La Nueva Space Opera
May 18, 2008 by rodjuri · 34 Comments
Fue hace más de 40 años ya que Harlan Ellison publicó “Visiones Peligrosas”, una ambiciosa antología de relatos originales de ciencia ficción inspirados en la idea de renovar el género adoptando éstilos y temáticas provocativas y desafiantes, dirigidos a redefinir lo que eran los estándares aceptados de lo que debería ser una historia de ciencia ficción. La empresa no sólo apuntaba a abrirse espacio de mercado en un campo dominado tradicionalmente por revistas como Analog, Fanatasy & Sciencie Fiction y la extinta Galaxy, sino que también a marcar tendencia. En efecto, Ellison declaraba abiertamente su intención de establecer nuevos rumbos para el género, de hacer camino que otros seguirían. Tuvo un éxito sin precedentes, tanto así que cinco de sus cuentos fueron nominados al premio Hugo y dos de ellos se llevaron la estatuilla. Nunca antes y nunca después ninguna otra antología ha podido ostentar un logro semejante. Read more
La Raiz Cuadrada de Egan
May 11, 2008 by rodjuri · 2 Comments
Días atrás fueron anunciados los nominados para el premio Hugo 2008 (para trabajos realizados en el 2007), y en la categoria “Mejor Cuento” destacan dos aportes del australiano Greg Egan, “Glory” y “Dark Integers”. Hace seis meses escribí en mi blog personal una reseña de acerca de estas mismas historias y por lo tanto he considerado pertinente ahora publicar este articulo también en Tau Zero. Read more
Capitulo V: Los Caminos del Imperio
February 10, 2008 by rodjuri · 2 Comments
Hacia el siglo III a.C. un nuevo contendiente comenzaba a destacarse en la lucha por la hegemonía en el Mediterráneo. Roma comenzaba a hacer sentir su presencia entre egipcios, griegos y demás pueblos de la región. Pero antes de que pudiese alzarse como una potencia en todo su derecho era necesario pasar una prueba de fuego; combatir a muerte contra otro prometedor aspirante, una prospera ciudad que se hallaba al otro lado del mar, en el norte de África, en el país que hoy conocemos como Túnez.
Cártago había sido fundada por los fenicios medio milenio antes y desde entonces había crecido hasta convertirse en un país rico y cuyos intereses comerciales se extendían a todo lo largo y ancho del Mediterráneo. Fue en el sur de Italia, en la isla de Sicilia, donde ambos poderes vendrían a enfrentarse por primera vez, dando inicio a largas guerras que se prolongarían por más de un siglo.
Todo empezó por un conflicto local entre dos pequeños señorios de Sicilia. Por un lado los memertinos de Mesina y por el otro, Siracusa, gobernada por el rey Hierón II. Fueron los memertinos quienes buscaron la protección de Roma, mientras que Siracusa pidió ayuda a Cártago. Pronto, sin embargo, los romanos prevalecieron y tomaron el control de la mayor parte de la isla. Frente a esto Hierón II aceptaría las condiciones de paz impuestas por los vencedores, que respetaban la independencia de la ciudad pero solo le otorgaban soberanía sobre una reducida porción de sus antiguos dominios. La guerra entre Roma y Cártago continuaría en otros frentes, tanto terrestres como marítimos, pero en lo inmediato el asunto había terminado para Siracusa, la que ahora se contaba entre los aliados de Roma.
Testigo de esos días debió haber sido el joven Arquímedes, quien nació en la misma Siracusa, en el 287 a.C. Su padre fue un hombre llamado Fidias, astrónomo cercano a la nobleza siracusana, y de quien seguramente heredó tanto su pasión por la ciencia como sus influencias en la corte. Más tarde habría estudiado en la Gran Biblioteca de Alejandría donde hizo amistad con Eratóstenes. Quizás unos de sus maestros pudo haber sido el propio Euclides.
Tras regresar a Siracusa, Arquímedes llegaría a ser un importante consejero de Hierón II, y fue cumpliendo este rol donde ocurrieron los hechos que le llevarían a realizar el más famoso de sus descubrimientos. Ocurrió que el rey había contratado los servicios de cierto artesano para que le forjara una nueva corona, y para tal efecto le entregó la cantidad justa de oro requerida para el trabajo. Sin embargo existía la posibilidad que el artesano se hubiese quedado con parte del preciado metal, reemplazando la cantidad sustraída con plata, alteración que no es detectable a simple vista.
