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Nippon2007: La 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción

Hugo

Entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre del 2007 se llevó a cabo en la ciudad de Yokohama, Japón, la 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción. Estar allí ha sido sin duda una de las hechos mas importantes de mi vida como aficionado. Una experiencia tan fascinante que si algún amante de la ciencia ficción me preguntara si vale la pena asistir, no tendría dudas en darle una respuesta afirmativa. Es La Meca de los musulmanes, una peregrinación que debiera ser obligatoria para cualquiera de nosotros.

Las próximas oportunidades serán Denver el próximo año y Montreal el 2009. Esta última ciudad ganó su derecho a organizar la 67ava Convención tan solo hace cuatro días. Mientras en el salón principal se entregaban los Hugos, en un olvidado rincón de la galería de exhibiciones se contaban los votos tras una intensa campaña donde Kansas City y Montreal se disputaron las preferencias de los asistentes. Así, la ciudad ganadora aparece como una posibilidad particularmente atractiva para chilenos que quieran conocer lo que es una Worldcon, no solo por la importante comunidad nacional que vive en Canadá, sino también por las facilidades que ofrece dicho país en términos de tramites de ingreso y costos.

Pero volviendo a lo que fue Nippon2007 déjenme contarles algunos pormenores de lo que fue esta cita. No los importunare con el listado de ganadores, pues ella fue más que oportunamente entregada por Daniel Guajardo en un post anterior. En cambio, me permitiré intentar describirles las actividades y ceremonias mas típicas, a fin de que se hagan una idea de que es, en la práctica, una Worldcon.

Lo primero, sin duda, es el proceso de registro. Una formalidad que cada asistente debe cumplir antes de comenzar a disfrutar de las demás actividades. Para cada uno de ellos significa acreditar su identidad y cancelar los montos requeridos si no lo ha hecho antes, y luego recibir su credencial, su libro de recuerdo (una especie de anuario de la Convención), el programa y una extensa cantidad de propaganda. Para el comité, sin embargo, es un esfuerzo considerable el garantizar un proceso expedito para los miles de asistentes que lo realizan en apenas dos o tres días.

Luego los paneles y conferencias. Una enorme cantidad de ellos. Y es que en orden a maximizar el aprovechamiento de los espacios arrendados se procura siempre ocupar todas las salas del centro de conferencias con alguna de estas u otras actividades. Así, uno siempre tiene que optar entre una decena de posibilidades a la hora de decidir a cual evento asistir. ¿Hay tantas actividades que valgan la pena? Por supuesto. Escritores, editores, académicos, miembros de la industria cinematográfica, desatacados aficionados, todos ellos están siempre dispuestos a llenar sus agendas participando en estos foros durante toda la Convención. Y destaco en este punto, que todos ellos con la sola excepción del Invitado de Honor, hacen esto sin remuneración de por medio, y mas aún, pagan, como todos los demás, su derecho a estar en la Convención. Si. Robert Silverberg, Larry Niven, Joe Haldeman y muchos más, cada año entregan cinco días de sus vidas a sus admiradores sin ningún tipo de recompensa mas que el aplauso de todos ellos. Una demostración de su compromiso con la ciencia ficción y su fandom que debiera llamarnos a reflexionar por nuestras latitudes, cuando por apenas dar una conferencia, o dirigir una partida de rol, o ayudar en la organización del evento, exigimos entradas gratis, almuerzo y demases (y me incluyo).

¿Y de que se habla en dichos paneles? Casi de todo lo imaginable. Desde los programas de la NASA para visitar Marte hasta las políticas editoriales de Del Rey o Baen Books. Pero me ha llamado poderosamente la atención el alto nivel de discusión política que existe en estas convenciones. Y no estoy hablando de que si Bush es buen o mal presidente. Aquí se debaten asuntos de una trascendencia mucho mayor. Por ejemplo, las crecientes amenazas contra la libertad de las personas de parte de los gobiernos y las corporaciones, o las implicancias del creciente conflicto entre los copyright y el movimiento en favor del opensource. De eso se discute mucho y uno tiene una real perspectiva de las cosas que realmente están en juego en la política mundial.

También están los Kaffeeklatsches. Este es un tipo de actividad que recomiendo especialmente. Se trata de pequeñas reuniones de unas diez personas, junto con un escritor o editor de ciencia ficción. Allí se conversa abiertamente y todos pueden participar en un ambiente relajado e informal. Si uno busca estar cerca de los autores y hablar con ellos más allá de un intercambio de saludos y un autógrafo, esta es la forma. ¿Difícil inscribirse? Para nada.

