LHC, Partículas Divinas y Agujeros Negros

August 15, 2008 by rmundaca · 7 Comments 

LHCDesde un tiempo a esta parte he comenzado a ver en diversos blogs y foros desesperados súplicas de personas que no quieren resignarse a ser destruidos junto con el resto del planeta, en lo que dicen será el destino de todos nosotros en caso que el LHC comience a funcionar. Este artefacto generará tanta energía que recreará las condiciones primigenias del universo, aparecerán partículas ignotas y, dicen, agujeros negros que podrían tragarse por completo al planeta Tierra. Read more

De científico a escritor de ciencia ficción: Alastair Reynolds

March 2, 2008 by rmundaca · Leave a Comment 

24-alastair.jpgpor Andrés Corona

Uno de los nuevos valores de la Ciencia Ficción anglosajona es Alastair Reynolds, quien con su cuento “Azul Zima”, reconocido en la antología “The Year’s Best Science Fiction: Twenty-Third Annual Collection” de Gardner Dozois (2006), es parte de esta edición de TauZero.

Nacido en Gales, con un doctorado en astronomía y varios años de trabajo en el mundo científico, desde el año 2004 Reynolds decidió dejar los telescopios y los análisis matemáticos para dedicarse de tiempo completo a su otra pasión, escribir Ciencia Ficción.

Con siete novelas ya publicadas, más varias compilaciones de historias cortas, Alastair Reynolds construyó al inicio de su carrera un universo imaginario que abarca desde un futuro cercano (con cuentos situados a un par de siglos del presente) hasta un remotísimo futuro distante, en que la humanidad pierde ya su esencia. Este es el universo de “Espacio Revelación”, y es un marco general en la mayoría de sus obras.

Es considerado un autor detallista, minucioso y que usa hábilmente la ciencia como una herramienta para crear escenarios a sus historias.
Alastair Reynolds accedió a contestarnos algunas preguntas, en un diálogo que incluye ciencia, literatura e incluso viajes a Chile.

Hola, Alastair. Tú trabajabas para la ESO (European Organisation for Astronomical Research in the Southern Hemisphere). ¿Qué tipo de investigación realizabas ahí?

Eso es un poco complicado! La verdad es que nunca trabajé directamente para la ESO., pues yo fui un funcionario de la ESA (European Space Agency) por casi doce años, de manera intermitente. Sin embargo, durante un período de dos años, cuando fui investigador residente en la universidad de Utrecht, hice un par de viajes al observatorio La Silla, que obviamente es manejada por ESO. Ambos viajes estuvieron relacionados con mediciones espectroscópicas de estrellas binarias, las que serían usadas en distintas experiencias. Infelizmente, ninguno de los viajes fue muy provechoso desde el punto de vista científico.

¿Dejaste completamente tu trabajo como científico? ¿Por qué?

Sí, dejé mi trabajo en ciencia. Lo disfrutaba, pero encontraba cada día mas difícil lograr un balance entre el trabajo y escribir. Decidí que quería continuar con la escritura más que con la ciencia, especialmente después de que el proyecto en que estaba involucrado comenzó a tener atrasos y dificultades técnicas. También había tenido algunas experiencias con trabajos part-time, y decidí que no era lo que quería: era el todo o nada. Por eso, mi decisión de volverme escritor a tiempo completo, la que no podría haber ni siquiera pensado sin el apoyo financiero y emocional de mi esposa. Ya son más de tres años desde que deje de trabajar como científico, y aunque todavía son un fan de la ciencia en general, y un ávido lector de revistas, estoy completamente feliz de no dedicarme más a ella.

¿Qué rol juega la ciencia en tus historias? ¿Siempre la ciencia debe ser posible en una historia de Ciencia Ficción?

Como estoy fascinado por la ciencia, generalmente ella juega un papel importante en mis historias. Pero, no estoy interesado en el lector conferencista. También pienso que la ciencia debe siempre ser un instrumento para la historia. La ciencia no debe estar “errada”, pero es mejor que pueda estar “torcida” un poco a tener una historia débil, pero científicamente rigurosa.

¿Nos puedes contar algo de tu relación con el fandom? ¿Qué rol crees le toca jugar?

No estoy muy envuelto en el fandom. Comencé a asistir a algunas convenciones de manera ocasional, pero sólo desde que me transformé en escritor a tiempo completo. El fandom juega un rol vital en la ciencia ficción, y espero que lo continúe haciendo, pero muchos fans parecen estar cada vez más interesados en el fandom como un mundo hermético autosuficiente, que no tiene nada que ver con la literatura. No estoy ni remotamente interesado en juegos de rol, disfraces, etc., pero se tiende a tener una tremenda cantidad de eso en algunas convenciones.

¿Escribes otro tipo de literatura, aparte de ciencia ficción, como libros científicos?

¡Me preocuparía mucho si sólo me gustara la Ciencia Ficción!. Como escritor, es más o menos esencial leer fuera del género. Sabes claramente quienes no lo hacen. Leo literatura mainstream, aunque no tanta como debiera. También leo una gran cantidad de ficción histórica y criminal. Leo un montón de no ficción, en solo los tópicos que me interesan, como exploradores, medicina, guerra, política.

¿Tienes alguna noción de ciencia ficción de autores de habla hispana?

Lamentablemente, no que yo sepa.

* * *

¡Ahora conoce TauZero!. Ahora no queda más que disfrutar del relato que Alastair cedió gentilmente a nuestra revista, y que las habilidades de Sergio Alejandro Amira permitieron traducir fielmente del original.

NOTA: EL CUENTO “AZUL ZIMA” SÓLO ESTA DISPONIBLE EN LA VERSION PDF de TAUZERO#24.

H.G. Wells y la cuarta dimensión

March 2, 2008 by rmundaca · 2 Comments 

HG Wells y la cuarta dimensionPor Omar Vega

En septiembre de 1945, el bombardero norteamericano Enola Gay dejó caer una bomba solitaria sobre la ciudad de Hiroshima, destruyéndola completamente junto a cientos de miles de sus habitantes. El hongo atómico que de ella surgió marcó el destino de la humanidad para siempre y contribuyó en gran medida a controlar las guerras entre las naciones. De ser un deporte civilizado, la guerra pasó a ser el preámbulo del holocausto final, por lo que de ese momento en adelante las potencias lo pensaron mejor antes de iniciar sus periódicas carnicerías de las nuevas generaciones.

Pocos saben que entre los inspiradores de la bomba atómica está un escritor de ciencia ficción llamado H.G. Wells, quien escribió en 1914 una novela llamada “El mundo liberado”, donde describe con lujo de detalles la construcción de una bomba de uranio que él llama “atómica”. Wells se basó en estudios del decaimiento radioactivo, calculando que pasaría si ese proceso en vez de tomar siglos fuese instantáneo. El resultado era una cantidad de energía que sobrepasaba todo lo conocido: un arma apocalíptica. Más curioso aún es que en el año 1933 Leo Szilard, tuvo la inspiración de la reacción en cadena después de leer esa novela de Wells.

Wells no fue un escritor cualquiera sino quizás sea el mejor de todos los tiempos. Creador de la denominada Opera Espacial fue, además, poseedor de una habilidad notable para predecir eventos futuros. Sin embargo, cuando la primera novela de Wells fue leída por Julio Verne, quien fuera el primer escritor profesional de ciencia ficción, la reacción de éste fue de profundo desagrado. Desde entonces Verne detestó a Wells por considerarlo fantasioso y poco centrado en la realidad.