¿Como saberlo? Una posibilidad era fundir la corona, pero eso significaba destruirla. Otra alternativa era pesarla, pues la plata es más liviana que el oro. Pero siendo un hombre astuto, el artesano bien podría haber agregado más plata, la suficiente como para alcanzar un peso semejante. Fue en este punto que Hierón II solicitó la ayuda de Arquímedes, pidiéndole determinar la pureza del metal sin dañar la corona. Dice la leyenda que Arquímedes encontró la solución mientras se introducía en una tina dispuesto a darse un reconfortante baño. Entonces notó que a medida que su cuerpo se hundía en el agua, esta rebalsaba por los bordes y caía al suelo.
Por supuesto, era una cuestión de volumen. Un objeto al ser sumergido desplazará una cantidad de agua equivalente a su tamaño. Arquímedes razonó que si tenemos dos coronas del mismo peso pero una hecha de oro puro y la otra mezclada con plata, la primera debía ser necesariamente más pequeña que la segunda. Se sabía cuanto oro había sido suministrado por el rey, y una cantidad similar podía ser metida en un recipiente lleno de liquido, lo mismo que la corona. Si en ambos casos la cantidad de agua que cayera por los bordes era semejante, no habría duda de la honestidad del artesano.
Al comprender que tenia la solución al problema, Arquímides salió precipitadamente en dirección al palacio gritando “¡Eureka! ¡Eureka!” (¡Lo encontré! ¡Lo encontré!) mientras corría desnudo por las calles de Siracusa. La alegría de Arquímedes debió contrastar con la desazón del artesano, pues en definitiva se comprobó que las sospechas del rey eran fundadas.
Pues bien. A partir de lo anterior Arquímedes se pregunta ¿por que algunos cuerpos flotan en el agua mientras que otros se hunden? Imaginemos por ejemplo una bola de acero y otra de goma, ambas del mismo tamaño. La primera se ira de inmediato al fondo, mientras que la segunda se resistirá a cualquier intento nuestro por arrastrarla bajo la superficie. Por supuesto, algo tiene que ver el peso del objeto; el acero es claramente más pesado que la goma. ¿Pero es el único factor involucrado? Por supuesto que no. Es posible, por ejemplo, quedarse dormido flotando sobre las cálidas aguas de una tranquila playa tropical, pero tenemos que esforzarnos permanentemente para no hundirnos en una piscina igualmente temperada, y en ambos casos nuestro peso es el mismo. Aquí, la diferencia esta en la densidad del liquido que nos rodea; dados volúmenes similares, el agua de mar es más pesada que el agua dulce, debido, por supuesto, a su alto contenido de sal.
En su libro “Sobre la Flotación de los Cuerpos” Arquímedes intenta explicar estos fenómenos a través del principio que lleva su nombre. En efecto, el Principio de Arquímedes señala que si un cuerpo es sumergido, este desplaza una cantidad de fluido similar a su propio volumen, que es lo que notó el sabio siracusano cuando se metió en la tina. Es decir, tenemos el volumen del cuerpo y el volumen del liquido desplazado, y ambos son iguales. Todo depende ahora de cual de los dos es más pesado. Si el cuerpo es más pesado, se hunde. Si lo contrario ocurre, flota (ver recuadro), .
¿Que pasaría si un objeto es capaz de modificar su peso? Pues que se movería hacia arriba o hacia abajo según redujera o aumentara este valor. Y eso es precisamente lo que hacen los submarinos, al liberar o capturar agua en sus compartimientos de inmersión.
Arquímedes destacó en muchos campos, como las matemáticas donde uno de sus logros habría sido una determinación bastante precisa del valor de pi. Pero se le recuerda principalmente por su capacidad de resolver problemas prácticos utilizando principios elementales. Por ejemplo, se cuenta que diseñó y construyó un sistema de poleas y palancas que le permitieron por si mismo poner a flote un barco varado en la playa. Interrogado por Hieron II acerca de cuanto peso podía llegar a manipular mediante tales mecanismos, Arquímedes habría contestado:
“Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra.”
