peor Corín Tellado (si es que algo así existe). Calramente no soy una de esas personas. Adhiero a la filosofía de Lovecraft, prefiero los mitos en estado puro, frescos y ominosos, acechando en el fondo del cosmos más negro de la locura humana. Frente a eso, los vampiros de Meyer son lo más parecido a una mala historia de amor relatada por una señora gorda, vestida de rosado y cargando un poodle.

(*) Publicado originalmente en Cultura de La Tercera, 19 de abril de 2008.

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