Pero Wells no era un escritor ignorante. Fue un hombre ilustrado e inteligente que sabía lo que decía. Y si bien poseyó una imaginación extraordinaria, sus ideas siempre tuvieron un fundamento científico. Tal es el caso de su primera novela -la misma que Verne detestó- llamada “La máquina del tiempo” y que fuera publicada en 1895 cuando Wells tenía sólo 22 años. Para entender lo radical de su idea, tenemos que pensar que si bien en el presente se publican cada año muchas novelas, cuentos y películas sobre los viajes en el tiempo, muy distinto es ser el primero en concebir la idea. Para tenerla fue necesario ser H.G. Wells.

Nuestro autor por entonces estaba en la Normal School of Science (Londres), donde recibió influencias de las ideas científicas de la época. Entre ellas, la Geometría no-Euclidiana de Lobachevsky, Riemman y Bolyai. Esta nueva geometría, de moda en la época, describía universos de cuatro y más dimensiones. Pensando en ello Wells asoció nuestras dimensiones convencionales (longitud, latitud, altura) a las tres primeras coordenadas de un espacio de cuatro dimensiones, y asoció el tiempo a la última dimensión. De esta manera, Wells postuló que los viajes podían realizarse no sólo en el espacio sino que también en el tiempo. Para ello se requería un medio de transporte similar a aquellos que nos permiten viajar en el espacio. Había nacido “la máquina del tiempo”. Wells había sido el primero en pensar en el tiempo como en la cuarta dimensión.

Diez años más tarde, en 1905, Albert Einstein publica su famoso paper sobre la Relatividad Espacial: una teoría física que explica los fenómenos que ocurren a muy altas velocidades. En esa teoría el tiempo es una dimensión más que junto a las dimensiones del espacio forman un continuo. Einstein aplicaba la idea que el tiempo es sólo una dimensión más, la misma que apareciera una década antes en la novela de Wells. Entre las conclusiones del paper de Einstein, a modo de un corolario adicional, la relatividad conduce a aquella famosa ecuación que predice la bomba atómica: E=mc2. En efecto, esa ecuación muestra claramente que la desintegración de minúsculas cantidades de materia produce suficiente energía como para destruir una ciudad, como se hizo en Hiroshima.

Es notable que H.G. Wells tuviera la visión de anticiparse no sólo a la reacción en cadena de Leo Szilard sino que al concepto de “tiempo como dimensión” de la propia Relatividad de Einstein. Dicha influencia está bien documentada en el caso de la reacción en cadena, pero nada se sabe sobre la relatividad. Cabe preguntarse si Einstein, antes de escribir su paper sobre Relatividad Especial, tuvo conocimiento de la idea del tiempo como cuarta dimensión, de Wells, ya fuera leyendo “La maquina del Tiempo” o por comentarios en las elites intelectuales. Nada impide que así fuera y la duda persiste si realmente lo fue.

En su cuento “Inspiración”, Ben Bova, famoso escritor de ciencia ficción, responde esta pregunta de manera afirmativa y de paso nos muestra los años previos al brutal cambio del siglo XX en la historia de la humanidad. Bova incluye en su cuento a personajes centrales de ese cambio, uno de las cuales fue, sin dudas, H.G. Wells.

Agradecemos sinceramente a Ben Bova por la gentileza al permitirnos traducir y publicar su relato, inédito en la lengua de Cervantes.

NOTA: EL CUENTO “INSPIRACIÓN” SÓLO ESTA DISPONIBLE EN LA VERSION PDF de TAUZERO#24.

Zetética y la desmitificación científica de las supersticiones

March 2, 2008 by rmundaca · Leave a Comment 

Henri BrochZetética y la desmitificación científica de las supersticiones: Entrevista a Henri Broch

Por Eduardo Unda Sanzana
Traducción: Patricia Corona, Bernardita Ojeda

Henri Broch, Doctor en Ciencias, es el fundador del Laboratorio de Zetética de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Niza. Es autor de más de 150 publicaciones y 6 libros. Uno de ellos, “Conviértase en Brujo, conviértase en sabio”, co-escrito con el premio nobel de física George Charpak, fue el que nos introdujo en el concepto de Zetética, disciplina que promueve el pensamiento escéptico al analizar y desmitificar científicamente los fenónemos paranormales, pseudociencias y supersticiones de toda clase.

Para indagar más sobre la Zetética (que en griego significa búsqueda, inspección) contactamos a Henri Broch, quien amablemente accedió a responder las interrogantes que le planteamos. Sus respuestas y reflexiones, a continuación.

¿Cómo llegas a interesarte por la desmitificación científica como línea de trabajo?

Un acercamiento desmitificador de los llamados fenómenos paranormales será siempre percibido como negativo y raramente traerá la adhesión de los periodistas y del público. Es necesario entonces realizar un acercamiento positivo de la pregunta y explicar que no se busca probar que aquello no existe (lo que sería incluso una imposibilidad lógica), sino mostrar cómo funciona la ciencia, cuál es su método y cuáles son los resultados que se pueden obtener sin realizar experiencias complicadas o extremadamente sofisticadas a nivel de equipamiento.

Cuando me preguntan por qué estoy en CONTRA de los fenómenos paranormales, yo respondo que ésa es una presentación muy abusiva y negativa de mi aproximación. La invierto entonces pues, de hecho, yo estoy POR una aproximación seria, POR el desarrollo del conocimiento, POR la difusión de la verdad… Es esta aproximación positiva de la pregunta la que, según mi opinión, permite interesar a los estudiantes y a un público más amplio. Podríamos resumir mi posición diciendo que es relativamente difícil explicar qué es la ciencia y es mucho más fácil mostrar lo que ella no es. Y los llamados fenómenos o experiencias de parasicología, espiritismo, hechicería, radiestesia, astrología y otros dominios paranormales son el soporte ideal para esta empresa, que permite compartirlo con el mayor número de personas.

La idea de Zetética es poco conocida, y la aplicación que tú has hecho de esta idea es algo sustancialmente nuevo. ¿Cómo se gestó la idea de un laboratorio de zetética en la universidad dónde trabajas? ¿Fue inmediato el apoyo de la universidad a la idea?

La idea de Zetética es efectivamente poco conocida y es este aspecto el que me ha hecho escoger el término para designar la empresa que realizo. Un término poco conocido permite evitar toda connotación negativa que otro término (conocido) caracterizaría la gestión científica que podemos realizar.

El hecho de retomar la antorcha prometeica, siempre presente desde los griegos de la Antigüedad pasando por el siglo de las Luces en Francia (incluso si estuvo desgraciadamente en ciertas épocas bajo la forma de una pequeña vela en la noche) ha sido para mí una motivación particularmente fuerte. Esta motivación fue muy necesaria, ya que fue muy difícil hacer tomar conciencia a mis colegas de la necesidad de esta empresa.

La creación del laboratorio de Zetética no fue una cosa verdaderamente fácil, ¡lejos de eso! En un principio había creado en los años ’80 un método de enseñanza centrado únicamente en los instrumentos y métodos de la Física. Poco a poco esta enseñanza se fue focalizando, a nivel de utilización de ejemplos concretos, sobre los fenómenos presentados como paranormales, ya que la experiencia me ha demostrado por lejos que es el medio más eficaz para hacer comprender bien a los alumnos el verdadero sentido de la ciencia. Esta enseñanza luego se amplió al conjunto de dominios científicos (no solamente a la física), y algunos años más tarde, en 1993, creé en la Universidad de Niza la primera catédra de Zetética, esta vez con el apoyo de los responsables, ya que la demostración de la utilidad y sobre todo la eficacia de este tipo de enseñanza había sido concretamente probado en terreno.