Más allá de si la anécdota es verdadera, es claro que Arquímedes conocía los principios mecánicos involucrados en la transmisión de fuerzas a través de una palanca. La palanca más conocida es aquella en que el objeto que se necesita mover esta en el extremo opuesto a aquel donde se aplica la fuerza y el punto de apoyo esta en algún lugar entre ambos sitios. Por supuesto, el peso que seamos capaces de trasladar dependerá en primer lugar de la fuerza que apliquemos. Pero necesitaremos menos fuerza mientras mayor sea la distancia que nos separa del punto de apoyo, y mientras menor sea la distancia que separa a dicho punto de apoyo del objeto a desplazar.
Otra de las famosas historias que demuestran el genio de Arquimedes ocurrió ya hacia el final de sus días. Nuevamente Cártago y Roma estaban en guerra y esta vez parecía que los primeros tenían la ventaja. Al mando del imbatible Anibal las huestes africanas se paseaban por Italia cosechando victoria tras victoria, y consiguiendo amigos entre los numerosos reyes que antes habían sido vasallos de Roma. La ciudad de Romulo y Remo estaba de rodillas, pero entre sus lideres aun había esperanza. Comprendían que el punto débil de Anibal era que se hallaba demasiado lejos de su propio país, y de los refuerzos y suministros que este pudiera enviarle. Con el tiempo, el cansancio y el desgaste propio de las prolongadas campañas terminaría por inclinar la balanza a favor de Roma, pero para que esto ocurriera era indispensable evitar que sus nuevos aliados pudieran prestarle la ayuda que necesitaba.
Pues bien. Poco tiempo atrás Hieron II había muerto y su sucesor, Hierónimo, era un joven de apenas quince años y que fue fácilmente influenciado por sus consejeros quienes deseaban desafiar a Roma. Esta decisión terminaría siendo funesta para los destinos de Siracusa, de Hierónimo, y del propio Arquímedes.
Con el propósito de someter a la ciudad, los romanos enviaron al general Marco Claudio Marcelo, quien para ello sitiaría la ciudad durante dos largos años. Al igual que su predecesor, Hierónimo recurrió Arquímedes en busca de ayuda, y se dice que para tal efecto el sabio habría levantado un conjunto de enormes espejos en la playa, capaces de concentrar al luz del sol y de incendiar los barcos enemigos que se aproximaban. Sin embargo, la veracidad de esta historia ha sido objeto de muchas discusiones, y aunque fuese cierta tampoco logro impedir que a las legiones de Roma finalmente entraran triunfantes en Siracusa.
El propio Marco Claudio Marcelo, consciente de que el famoso sabio se hallaba en el interior dio ordenes de respetar su vida. Pero fue desobedecido por un impetuoso soldado romano que asesinó a Arquímedes en medio de la confusión. Sus últimas palabras habrían sido “no molesten mis círculos”, ya que al momento de ser atacado habría estado reflexionando sobre problemas geométricos.
De hecho en su tumba, a modo de epitafio, fueron inscritos el dibujo de una esfera rodeada por un cilindro, un homenaje a lo que el propio sabio consideraba el más importante de sus descubrimientos. Esto es, que el área y volumen de una esfera son iguales las dos terceras partes del área y el volumen de un cilindro que lo circunscriba perfectamente.
Luego de las guerras contra Cártago, Roma se alzó como la gran potencia del Mediterráneo, y pronto las legiones del naciente imperio se espercirían victoriosas a lo largo de todo el mundo antiguo. Sin embargo en lo que a logros intelectuales se refiere, Roma nunca podría igualarse a sus predecesores griegos. Gente pragmática, los romanos parecían estar más preocupados de los problemas inmediatos derivados de la administración de sus enormes conquistas, que de la dilucidación de los misterios del universo.