¿Dije autógrafos? Por supuesto. En un corredor o un ascensor. Pero más que nada en las sesiones especialmente dedicadas a ello. Nunca ninguna celebridad occidental me negó (o vi que negara a otro) unos segundos de su tiempo para firmar un libro o tan solo un pedazo de papel. Desgraciadamente no puedo decir lo mismo de los japoneses, a pesar de su proverbial cortesía. Partiendo por George Takei, el único que cobraba por su firma, aunque seguramente era una exigencia de su agente, pues sin embargo, es una persona especialmente agradable y bien dispuesta.

Si, el “capitán” Sulu, como el mismo se encargo de recalcar en la presentación de “Star Trek, New Voyages”, fue uno de los participantes estelares de la Convención. El mismo dirigió la entrega de los premios Hugo, y lo hizo con gran maestría y buen humor. Su voz poderosa capturó rápidamente la atención de los presentes.

Los Hugos comenzaron con una excelente presentación de Ultraman y sus amigos combatiendo una variedad de monstruos. Todo en escenario y con actores muy bien disfrazados y que caracterizaron excelentemente a los distintos personajes. Sin duda, Ultraman fue uno de los protagonistas de la ceremonia, mostrandose en varias ocasiones, y finalmente apareciendo en el propio premio como representante del Japón, junto al Monte Fuji.

Solo unos pocos ganadores estaban presentes, pero todos los demás enviaron sus saludos. Al final, la fotografía de rigor incluía a muchos notables del genero, al propio Takei y al ya mencionado Ultraman. Uno de los momentos mas emotivos de la Convención.

Pero la Convención no terminaba ahí. Era recién sábado y la noche recién comenzaba. Primero la fiesta de los perdedores, una tradicional celebración a la que solo unos pocos están invitados (al igual que al cóctel de recepción antes de la ceremonia. Ejem, ejem). Y luego las demás fiestas, la primera y mas importante, la que los canadienses organizaron para celebrar su victoria en la selección de sede para el 2009.

Déjenme contarles acerca de las fiestas. Todas las noches después de las actividades programadas hubo varias fiestas, la mayoría en el sexto piso del Hotel InterContinental, que fue especialmente reservado para tal efecto. Cada cuarto una fiesta, pero en realidad una sola, muy grande, donde los invitados circulaban de habitación en habitación, comiendo, bebiendo y compartiendo con los demás. Estas actividades son gratis y así también lo es todo el consumo, que corre a cargo de quienes organizan cada una de ellas. Cualquier participante de la Convención puede asistir y no lo dejen de ir si es que tienen la posibilidad.
Y ya me he extendido demasiado. Espero poder contarles en otra ocasión sobre otros aspectos de la Worldcon.

Saludos desde Yokohama.

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Premio Hugo 2007

Otra vez Vernor Vinge, winner. Ya ni me pregunto cómo es que sus novelas traducidas no llegan a estos puertos…

Los resultados fueron los siguientes (y ojo con el trofeo, no es broma):

The results of the 2007 Hugo Awards, as announced at Nippon 2007, the 65th World Science Fiction Convention, in Yokohama, Japan, on September 1st 2007, are as follows:

* Best Novel: “Rainbows End” by Vernor Vinge [Tor, 2006]
* Best Novella: “A Billion Eves” by Robert Reed [Asimov’s Oct/Nov 2006]
* Best Novelette: “The Djinn’s Wife” by Ian McDonald [Asimov’s July 2006]
* Best Short Story: “Impossible Dreams” by Tim Pratt [Asimov’s July 2006]
* Best Related Non-Fiction Book: James Tiptree, Jr.: The Double Life of Alice B Sheldon by Julie Phillips [St. Martin’s Press, 2006]
* Best Dramatic Presentation, Long Form: Pan’s Labyrinth (2006) Screenplay by Guillermo del Toro. Directed by Guillermo del Toro [Picturehouse]
* Best Dramatic Presentation, Short Form: Doctor Who – “Girl in the Fireplace” (2006) Written by Steven Moffat. Directed by Euros Lyn [BBC Wales/BBC1]
* Best Editor, Long Form: Patrick Nielsen Hayden
* Best Editor, Short Form: Gordon Van Gelder
* Best Professional Artist: Donato Giancola
* Best Semiprozine: Locus ed. by Charles N. Brown, Kirsten Gong-Wong and Liza Groen Trombi
* Best Fanzine: Science-Fiction Five-Yearly ed. by Lee Hoffman, Geri Sullivan, and Randy Byers
* Best Fan Writer: Dave Langford (¡ ZEUS !)
* Best Fan Artist: Frank Wu

The winner of the John W. Campbell Award for Best New Writer, sponsored by Dell Magazines and administered on their behalf by the World Science Fiction Society, is:

* Naomi Novik

Información detallada de los premios (en inglés) se puede encontrar Full details of the nominees and voting figures can be found ACÁ.