Pero, para pasar de una catédra relevante del Departamento de Física a la creación de un laboratorio, no había en principio ningún apoyo de la Universidad e hicieron falta 5 años para convencer a los responsables que una estructura tal podía ser útil. De hecho, el elemento realmente detonador para la creación del laboratorio de Zetética ha sido el soporte financiero de mi colega belga, científico y amigo, Jacques Theodor; quien, disponiendo de recursos personales importantes y compartiéndolos completamente con mi empresa, decidió dar el golpe de gracia financiero necesario para la creación del laboratorio. Se le informó al decano de la Facultad de Ciencias que supo tomar esta oportunidad. Entonces las gracias sean dadas a Jacques Theodor por este apoyo.

¿Cuál dirías tú qué es la importancia de la desmitificación científica para una persona común, que no tiene a su cargo decisiones que afecten a grandes grupos de personas sino sólo a su familia. ¿Importa saber ciencia? ¿Importa que la gente maneje conceptos de zetética particularmente?

La importancia de una difusión de la Zetética, de la metodología científica, en resumen, de lo que yo llamo “El Arte de la Duda” a nivel de un público más amplio (y no simplemente a nivel de personas que tengan a su cargo decisiones que afecten a grandes grupos de individuos) es de una importancia crucial en mi opinión. ¿Por qué? Simplemente porque esta actitud científica y el comportamiento civil necesitan, de hecho, el mismo terreno mental-moral específico para su desarrollo. Una sociedad verdaderamente democrática presupone necesariamente ciudadanos aptos para la reflexión.

No es suficiente entonces informar a los niños y jóvenes de hechos duros o de difundir un conjunto de conocimientos. Una educación tal no sería otra cosa que un aprendizaje de rutina e iría en contra del objetivo buscado. Es necesario incitar de manera complementaria el desarrollo en el individuo de la inteligencia crítica, del escepticismo. Este objetivo clave es muchas veces olvidado. Tampoco es suficiente, para formar ciudadanos responsables, dar a los adolescentes, durante su escolaridad, el dominio de una especialidad o de una profesión. Esto es necesario, pero no suficiente. Una de las tareas principales deber ser otorgarles la posibilidad de probar sus ideas, de evaluar hipótesis bajo una forma u otra, de apreciar argumentos en su justo valor; en resumen, de hacerlos adquirir o desarrollar un comportamiento objetivo e imparcial con respecto a la información recibida.

Es necesario igualmente cuidarse de imaginar que el simple hecho de estar en una sociedad científica y técnica avanzada implica una eliminación rápida del pensamiento irracional. Al contrario, yo ya he mostrado que si no tomamos precauciones, existe el peligro que la ciencia misma sea penetrada por modos de pensamiento no raciones y penetrada con mayor razón de manera más fuerte, puesto que la técnica toma una importancia cada vez más necesaria. La ciencia moderna, por su complejidad, parece haberse vuelto casi incomprensible; sus resultados, independiente de cómo sean presentados, son tan increíbles o casi inentiligibles como los efectos de la magia y he ahí el peligro.

Existe una necesidad de encuesta popular y no solamente a nivel de profesores sino de toda la población. Es en este ejercicio de explicación sobre desarrollo y el espíritu de la ciencia que, paradojalmente, las seudo-ciencias tienen un rol positivo a jugar. Las falsas ciencias tienen un poder de resultado nulo, lo que quiere decir que no se les puede atribuir ningún progreso y, por lo tanto, podemos tener por el ejemplo mismo de su despropósito que contribuyen al progreso de la razón y a una difusión más amplia de la zetética a nivel de nuestros conciudadanos.

Ofrecer a cada persona las herramientas necesarias para una reflexión sobre lo paranormal permite una reflexión sobre lo que está en juego: las elecciones científicas y tecnológicas que marcarán necesariamente su futuro.

En Chile hemos sostenido de manera directa diálogo con personas que defienden explicaciones paranormales a ciertos fenómenos. Muchas veces estas personas afirman hacer “investigación” que no es tomada en cuenta por una “comunidad científica de mente cerrada”. Al conversar con quienes hacemos ciencia o divulgamos ciencia, el diálogo no siempre se da de la mejor manera… ¿Cómo ha sido tu experiencia al plantear explicaciones científicas a algunos fenómenos, implícitamente echando por tierra el trabajo de quienes lo investigan como algo paranormal?

Nosotros hemos lanzado hace mucho tiempo lo que se ha llamado “El Desafío Internacional Zetético” dotado en los últimos años de un premio final de 200.000 Euros. Es un “llamado a prueba” a toda persona que se pretenda dotada de un poder “paranormal”; siendo suficiente que la persona nos haga la demostración de su don en circunstancias claramente definidas desde un comienzo y de común acuerdo. Este reto ha durado 15 años, desde 1987 a 2002 y ha sido para nosotros la ocasión de establecer contacto y encontrar a numerosas personas (264 médiums en total han tomado el desafío) afirmando tener poderes paranormales.

El primer punto fuerte que se ha despejado de todos estos contactos que hemos tenido es que, en la gran mayoría de los casos, las personas que reivindican estos dones paranormales lo hacen de manera desinteresada y sobre todo creen sinceramente tener poderes que podrían demostrar fuera de los tests de prueba. Nos hemos sorprendido de ver hasta qué punto estas personas no tienen la menor idea de lo que significa una prueba, un control doble o simple ciego, etc, o incluso simplemente poder controlar la existencia del fenómeno antes de lanzarse en dar grandes teorías explicativas. Con estas personas, hemos establecido y guardado, salvo raras excepciones, un buen contacto con simpatía y las relaciones se han desarrollado en un ambiente francamente cordial y sin ningún prejuicio a priori.

Por el contrario, si consideramos, no a las personas que alegan tener poderes y que se presentan al desafío, sino a los parasicólogos que han estudiado a estos médiums o casos equivalentes, la reacción ha sido bastante virulenta y algunas veces, grosera e insultante. Pareciera que la revisión a costa de su credibilidad, de su sustento o forma de conseguir fama no es muy apreciada por el lado de los metafísicos, parasicólogos y otros gurúes. Pareciera que su reacción ha sido a la medida de nuestra eficacia; esta reacción un poco “de piel” de los parasicólogos nos ha confirmado la precisión del tipo de acercamiento que hemos emprendido. Y cuando, no teniendo ningún argumento, los parasicólogos nos señalan cosas como “la comunidad científica tiene el espíritu limitado (corto de luces)”, “los científicos tienen el espíritu cerrado a toda iniciativa innovadora”, yo respondo simplemente que, como ya lo decía hace mucho tiempo un biólogo, tener el espíritu abierto no significa abrirlo a tonterías.

¿Por qué crees que las explicaciones paranormales a un fenómeno se difunden tan amplia y rápidamente, mientras las explicaciones científicas quedan relegadas generalmente a las aulas de clase? ¿De quién es la responsabilidad?

El problema actual se plantea, sobre todo con los medios de comunicación, esencialmente en aquellos que podemos llamar “electrónicos” (radio, TV, Internet,…), que ofrecen una caja de resonancia extraordinaria a las reivindicaciones paranormales. De esta manera, contrariamente a lo que pasaba hace unos pocos decenios atrás cuando un fenómeno no tenía mas que un renombre muy local, en estos momentos es suficiente que un pequeño poltergeist empiece a hacer rabiar a una pequeña ciudad belga para que CNN entregue a todo el mundo esta información.

Es más, asistimos muy seguido en este momento a una verdadera deriva deontológica (1) en el medio periodístico, en el sentido amplio de la palabra: mentiras caracterizadas son difundidas por ciertas emisiones y ciertos responsables de los medios no dudan en sacrificar la verdad sobre el altar audiomático y… el beneficio financiero. Ciertos medios no son a este punto los portadores de luz que esperaban fueran, a menudo sus propios fundadores. Ellos no entregan a sus lectores- auditores- televidentes sino lo que estos últimos esperan, son “traductores” de una demanda. En efecto, crean esta demanda y en seguida son una mina de respuestas. No son neutrales, al contrario, acentúan la difusión de las creencias en todos estos fenómenos.