Un triste ejemplo de lo anterior fue lo que ocurrió cuando en el año 48 a.C. Julio Cesar llegó a Alejandría con el objeto de imponer a Cleopatra como reina de Egipto en contra de las pretenciones de su hermano. Entonces una flota enemiga se acercó al puerto amenazando con frustrar los planes romanos. Julio Cesar no vaciló en ordenar la quema de los barcos, y el viento hizo que el incendio se propagara por la ciudad, alcanzando la Gran Biblioteca. Así, el destino final de cientos de miles de papiros y pergaminos fue el de alimentar las llamas. Más tarde para compensar la gran perdida, Marco Antonio confiscaría los libros de la Biblioteca de Pérgamo y se los regalaría a Cleopatra. De esta forma la Gran Biblioteca pudo seguir siendo un centro del saber por unos cuantos siglos más.
En efecto, durante el apogeo del Imperio Romano escasas fueron las figuras que destacaron en el quehacer científico. Uno de esos pocos fue un estudioso de Alejandría, y por lo tanto, directo heredero de la tradición académica inaugurada por los griegos hacia ya más de quinientos años. Se trata de Claudio Ptolomeo, nacido hacia fines del siglo I d.C. en Egipto, pero probablemente con ciudadanía romana como refleja su primer nombre. En todo caso, hasta donde se sabe no tenía parentesco con los Ptolomeo que habían gobernado Egipto hasta los tiempos de Cleopatra.
Ptolomeo es recordado principalmente por su modelo geocéntrico del universo, el cual es expuesto en su monumental “Almagesto”. El titulo original del texto era “Mathematike Syntaxis” (Compilación Matématica), pero pronto se ganó el titulo de el “megiste” (el más grande). Tal apelativo no es fortuito, pues allí Ptolomeo recoge y organiza todo el saber astronómico alcanzado por sus predecesores, y a partir de ello desarrolla la más exhaustiva teoría sobre los movimientos de los cuerpos celestes planteada hasta entonces. Durante la mayor parte de la Edad Media la obra de Ptolomeo estuvo perdida para Occidente y solo sobrevivió en manos de estudiosos del Islam. Allí fue llamado el “Al Majesti”, y solo cuando por fin fue traducido al latín recibió el nombre con que se le conoce en la actualidad.
Las ideas desarrolladas en el Almagesto parten de la concepción aristotélica del cosmos, especialmente en cuanto a que la Tierra estaría en el punto medio del mismo y que los demás astros girarían en torno a ella. Este supuesto se basa en la observación cotidiana de que los objetos sólidos (según Aristóteles, hechos del elemento tierra) caen hacia el centro, y por el argumento que un supuesto movimiento de la Tierra debiera producir como consecuencia un viento muy fuerte y constante en la superficie del planeta.
Recordemos que Aristoteles había adoptado y perfeccionado la teoría de de las esferas planteada originalmente por Eudoxo. Sin embargo ella resultaba bastante complicada, y peor aun, no explicaba satisfactoriamente nueva información disponible. En particular, ahora se sabia que los distintos astros en su trayectoria a lo largo de la bóveda celeste parecen modificar su velocidad y su su distancia respecto de la Tierra. Tales circunstancias mostraban unos cielos cambiantes y dinámicos, lo que por supuesto era imposible bajo el prisma aristotélico del mundo. Era necesario explicar estas aparentes contradicciones.
Apolonio de Perga, quien estudio y trabajo en la Gran Biblioteca de Alejandria en los tiempos de Eratostenes, habría sido uno de los primeros en aceptar este desafió proponiendo dos ingeniosos mecanismos; la excentricidad y los epiciclos. Cabe señalar aquí que Apolonio también es famoso por sus trabajos en geometría, donde estudio las secciones cónicas, es decir, las distintas figuras bidimensionales, como elipses, parábolas e hipérbolas, que se pueden obtener al cortar en distintos ángulos un cono tridimensional.
La mencionada excentricidad significa que si bien la Tierra esta en el centro de la más grande de las esferas, aquella donde se hayan ubicadas las estrellas fijas, el resto de los los cuerpos celestes girarían alrededor a un punto distinto, ligeramente desplazado del centro. Por otro lado, los epiciclos serían esferas pequeñas (no concéntricas), cuyo centro descansa sobre la trayectoria de una de las esferas mayores (concéntricas) que rotarían al mismo tiempo que avanzan a lo largo de ella.