Trofeo Premio Hugo 2007

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Cuando los Grandes estaban con Nosotros

Worldcon

En el prefacio de su antología estelar, “The Best of the Best; 20 Years of the Year’s Best Science Fiction”, Gardner Dozois señalaba:

Cuando comencé a trabajar en “The Year’s Best Science Fiction, First Anual Collection”, en 1983 (…) la mayor parte de los famosos escritores de CF de la Edad de Oro Campbelliana de los 40′ y de la Edad de Gold y Boucher de los 50′ no solo estaban vivos sino que ademas, disponibles para conversar con ellos en la mayoría de las convenciones de ciencia ficción…”

Esta es una idea que se me ha aparecido en repetidas ocasiones durante los últimos años, en distinta formas, pero siempre intentando expresar una cierta nostalgia por aquellos tiempos cuando Asimov, Heinlein, Anderson, y muchos otros, estaban aun entre nosotros, y muy cerca.

Es así como a pocos días de comenzar Nippon2007, la 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción, algunos de los participantes extranjeros han comenzado a aparecerse bajo este cielo del color de un televisor sintonizado en un canal muerto. Y precisamente de boca de uno de ellos es que me ha tocado volver a escuchar sobre este tema. Pero esta vez, quizás, con la intensidad propia de quien ha conocido personalmente a aquellos famosos y en cuyos ojos se aprecia el brillo de los recuerdos lejanos. En verdad, se trata de una ella, Audrey Whelan, esposa del talentoso artista Michael Whelan, uno de los invitados de honor de esta Convención.

La ocasión, una agradable reunión en un isakaya (equivalente local de una shopperia) cerca de Akihabara, luego de una de las últimas reuniones del Comité Organizador. Fue allí, entre cervezas y picadillos al estilo japones, que ella primero nos hizo reír con algunas anécdotas que involucraban a Heinlein, y nos hizo emocionarnos con sus recuerdos del buen doctor.

Hablando del propio autor de Fundación, la señora Whelan indicaba que siempre habia sido muy agradable poder conversar con él. No solo por sus conocimientos y su amenidad, sino que ademas, por su capacidad de abordar diversos temas, para luego regresar al punto original, como si todo el recorrido fuese una historia que todo el tiempo estuvo en su cabeza.

Fue una feliz coincidencia, entonces, que luego de que nuestra propia conversación derivara hacia otros tópicos (como los últimos trabajos de Michael Whelan), al final volviéramos al principio. Ocurrió luego de preguntarle a Whelan si acaso había realizado algo para las revistas del género; no ha hecho mucho para ellas, pero algo que recordaba especialmente era la portada con que la propia revista Asimov’s despidió al famoso escritor, allá en 1992. Un Asimov erguido sobre una pila de libros y acompañado por uno de sus amados robots. Un esplendido homenaje para uno de los más importantes escritores de ciencia ficción que han existido en la breve, pero agitada historia de nuestro genero.

Asimovcover

A causa de la ley de la vida, y hasta que la Singularidad nos alcance, siempre tendremos que lamentar la partida de otros. En este caso, no podemos sino esperar que la lista de “grandes” de la ciencia ficcion que ya no estan con nosotros siga creciendo.
De hecho hace solo unos meses tuvimos que agregar el nombre de otro de ellos, Jack Williamson. Uno que también vislumbro robots, y héroes espaciales, y muchos futuros que han quedado en el pasado.

Pero quizás es injusta esta mirada. De alguna forma nos insinúa que los actuales escritores no caben en los zapatos de sus predecesores. Sin embargo nadie podría dudar que la generación que siguió a la de la Edad de Oro es también una muy destacada; Robert Silverberg, Harlan Ellison, Roger Zelazny, Ursula Le Guin, y muchos otros. En las Convenciones, y en el corazón de los aficionados, ellos ocupan el lugar que antes fue de Asimov y compañía. Y tras ellos vienen Gibson, Bear, Vinge, Brin, etc. Y un nuevo destacamento de escritores, ya reconocidos y consagrados, aparecen como los “grandes” de la primera década del siglo XXI.

Este es la mas significativa demostración de que la Ciencia Ficción es un género vivo, y que no se agotara en el recuerdo de las glorias pasadas. Como en Enrique V, siempre podremos decir que estuvimos en aquel día magnifico compartiendo el campo de batalla con los mas ilustres. Los nombres podrán ser distintos, pero la estatura de los héroes sera la misma o quizás mayor.

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