(1) Obrar de acuerdo a la ética.

Incluso el medio educativo que debería contrarrestar un poco esta deriva mediática desgraciadamente no cumple esta tarea salvo en raras ocasiones, y por ende estamos en presencia de un desarrollo de las creencias paranormales en el medio educativo. Es necesario entonces, en mi opinión, volver a cero en el nivel de la enseñanza, desde las clases más pequeñas y permitir así que se desarrolle el germen del espíritu crítico en los niños que serán los ciudadanos del mañana.

Otra razón esencial para el desarrollo de las paraciencias es que vivimos actualmente una fase particular de modificación de los procesos de adquisición de conocimientos. La expansión de la información es, en efecto, esencialmente caracterizada por una exageración de la imagen visual y de la sensación inmediata, en detrimento del símbolo escrito y del análisis detallado (demostrable). En tanto que medio de comunicación, la escritura permite un análisis detallado, construido, crítico y disponible sobre un intervalo de tiempo consecuente, mientras que los medios actuales entregan un rol creciente a la imagen instantánea y a los estímulos que activa. Y esto es independiente del sujeto tratado, ya sea que hablemos de los fenómenos paranormales o de otra cosa. Esta sustitución de la pareja símbolo escrito + análisis demostrado por la pareja imagen visual + sensación inmediata corresponde a un progresivo y solapado reemplazo de la razón por la sensación.

Hay gente que opina que quienes hacemos divulgación científica somos personas aburridas, porque le quitamos la fantasía al mundo. ¿Qué responderías a eso?

Efectivamente, uno le reprocha a menudo a los científicos el quitar el sueño y la fantasía que existe en el mundo y de ser personas aburridas. No hay nada más falso y es suficiente ver la atracción que puede ejercer sobre el público una exposición científica bien hecha y bien presentada. El científico, aunque conozcamos poco sobre su materia y aunque no tenga una presentación oral contundente, llega a hacer soñar a su auditorio, incluso si es sobre una materia científica un poco especializada o árida. [nota del editor: tómese como ejemplo el enorme éxito que tuvo la emisión de la serie televisiva Cosmos, presentada por el carismático Carl Sagan]

La ventaja que presenta el tema de los fenómenos paranormales como gancho para el público es innegable, ya que un gran número de personas tienen una atracción fuerte por este tipo de temas y es entonces, con mayor razón, más fácil de mostrar que el sueño y la imaginación se encuentran del lado de los zeteticistas (quienes conciben bonitas y simples experiencias permitiendo probar las reivindicaciones de base de los médiums, dando entonces la prueba de un espíritu realmente abierto a la novedad y siempre listo a considerar las numerosas posibilidades) y no del lado de los parasicológos (que al contrario de la presentación que ellos buscan darse, son esencialmente dogmáticos, dan vueltas a experiencias que se remontan a décadas y no han evolucionado un ápice desde sus posiciones iniciales o sus “explicaciones”). Es necesario entonces decirle al público que nosotros estamos por el sueño, por la investigación, por el progreso. En una palabra, por la Humanidad.

Un buen investigador necesita información, herramientas e imaginación. En efecto, la racionalidad científica no impide en nada la libertad de pensar o soñar y la imaginación es incluso uno de los componentes fundamentales del ser humano y se encuentra en su lugar, ya sea en la ciencia o en otra parte. Es necesario simplemente vigilar de no confundir poesía, hipótesis de salón e hipótesis de trabajo; es por esto que yo me dedico a recordar sin descanso que el derecho a soñar tiene aparejado el deber de vigilancia.

Considerando que al menos una parte de la ciencia ficción trata con mundos fantásticos, en los cuales ocurren fenómenos imposibles en el nuestro, ¿crees que este tipo de creación tiene un efecto nocivo en el entendimiento popular de la ciencia? Si no, ¿cuál crees entonces que es la relación que debe existir entre ciencia y ciencia ficcion?

No pienso que la creación de obras de ciencia ficción puedan perjudicar la popularización de la ciencia. Al contrario. Sin embargo, todo depende de lo que entendamos por ciencia ficción. Si bajo el vocablo ciencia ficción colocamos obras como los delirios de arqueología-ficción de personajes inescrupulosos como el señor Von Daniken y otros escritores que dejan entrever que lo que escriben corresponde a la realidad, estamos en presencia de escritos nocivos que perjudican ciertamente a la difusión del conocimiento científico al público.

Si, por el contrario, bajo este vocablo colocamos obras como las de Julio Verne o Isaac Asimov, ahora nos encontramos en presencia de lo que puede ser la más bella aproximación a la popularización de la ciencia. La ciencia ficción de Julio Verne está basada en las posibilidades técnicas de la época (por ejemplo, contrariamente a lo que el público piensa a menudo, Julio Verne no predijo ni el submarino ni la escafandra autónoma, que ya existían en la época como realizaciones concretas y que funcionaban perfectamente) y permite explorar algunas vías futuras, pero el interés del relato reposa esencialmente sobre la trama de la historia. Nos encontramos con un relato de exploración que presenta aspectos científicos poco conocidos al público y que entonces hace de obra de difusión del saber científico.

Isaac Asimov es a menudo presentado como el Autor (con A mayúscula) de ciencia ficción con una imaginación desenfrenada. Es reconocido casi unánimemente como escritor de este género muy específico y su faceta de divulgador científico es a menudo ignorada. Asimov nos demuestra que la ciencia ficción no es para nada incompatible con la popularización de la ciencia y podemos muy bien juntar las dos. Asimov siempre dirigió una acción en favor de la difusión del método científico, de una difusión desmitificadora de gurúes, espíritus torcedores de cucharas y otros utensilios, y esto paralelamente a sus libros de ciencia ficción y sus desfiles de robots. Todo esto mezclando imaginación, conocimientos científicos y técnicas más espíritu lógico y deductivo. Lo anterior prueba que la ciencia ficción y la popularización de la ciencia pueden hacer buen equipo. La divulgación científica puede tomar diversas formas y no deberíamos despreciar ninguna. [TZ]

Nippon2007: La Worldcon más Lejana

March 2, 2008 by rmundaca · 1 Comment 

Rodrigo JuriPor Rodrigo Juri

Desembarcando en la Tierra del Anime

La primera “Convención Mundial de Ciencia Ficción” se llevó a cabo en Nueva York en julio de 1939. Sin embargo el ostentoso nombre de la cita no tenía mucha relación con su carácter internacional (que no poseía), sino más bien con la realización en la misma ciudad de la Feria Mundial, y que se había inaugurado solo unos meses antes. ¿Acaso las exposiciones futuristas de la Feria ayudaron a estimular la imaginación y el entusiasmo de aquellos jóvenes escritores y aficionados que incursionaban en un nuevo género literario llamado ciencia ficción? Por lo menos debió haberles hecho comprender que era el momento y lugar propicio para reunirse y dar inicio a una tradición que ya se prolonga por casi siete décadas.

Sin embargo en los libros de historia el verano de 1939 no es recordado por la Feria Mundial, ni mucho menos por la primera Worldcon. Vientos de guerra azotaban Europa y antes de terminar la estación estival los campos de Polonia estaban regados con sangre. Hago este alcance porque aunque hubo nuevas Convenciones en 1940 y 1941 (todas en Estados Unidos), estas dejaron de realizarse cuando Washington entró en la guerra como consecuencia del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Muchos de aquellos escritores y lectores sirvieron de distintas formas en el esfuerzo bélico y es fácil recordar aquí las anécdotas sobre este tema escritas por Isaac Asimov y Lester del Rey en sus respectivas antologías “Early”.