Pero Apolonio no habría desarrollado mucho más sus ideas, las cuales todavía requerían trabajo fino, como determinación de ángulos y distancias, para poder ajustarse a la complejidad de los movimientos celestiales. Un paso importante en este sentido fue el realizado por Hiparco, astrónomo que si bien nació en Nicea en el 90 a.C., vivió la mayor parte de sus años en Rodas, la pequeña isla al este del Mar Egeo famosa por la colosal estatua que adornaba la entrada al puerto. A él se le debe la confección de un amplio y preciso catálogo de las estrellas y sus movimientos, que luego le permitiría a Ptolomeo llevar a cabo los cálculos necesarios para sustentar su modelo. Hiparco también realizó una muy precisa estimación de la distancia que separa la Tierra de la Luna mediante la observación un eclipse desde dos puntos alejados y comparando la diferencia en el área del Sol que quedaba oscurecida por nuestro satélite. También es responsable del descubrimiento de la precesión de los equinoccios, es decir, el lento desplazamiento de las constelaciones zodiacales que se verifica al observarlas en distintos equinoccios.
Con todos estos antecedentes y muchos otros, que incluyen sus propias observaciones de los cielos, Ptolomeo se da a la tarea de elaborar un modelo que permita explicar las complejas trayectorias que los astros describen en la bóveda celeste. Para lograr esto, y ante la exigencia de la inobjetable realidad de dichos movimientos, se ve obligado a alterar uno de los principales supuestos aristótelicos aceptando la excentricidad propuesta por Apolonio. Entonces, los astros giran alrededor de un punto distinto a la Tierra, pero relativamente cercano a ella. Más aún, dicho punto rotaría en torno a nuestro mundo, arrastrando con él todas las órbitas planetarias. También acepta los epiciclos, rotando en sentido contrario al de las esferas que los sostienen, lo que explicaría el movimiento retrogrado de los planetas y las diferencias apreciadas en su tamaño y velocidad.
En verdad, el modelo ptolemaico es un poco más complicado, pero no interesa abordar los detalles aquí. Si importa señalar que Ptolomeo estaba particularmente interesado en la exactitud matemática de su teoría, sin entrar a buscar explicaciones físicas de lo que estaba ocurriendo. Tanto es así que sin desacreditar explicitamente la idea de las esferas de cristal, insinúa que toda su construcción de ciclos y epiciclos corresponderían solo a herramientas matemáticas que permiten simular los desplazamientos de los astros. Ptolomeo no pretende saber como ocurren esos movimientos, solo establecer que cualquiera sea el mecanismo, este debe considerar las trayectorias zigzagueantes que los astros deben poseer para dar cuenta de la evidencia observable.
Como sabemos, las ideas de Ptolomeo vendrían a tener una importancia fundamental en el desarrollo de la ciencia en occidente. Pero actualmente se le recuerda más por sus errores que por sus aciertos, y su modelo geocéntrico vendría a convertirse en el ejemplo por definición de lo que es una hipótesis incorrecta. Esto no le hace justicia al impresionante logro que fue resumir todo el conocimiento alcanzado por sus predecesores en una teoría que explicaba con gran precisión los fenómenos celestes más familiares.
Asimismo, se tiende a pasar por alto los aportes que realizó en otros campos, como por ejemplo, en el de la cartografía. Ptolomeo confeccionó detallados mapas del mundo conocido hasta entonces, utilizando para ello, en forma extensiva, el sistema de coordenadas de latitud y longitud; la posición de más de ocho mil puntos geográficos fue establecida mediante esta herramienta. Conjuntamente desarrollo métodos para proyectar la curvatura de la Tierra sobre una superficie plana, el gran problema que enfrenta cualquiera que intente representar en forma más o menos realista nuestro mundo. Y también se preocupo por el desafío que representaba el diseñar e interpretar mapas en distintas escalas.