Han pasado casi setenta años. Hoy las Convenciones Mundiales son verdaderamente internacionales, reuniendo autores y aficionados de más de 30 países en su última versión. Hoy ni Asimov, ni del Rey, ni muchos otros están presentes en ellas aunque en cada una se les recuerda y se les honra. Hoy, este año fueron casi tres mil los que se dieron cita para ello, no en América, sino que en Yokohama, Japón.

¿Como es que esto ocurrió? ¿Como es que finalmente hubo una Worldcon bajo este cielo, que Gibson describiría como del color de un televisor sintonizado en un canal muerto? Primero hay que recordar que en Japón la ciencia ficción posee una larga historia y que en efecto lo ha llevado a convertirse quizás en el segundo mercado para el género luego de los Estados Unidos. Asimismo posee un fandom activo y que lleva realizando convenciones nacionales en forma ininterrumpida desde 1962.

Era natural que surgiera la idea de realizar una Convención Mundial. En verdad solo cabría preguntarse, ¿por qué no sucedió antes? Quizás cierto temor a las diferencias, porque como en casi todas las cosas, oriente resulta ser muy distinto a lo que estamos acostumbrados, incluso debajo de las aparentes similitudes. No es sólo la barrera del idioma, que de todas formas trajo varios dolores de cabeza a los organizadores. Es también la cultura. Y no estoy hablando de toda ella, aunque también seria pertinente, sino particularmente de la cultura de ciencia ficción japonesa que como un todo impregna el qué hacer y el qué esperar de los creadores, del fandom, de las convenciones, etc. Y es que aquí un elemento que es accesorio en occidente (y que incluso muchas veces esta ausente), aquí es preponderante y predominante; el anime y el manga.

Desde principios de los setenta la ciencia ficción en Japón ha sufrido lo que se ha venido a llamar el fenómeno de “Infiltración y Difusión”, una especie de convivencia simbiótica con la industria del manga y el anime, y donde las fronteras de cada cual se han visto confundidas y sus ámbitos, algunas vez exclusivos, han terminado por fundirse.

Tan distintos son los códigos y medios a través de los cuales se consume ciencia ficción en Japón respecto del resto del mundo que es posible que estas aprehensiones hayan frenado esta iniciativa anteriormente. Pero ya en el año 1999 un grupo liderado por Hiroaki Inoue, nombre también ligado a la industria del anime (productor), había decidido comenzar las gestiones para llevar a cabo una Worldcon en Japón.

Así, en el 2003 el equipo de Nippon2007 se presentó en la Convención Mundial, en Toronto, y al año subsiguiente, también en la Convención de Boston. En esta última ocasión ganaron su derecho a realizar la del 2007, derrotando la candidatura de la ciudad norteamericana de Columbus. Entre tanto, en el propio Japón, el comité había llevado a cabo exitosamente una Anime Expo, con el objeto de ganar experiencia el la realización de este tipo de eventos.

En lo que me toca, yo mismo me incorporé al trabajo del equipo en abril del 2006. Todavía eran poco mas que una veintena de personas, reuniéndose en un desordenado galpón una vez al mes. En aquellos tiempos la mayor preocupación consistía en sacar a tiempo el segundo “Reporte de Progreso”, un informativo que debe enviarse cada cierto tiempo a todas las personas hasta entonces inscritas para participar.

Pero no pasó mucho antes de que empezáramos a ocupar salas prestadas por distintas municipalidades de Tokio. Poco a poco, también, las tareas y la ansiedad se fueron acrecentando. En agosto una delegación partió a Los Ángeles para participar en la Worldcon de ese año. Su principal responsabilidad, organizar la “Fiesta de los Perdedores”, llamada así debido a que se realiza inmediatamente después de la entrega de los Hugo. Esa fue la primera actividad oficial del comité de Nippon2007, que dos días después se convertiría efectivamente en el comité de la Worldcon cuando, en la ceremonia de clausura el presidente de LACon IV entregara el mando a sucesor, Hiroaki Inoue.

En febrero el comité recibió a Peggy Rae Sappienza, agente norteamericana para asuntos de la Convención, y a partir de ese momento la frecuencia de reuniones plenarias se intensificó a dos por mes, y luego cada fin de semana. Distintas comisiones comenzaron a trabajar en sus propias responsabilidades; informática, logística, programación, exhibiciones, etc.

En efecto, sacar adelante una Worldcon es una tarea de largo aliento. Siete, ocho, quizás diez años de preparación que tendrán su eufórica culminación en tan sólo cinco escasos días.

La Worldcon Ha Comenzado

La Convención partía el jueves, pero ya el miércoles a primera hora el comité había tomado posesión de parte del Centro de Conferencias. Este era nada menos que aquel que posee el Hotel Intercontinental de Minato Mirai, en Yokohama. Forma de cohete, con vista sobre la bahía y junto a un espectacular parque de diversiones con una gran rueda de Chicago y una montaña rusa. Entre rascacielos futuristas, venia a ser una ubicación ideal para la Worldcon. También porque si hay algún en la Tierra donde uno puede llegar a creer que esta en otro planeta, ese es Japón.

Oficialmente, las actividades comenzaron al mediodía del jueves. Algunos foros y paneles, que servirían de aperitivo antes de la esperada ceremonia de apertura. Esta se inició con el propio alcalde de Yokohama llegando a bordo de un rickshaw (un carrito de dos ruedas tirado por una persona) y dándonos algunas palabras de bienvenida. Luego el propio Hiroaki Inoue, con un muy apropiado sombrero multicolor en la cabeza y con un martillo en las manos dio por iniciada la Convención.

Para entonces ya había anochecido. Nos esperaban las fiestas organizadas por los comités de las candidaturas para la Convención del 2009; Montreal y Kansas City. Ya antes y durante los tres días siguientes los miembros de Nippon2007 podían sufragar manifestando su preferencia por alguna de las alternativas, y por ello mismo los anfitriones se esmeraron en ofrecer deliciosos bocadillos.

Desde temprano, al día siguiente, más paneles, conferencias y celebraciones. Joe Haldeman, Robert Silverber, Larry Niven, y por supuesto, David Brin (uno de los invitados de honor), eran algunos de los que participaban en los distintos foros. Pero que también se le podía encontrar en los pasillos, ocasión propicia para obtener autógrafos o fotografías. Pero el protagonista de aquel viernes parece haber sido George Takei, el teniente (perdón, capitán) Sulu de Star Trek. No sólo demostraba su popularidad a la hora de los autógrafos con una larga fila esperando su turno, sino que además con la ovación que recibió luego de presentar un capitulo de “Star Trek: New Voyages” en el auditorio principal. Lo acompañaba Marc Scott Zicree, escritor y director de la exitosa serie amateur (que sin duda es muy profesional).

También visitamos el salón de exhibiciones, que contaba con diversas muestras; desde un stand de la compañía que produce Ultraman hasta el tradicional puesto de la Sociedad Heinlein. Tiendas de camisetas y libros. Muestras artísticas y hasta un café atendido por doncellas de faldas cortas y ligas en las piernas. Muy otaku.

Y nuevamente aquella noche, fiestas. Todo un piso del Hotel Intercontinental arrendado para tal efecto. Un departamento para los de Kansas, otro para Montreal, otro para cada una de las candidaturas de años posteriores que vinieron a presentarse en Yokohama. Otras de unos noruegos muy bulliciosos. Una de una compañía de publicidad y también la del comité organizador. Todas con las puertas abiertas, todo gratis, todo entretenido.

El Gran Momento

Sin duda el evento culminante de la Convención en la ceremonia de entrega de los premios Hugo que se realizó el día sábado. Las primeras horas de aquel día transcurrieron entre más paneles, como el de las “Killer B” (que reunió a Benford, Brin y “Bob” Silverberg), sesiones de lecturas de escritores como Landis, Friesner y Gunn, y sesiones de autógrafos. También kaffeklatsches, pequeñas reuniones entre unos pocos aficionados y alguna celebridad. Era claro, sin embargo, que la expectación y la ansiedad iban en aumento. Los ensayos de la ceremonia, los nominados visitando el auditorio para recibir las instrucciones en caso de que ganaran. Los mismísimos premios Hugo ocultos en una pequeña habitación bajo llave.

Como parte del equipo que organizaba precisamente la ceremonia tuve la oportunidad de asistir al cóctel de recepción de los nominados. Una muy selecta reunión de escritores, artistas, editores, productores, la élite de la ciencia ficción mundial. Y por supuesto, los candidatos mordiéndose las uñas. El momento más especial, cuando les fue presentado, sólo a esta audiencia tan particular, el diseño del premio Hugo; el ya conocido cohete con Ultraman a su lado y el Monte Fuji como fondo.

Allí tuve la oportunidad de intercambiar algunas palabras con Paul Melko y William Shunn. Ambos amigos y compitiendo por la misma estatuilla, mejor Novela Corta. También primera vez que llegaban a esta instancia, quizás el momento mas soñado por cualquiera que se aventura en las letras del género. No triunfaron, ninguno de ellos, pero estoy seguro de que sabremos más de estos dos en el futuro no muy lejano.

Hora de entrar al auditorio. Ya unas ochocientas personas colmaban el recinto, y otras tantas más tuvieron que contentarse viéndolo todo a través de las pantallas instaladas en dos salas habilitadas para tal efecto. Pero no tenía de que preocuparme. Los mejores asientos estaban reservados para los mismos que habíamos participado del cóctel. Así que pude quedarme en la cuarta fila, precisamente la misma en que estaban Melko y Shunn. A sólo unos pasos de distancia, Joe Haldeman y su gentil esposa, Gay (una miembro muy activa del fandom), Robert Silverberg y Karen Haber, Larry Niven, y muchos otros más. Y desde aquella posición tan privilegiada pude observar como las luces se apagaban para dar paso a una muy bien lograda dramatización de Ultraman y sus amigos combatiendo con varios monstruos de aspecto feroz. La actuación duró diez minutos y se ganó el aplauso de la concurrencia a pesar de que muchos no entendimos nada del japonés en que estaba narrada.

Entonces vino George Takei quien oficiaría de maestro de ceremonias junto a Nozomi Ohmori, prominente traductor. Aunque Takei sabe perfecto japonés, así que la situación dio para divertidos momentos protagonizados por los dos anfitriones.

Los primeros premios en entregarse fueron los del Gran Corazón, los del Primer Fan (que sólo fueron anunciados pues fueron otorgados con anterioridad), y el Campbell. Sólo después de aquellos comenzaron a repartirse los cohetes, como dijo el propio Takei. Primero las categorías de aficionados y artísticas. Por primera vez se entregaron dos premios a mejor editor, uno en formato corto (cuentos) y otro en largo (novelas). Allí, Gordon van Gelder se hacia con su primer premio y con ello un editor de Fantasy & Science Fiction volvía a ganar después de un largo tiempo. Lástima que no estaba presente y una representante suya tuvo que recibirlo.

Para el mundo hispanoparlante quizás lo mejor de la noche fue lo de Mejor Presentación Dramática en Formato Largo. Porque aunque los británicos hayan hecho mucho ruido cuando se presentó “Children of Men” o “V for Vendetta”, el premio se lo llevó Guillermo del Toro por su notable “El Laberinto del Fauno”. Marc Scott Zicree lo recibió por él y leyó unas palabras del galardonado, quien hizo ver que pocos saben de donde viene el nombre del premio Oscar (en referencia al que no pudo ganar algunos meses atrás), pero que todo geek sabía de donde venia el del Hugo. ¿Será acaso la primera vez que una obra originalmente hecha en español gana un Hugo?

Cabe indicar en este punto que los premios de Presentación Dramática, formatos largo y corto, fueron presentados por un Ultraman mudo, y por lo tanto tuvieron que ser leídos por los animadores. “Nunca confíes en un personaje de una serie de ciencia ficcion de los sesenta”, comentó Takei frente a la inusitada circunstancia.

Finalmente los premios por narrativa. Reed y “A Billion Eves” en Novela Corta, McDonald y “The Djinn’s Wife” en Cuento, y Tim Pratt e “Impossible Dreams” en Cuento Corto. Vernor Vinge obtuvo su quinto galardón por “Rainbow’s End” en la categoría de Mejor Novela.

Vinieron las fotos de rigor, las felicitaciones para unos pocos, la esperanza puesta en el año siguiente para los demás. Poco a poco quienes estábamos invitados a la “Fiesta de los Perdedores” nos dirigimos al salón elegido para la ocasión, con una esplendida vista nocturna hacia la bahia. Más comida y más bebidas, todo de primera. En eso al menos, la Convención para nadie fue decepcionante.

Más tarde otra fiesta. La de los canadienses celebrando la victoria de Montreal como ciudad que recibirá la Worldcon del 2009. Como ven, todo pensado en gargantas secas e hígados resistentes.

El Adios

Día domingo. De alguna manera la tensión de los días anteriores parecía haber disminuido. Aun faltaban la Masquerade (concurso de disfraces) y la entrega de los premios Seiun (a lo mejor de la ciencia ficción en Japón). Pero para algunos de nosotros había llegado al hora de disfrutar de la Convención. Entre otras cosas no podía perderme la conferencia de Ted Chiang, la única actividad que el poco prolífico autor llevo a cabo en Nippon2007. También la única oportunidad de obtener su autógrafo. La sala estaba llena. Increíble la popularidad que Chiang tiene en Japón, y el mismo se encargó de señalar, sorprendido, este hecho.

Luego un panel donde Robert Silverberg y Karen Haber nos hablaron sobre lo que significa vivir con otro escritor. Y muchos otros eventos, siempre teniendo que elegir entre una decena de posibilidades.

Y así llegamos al lunes. El último día. Solo actividades en la mañana. Tuve la oportunidad de asistir a un foro dirigido por Geoffrey A. Landis PhD y por otras tres personas (incluyendo a su esposa, la doctora Turzillo), sobre los programas de la NASA para explorar Marte. Para quienes no lo sepan, Landis es uno de los pocos autores de su prestigio que no es profesional. En efecto, realmente trabaja para la agencia espacial norteamericana, y precisamente en las misiones robóticas sobre el planeta rojo.

De allí, corriendo a la ceremonia de clausura. Un emocionante discurso del presidente que concluyó con un cerrado aplauso, incluso de pie, por parte de la nutrida asistencia. Luego, el presidente de Denver2008 subió al estrado para tomar el mando de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción. Nippon2007 había concluido.

Pero no todavía para quienes habíamos estado trabajando en al organización y para unos pocos voluntarios y también celebridades que nos quisieron acompañar hasta el final. Luego de desmantelar las exhibiciones y desocupar la mayor parte del Centro de Conferencias, por supuesto, lo infaltable. Una fiesta. Una con extraño nombre, “The Dead Dog Party”. Allí, los últimas despedidas y los nos veremos en alguna próxima Convención.

Después, un muy solitario viaje de regreso a nuestros hogares, un poco tristes, pero aun eufóricos por la increíble experiencia que había significado ser parte de una Worldcon. Difícil saber como recordarán los libros de historia el año 2007, ciertamente no por Nippon2007. Pero para mí será siempre el año de mi primera Worldcon.