Sin embargo también en esta área Ptolomeo cometió un error de importancia al desconocer las conclusiones de Eratóstenes sobre las dimensiones del planeta. Prefirió basarse en los cálculos de otros estudiosos por lo que que su estimación del diámetro de la Tierra fue aproximadamente de tres cuartas partes de la correcta. Sin embargo, esta equivocación, sumada a una consideración exagerada del tamaño de Asia, tuvo consecuencias favorables catorce siglos después al persuadir a los exploradores europeos, entre ellos a Colón, de que era posible atravesar el océano que los separaba de China. Sin saber de la existencia de América, de haber conocido las reales distancias implicadas en la travesía quizás habrían desistido del intento, y el descubrimiento del Nuevo Mundo habría debido esperar algún tiempo más.
Con Ptolomeo los estudios astronómicos de los antiguos alcanzan su culminación, y también, en la práctica, su conclusión. Pocos continuaron en la senda trazada por los jonios, luego caminada por los filósofos atenienses, y que condujo finalmente hasta las puertas de la Gran Biblioteca, la mayoría de esos pocos solo contentándose con enseñar y comentar los trabajos de sus predecesores. La propia Gran Biblioteca entro en un estado de decadencia, al tiempo que el glorioso Imperio Romano se acercaba también al momento de su extinción. El último de sus directores fue Teón de Alejandría, hacia fines del siglo V d.C. Para entonces poco quedaba ya del antiguo esplendor de la institución, mucho de él ya perdido en el incendio provocado por Cesar, y luego por saqueos, robos o por simple descuido. No obstante lo anterior, cuando el emperador Teodosio I en el año 391 d.C. declaró al cristianismo al religión oficial del Imperio y ordenó la destrucción de los templos paganos, la Biblioteca fue cerrada oficialmente. Acto más bien simbólico pues dos años antes el edificio había sido destruida por una turba de cristianos fanáticos, probablemente ante la impotente mirada de Teón.
Esta historia tiene otro lamentable epílogo en la figura de la filósofa Hipatia, hija de Teón y de quien heredó un poderoso intelecto que la llevó a convertirse en una reconocida maestra de Escuela de Alejandría, donde en aquellos tiempos todavía se estudiaba a los clásicos griegos. Hipatia no solo se interesó en la filosofía, sino que también se dedicó a la mecánica y la astronomía. Tal era su fama que estudiantes de lejanas comarcas venían a estudiar con ella e importantes personalidades de la ciudad buscaban su consejo sobre asuntos de la administración.
Sin embargo Hipatia no solo era famosa, sino además, mujer y pagana. Tales características despertaron las envidias y sospechas de las autoridades de la Iglesia en Alejandría, quienes probablemente instigaron su secuestro, tortura y asesinato llevados a cabo por una pandilla de fanáticos.
Este episodio sirve para ejemplificar las dificultades que el nuevo escenario histórico presentaba para el desarrollo de las ciencias. En primer lugar, el Imperio Romano se había desintegrado hundiendo a Europa en las sombras y la ignorancia. Y de entre sus ruinas el cristianismo se había alzado como la nueva norma para medir los méritos de cualquier empresa humana. Con un dios celoso y un dogma incuestionable, características heredadas del mesianismo judaico, en aquellos difíciles tiempos el cristianismo adopto un radicalismo extremo, convirtiéndose en un verdadero enemigo del libre pensamiento y la expresión de las ideas. Pasarían mil años antes de que el mundo cristiano pudiese comenzar a desprenderse de estas pesadas cadenas que le inmovilizaban.