FILSA 2007: La venganza de los nerds

December 17, 2007 by rmundaca · 4 Comments 

No me canso de citar la increíblemente lúcida frase de Jorge David, Dr. Zombie: “Son los ñoños postergados de ayer los que están haciendo las cosas entretenidas hoy. Los buenos para el fútbol y para las minas están detrás de sus escritorios viviendo una vida de mierda”. Por supuesto, como todo, esa frase ha mutado, ha derivado y quizá nisiquiera Zombie recuerde bien qué fue exactamente lo que dijo, pero no me cabe duda que la versión que el inconsciente colectivo ha ido depurando con el tiempo hasta convertirla en estandarte de batalla, refleja a cabalidad lo vivido el pasado 1 de noviembre en la Feria Internacional del libro de Santiago. La venganza de los nerds.

Hagamos un poco de historia. Corría el año 2005 y la literatura fantástica chilena era un fantasma, un cadáver tan muerto como el último bastión del fandom noventero que el año anterior mismo había dejado de respirar definitivamente, la revista FOBOS, de Luis Saavedra. Lo curioso es que ese año 2004 también había ocurrido en paralelo un hecho secreto que tomaría la posta sin habérselo propuesto: Andrea Palet, editora de Ediciones B, estaba a la caza de “algo” que pudiera remover un poco la literatura chilena, cansada, aburrida, llena de polvo y atragantada de sushi, hamburguesas y fomedad urbana cool. El punto es que gracias a ella, ese noviembre de 2005 habíamos tres pelagatos en la inauguración de la FILSA de ese año: la Enkeli, Rodrigo Mundaca y yo. Nos tomamos una foto con nuestras poleras de merchandising y nos lanzamos al mar de gente dentro de la estación Mapocho a repartir volantes, si señores, como promotores cualquiera repartiendo folletitos y volantes a personas desinteresadas de todo, ese era el profético espíritu en medio del desierto de la indiferencia generalizada.
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Ciencia ficción: El Futuro de Chile

December 17, 2007 by rmundaca · 5 Comments 

Fracisco Ortega

(artículo originalmente publicado en revista Muy Interesante, julio 2007. Reproducido con permiso del director)

Vivimos en un país fantástico y bajo esa premisa una nueva camada de escritores se ha embarcado en la misión de aventurar cómo serán nuestros próximos días. Esta es la historia, el pasado y el renacer de la fantaciencia criolla.

El ciberespacio es un animal marino.
En el fondo de sus intestinos, tras las sucesivas cortezas de software abandonado, bajo los estratos de códigos en desuso y fantasmas digitales; una marea en lenguaje de máquina llora de temor al escuchar los murmullos y chasquidos de dientes que arañan el “otro lado”.
—Ayúdame, Magdalena—, susurra entre el óxido y las líneas de programación mutiladas que ennegrecen los bordes.
—¡Montenegro! Voy a entrar a la net—, gritó la mujer mientras caminaba hacia la pared para extraer los line-in de conexión. “Viejo hardware cableado, nada más seguro”, pensó antes de hundir el aparato en su vagina y esperar los efectos con los dientes apretados. Dos sondas se desplegaron y se engancharon a sus ovarios, cada una con un pequeño anzuelo de cobre. El dolor fue intenso, pero breve, necesario para levantar la frecuencia mental hasta los niveles de tráfico de la net. Ese nivel funcionaba con la misma frecuencia humana del dolor físico extremo.
Magdalena abrió los ojos de su segunda cabeza y no notó la diferencia, salvo que Rayén Montenegro, el cadáver digitalizado que servía de estructura para el software del edificio, estaba de pie frente a ella, mirándola con la peor cara de odio que había visto en su vida.
—Estoy a tus órdenes—, masculló sin quitarle los ojos de encima. El largo cabello negro de la IA astral flotaba en el aire como si estuviera sumergida en un lago turbio de musgo, con el sol entrando en extraños reflejos sobre su rostro aplastado, su cráneo quebrado, sus hombros dislocados.
—Necesito entrar al bunker de las corporaciones.
Montenegro cambió levemente de color y comenzó a sangrar por el oído.
—Son empresas privadas. Si descubren que ingresamos a una empresa privada desde una terminal estatal…
—No te estoy preguntando.
Montenegro comenzó a derramar un líquido espeso. El charco bajo ella crecía en un perfecto círculo.
—El acceso al Bunker Corporativo es un acto de fe.
Magdalena no recordaba haber tenido una pistola en la mano.
—No sabes si es una trampa, no sabes si es el acceso. Sólo dispárate en la boca.
Magdalena no lo dudó, apuntó el revolver y se voló la cabeza. Ella misma iba dentro de la bala que penetró en su interior, hacia su propio cielo. Metió la mano por la boca y se sacó el password como a un gusano. Abrió el cielo con un cuchillo—coder y la introdujo a través de la hemorragia. El conjuro se extendió en la forma de una plaga de langostas por todo el organismo, en una infección que tenía la forma de Magdalena a los 8 años, volando a 28.8 cuadros por segundo por los amplios espacios de las catedrales de su inconsciente.

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Alucinaciones.TXT: Impresiones personales

December 17, 2007 by rmundaca · Leave a Comment 

Luis Saavedra

¿Qué puedo decir de este libro? Todo y nada a la vez. Todo, porque conozco la mayoría de sus detalles y recovecos. Nada que sirva para dar una dimensión real. Es que la cercanía me hace pensar que lo único que escribiría es un reflejo paralelo de su verdadera dimensión.

Una antología de esta naturaleza siempre ha estado en el aire. Desde los años 1980’s que se viene hablando sobre poner en firme a los autores del instante en el género fantástico chileno. Lo intentó Andrés Rojas-Murphy en 1989, pero su enfoque, al igual que Años-Luz (2006), fue abarcar todos los períodos históricos y no ser un testimonio con relatos inéditos de lo que había en el momento. Por eso, Alucinaciones.TXT es una evolución en las antologías de género en Chile: la misión ya no es ser un historiador o arqueólogo, sino tomar una cámara fotográfica y hacer click en el aquí y ahora.

La antología se concentra en una sola generación, que creció con los avatares políticos y económicos de los últimos treinta años en Chile, una de las etapas más turbulentas de nuestra historia. Y de esta mixtura ha salido una riqueza de estilos y temáticas como nunca antes se ha visto. Tomen cualquier autor, cualquiera, y verán que es único en su especie, que solo comparte con el otro su amor por el género fantástico. Desde Pablo Castro a Carlos Gaona, hay apenas un cordón de plata que los une, pero que los deja en libertad absoluta para ser diferentes, y entremedio está la pléyade preciosa de nuestra literatura con Francisca Solar, Jorge Baradit, Alberto Rojas, entre tantos otros.
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Poliedro: caras, aristas y vértices

December 17, 2007 by rmundaca · 1 Comment 

“Me ha sido dado un poliedro frente al mar”…“una compacta reunión de lejanías”
Eduardo Anguita

Poliedro, relatos chilenos de fantasía y ciencia ficción fue gestado por el ‘Grupo Poliedro’ compuesto por aquel entonces por Patricio Alfonso, Sergio Fritz, Armando Rosselot, Luis Saavedra y Soledad Véliz. Según se sabe este proyecto nació de una iniciativa de Sergio Fritz que es un abogado que de tanto leer a Lovecraft creyó que tenía talento como para imitarlo. Aparentemente Fritz convocó a Saavedra y éste al resto aunque sé que Armando Rosselot llegó ‘dateado’ por Teobaldo Mercado quien finalmente se salió del grupo para recorrer ese camino de lobo estepario que tan bien le sienta. ¿Cuál fue el criterio entonces que reunió al Grupo Poliedro? A juzgar por los cuentos no fue el love por Lovecraft que comparten Pato Alfonso y Fritz, ni tampoco el hecho de pertenecer a una misma generación. Y ya que estamos con las preguntas, ¿qué es el Grupo Poliedro? Según el mismo libro, “…es una organización sin fines de lucro con el objetivo de difundir la disciplina del género fantástico, en general, y de su literatura, en particular. Dentro del panorama del género en Chile se perfila como uno de los pocos grupos dedicados y con un proyecto en pleno desarrollo. Sus integrantes son personas activas y creativas que ven en el fantástico un vehículo de expresión pleno y potente para sus ideas y sensibilidad.” Esto fue justamente lo primero que llamó mi atención de Poliedro, el que se haya tenido que constituir una organización para editarlo, y que la declaración de principios de este grupo fuese un copy and paste de aquel viejo disclaimer del fanzine Fobos. ‘Organización sin fines de lucro’ allí, ‘publicación sin fines de lucro’ acá. El objetivo es el mismo (general y particular) y dentro del panorama en Chile ambos se perfilan (y perfilaban) como ‘únicos’. Lo que sonaba bien y hacía total justicia al fanzine Fobos, pero que copypasteado y adaptado en Poliedro parecía algo forzado.
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El sexo de los ángeles

July 22, 2007 by rmundaca · Leave a Comment 

(la ciencia ficción escrita y las mujeres)

“Juro que: Renuncio a casarme salvo como compañera libre. Seré conocida solamente por el nombre de mi madre. No me entregaré a ningún hombre salvo por mi propio placer y deseo. Tendré hijos sólo para mí y por mi propia elección. No recurriré a ningún hombre en busca de apoyo o socorro. Y juro que las Amazonas Libres, todas y cada una de ellas, serán para mí como mi misma sangre, sólo a ellas deberé lealtad y ninguna recurrirá a mí en vano.”
(Juramento de las Amazonas Libres. Marion Zimmer Bradley).

Aun cuando es una mujer la que da comienzo de manera consensuada al género de la ciencia ficción (Mary Shelley en 1818 con “Frankenstein o el moderno Prometeo” donde los principales personajes son hombres, la criatura y su “padre”), si nos limitamos estrictamente a la cantidad, es por todos sabido que las mujeres escritoras de CF siguen siendo muy pocas. Por ejemplo en los premios del género, Nebula: de 40 galardonados, se ha otorgado sólo a 9 mujeres (con 13 premios). Hugo: de 53 galardonados se ha otorgado sólo a 8 mujeres (también con 13 premios. Aquí dejo fuera a Susana Clarke y a JK Rowling pues no han escrito libros de CF). Asimismo, el título de Gran Maestro de la Ciencia Ficción (Damon Knight Memorial) sólo lo han obtenido Ursula K. Le Guin y Anne McCaffrey (de un total de 20 galardonados). Comparativamente hablando, las mujeres escritoras son pocas y vemos además que los nombres galardonados son casi siempre los mismos: Louis McMaster Bujold, Ursula K. Le Guin, Connie Willis y en menor medida CJ Cherryh. Además, el hecho de vivir en países no anglosajones dificulta el conocimiento de más autoras, por la falta de traducciones al español, que son inexistentes o ya inencontrables en nuestro país (como es el caso de Kate Wilhem, Vonda McIntyre, Joanna Russ, Lisa Tutle, etc).

Lamentablemente, la idea general que existe sobre la relación de las mujeres escritoras y la CF es que éste ha sido el vehículo perfecto sólo para hablar sobre la situación de las mujeres y que muchas lo han usado para convertirse en voces autorizadas para hablar de temas feministas a ultranza; hecho resaltado de continuo en antologías y referencias y que incluso encuentra eco en la creación en 1991 durante la WisCon (convención mundial de CF con orientación feminista) del premio anual James Tiptree Jr. (paradójico seudónimo de la escritora de fantasía y CF Alice Sheldon) que se concede a autores de CF y fantasía que contemplen cambios en los tradicionales roles de género, en algún aspecto fundamental de la sociedad). Sin embargo, debemos tener presente que en un primer momento era necesario hablar del tema desde una perspectiva más “militante”, por así decirlo, como reacción natural a la visión que existía de las mujeres en la CF de los años cincuenta profundamente misógina. Así, muchas escritoras escogieron la CF para hablar sobre feminismo o temáticas de construcción social de la sexualidad, inversión de roles tradicionales, etc; primero en un plan “militante” y luego con discusiones complejas e integradoras sobre ambos géneros, donde fuera interesante describir cómo el rol de las mujeres no se limitara a seguir el patrón determinado por la sociedad y resultara iluminador imaginarse incluso que sucedería cuando un ser humano conoce a los integrantes de una raza alienígena donde su identidad sexual no es fija, ya que pueden ser hombre y también mujer de forma completamente natural (“La mano izquierda de la oscuridad” de Ursula K Le Guin), o cuando las mujeres resultan ser independientes totalmente de los hombres en una lectura nueva del mito de las Amazonas, en la trilogía de las Amazonas Libres de la saga de space opera Darkover de Marion Zimmer Bradley, o cuando las relaciones de poder entre hombres y mujeres se encuentren invertidas como en “La puerta al país de las mujeres” de Sheri S Tepper.

Entre las obras cumbre de este tipo de feminismo radical si se quiere llamarle se encuentra: “El hombre hembra” de Joanna Russ y “La serpiente del sueño” de Vonda McIntyre, ambos libros que muestran a mujeres realizando trabajos (y en puestos de poder) considerados tradicional e inconscientemente como propios de hombres y que hablan sobre mujeres que se labran sus propios destinos a través de viajes iniciáticos.

La ciencia ficción también es un vehículo para explorar posibilidades e imaginar que es lo que sucedería en un futuro cercano o lejano. En cierta medida permite construir sueños o pesadillas que funcionen como una suerte de advertencia de qué es lo que podría suceder en el futuro si no cambiamos lo que sucede hoy o como una suerte de proyección de que es lo que se desea ahora. Aquí es donde encontramos distopías como la de Margaret Atwood: “El cuento de la criada”, en la cual unos Estados Unidos post apocaliptico reconvertido al puritanismo con graves problemas de fertilidad, consigue solucionar a medias el problema estableciendo una estricta jerarquía de castas para las mujeres, la cual es ordenada por colores, donde las mujeres que aún son fértiles (que visten de rojo) son propiedad de determinados dirigentes y desempeñan para ellos una mera labor reproductiva.

Otro problema que existe sobre las mujeres escritoras y la CF es que hay toda una legión de ideas pre-concebidas, que en realidad corresponden a características atribuidas al género femenino y que se traspasan de manera casi osmótica a cualquier tarea que desempeñen, en este caso, la literatura de género (CF, claro está): una mayor sensibilidad, emotividad, una mayor preocupación por el lenguaje (escritura pulida), un desarrollo de personajes complejos que son los que dan espesor a la trama dramática, preferencia por las relaciones sociales o humanas (lo que llamaríamos CF “soft”) sobre temas militaristas o de orden estrictamente técnico o de ciencias “duras” (“CF hard”). Creo que resulta claro que estas características no son privativas del género femenino y si bien hay ejemplos notables de estupendo trabajo de personajes (por ejemplo la saga de Miles Vorkosigan de Louis McMaster Bujold, que se sostiene casi por sí sola en este hecho), gran descripción de actitudes y situaciones humanas enfrentadas a situaciones propias de la CF como los viajes en el tiempo (“El día del juicio final”, “Por no mencionar al perro” de Connie Willis); existen grandes autores que han explorado estos temas con maestría.

Al discutir acerca del género de los autores y las características en la escritura de unos y otros resulta fácil caer en discusiones eternas sobre el sexo de los ángeles, creo que es preferible disfrutar los libros independiente del género de su autor y darles la oportunidad de hablarnos de temas contingentes, de discutir claro, sobre el sexo de los ángeles.

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