| El Principio de Arquímedes se expresa normalmente en términos “flotabilidad”, que por supuesto, es la tendencia a flotar que posee un cuerpo, y que es una fuerza que se opone a la gravedad por cuanto evita que los objetos caigan. Y a su vez, la flotabilidad no suele expresarse en términos de peso, sino que de densidad, vale decir, cantidad de masa por unidad de volumen. Siendo estos conceptos relativamente abstractos, representan una oportunidad conveniente para introducirnos en el mundo de las fórmulas físicas. Así por ejemplo, hemos dicho que para que un cuerpo flote su peso debe ser menor que el peso del volumen de liquido desplazado.Sea entonces: F = Flotabilidad Pf = Peso del fluido desplazado.Por lo tanto: F = - Pf, donde el signo (-) representa el hecho de que la Flotabilidad es una fuerza en sentido contrario al Peso.Pero, P = m x g, donde “P” es el peso de cualquier objeto, “m” su masa, y “g” la constante de gravedad que en la Tierra es de 9,8 m/s2.Sea entonces: mf = masa del fluido desplazado. Por lo tanto: F = - mf x g Si queremos describir la ecuación en termino de densidad (d), debemos recordar que: Podemos multiplicar y dividir por Vf (Volumen del fluido desplazado), de tal forma que: Dado que el volumen de fluido desplazado es igual al volumen del cuerpo sumergido, podemos decir simplemente que la Flotabilidad de un objeto depende de la densidad del fluido y del volumen d dicho objeto. Finalmente, podemos concluir que si: F > Pc, el cuerpo flota. |
Club de Lectura de Ciencia Ficción
November 23, 2007 by rodjuri · 2 Comments
El Club de Lectura ha entrado ya en su cuarta semana de funcionamiento. Ni siquiera un mes, y sin embargo el proyecto que hasta hace poco era apenas una idea difusa ahora se levanta como una realidad vigorosa y fructífera. Gracias a aquellos que han hecho posible que esta iniciativa sea un verdadero éxito, sobre todo a nuestra veintena de miembros que cada semana aportan con sus conocimientos y opiniones sobre cada uno de los relatos analizados.
Es que ver como en este breve periodo el Club ya se ha convertido en una de los espacios más dinámicos y activos de Tau Zero nos llena de orgullo. Y no solo por una cuestión de cantidad, sino que principalmente, de calidad. Estamos haciendo lo que se supone que un aficionado a la ciencia ficción debe hacer en primer lugar, que es, por supuesto, leer ciencia ficción. Por ello solo puedo animarles a seguir adelante en esta senda, porque es la senda que hemos elegido y porque es la que nos gusta. Porque nos entretiene, porque nos hace soñar, porque nos lleva a donde nadie mas ha ido antes (insertar música, la que ustedes ya saben).
Esta semana precisamente es el turno de una relato emblemático; “Destructor Negro”, de A. E. Van Vogt. Cuento publicado en el número de julio de 1939 en Astounding, y que muchas veces ha sido considerado como el hito que dio inicio a la Edad de Oro de la Ciencia Ficción, aquel periodo del que surgirían nombres como los de Asimov, Bradbury, Heinlein y Sturgeon entre muchos otros. La próxima semana sera el turno de “Requiem” del ya mencionado Heinlein, y luego Anochecer, de Asimov. Esta última quizás la historia de ciencia ficción mas famosa y reconocida desde siempre por los amantes del género.
Es por ello un momento importante, y por lo tanto, la oportunidad de convocar a aquellos que aun no se han incorporado a nuestro Club. Si, es verdad que ya nos hemos aventurado un poco en las aguas del género, pero hasta ahora solo nos hemos mojado hasta los tobillos. Ahora nos toca cabalgar esas olas, nadar mar adentro y sumergirnos en las profundidades del enorme océano de la ciencia ficción. Por ello los invitamos ahora, con especial entusiasmo y alegría, ahora que todavía pueden recorrer con nosotros todo el camino.
Si, siempre podrán unírsenos después, pero entonces les tocará recorrer por si solos lo que los demás ya hemos andado. Así que adelante, las puertas están abiertas para todos y los esperamos.
Nota: La imagen al costado corresponde a las portadas de las revistas donde originalmente aparecieron los relatos que se han revisado hasta el momento en el Club de Lectura.
Nippon2007: La 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción
September 4, 2007 by rodjuri · 4 Comments

Entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre del 2007 se llevó a cabo en la ciudad de Yokohama, Japón, la 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción. Estar allí ha sido sin duda una de las hechos mas importantes de mi vida como aficionado. Una experiencia tan fascinante que si algún amante de la ciencia ficción me preguntara si vale la pena asistir, no tendría dudas en darle una respuesta afirmativa. Es La Meca de los musulmanes, una peregrinación que debiera ser obligatoria para cualquiera de nosotros.
Las próximas oportunidades serán Denver el próximo año y Montreal el 2009. Esta última ciudad ganó su derecho a organizar la 67ava Convención tan solo hace cuatro días. Mientras en el salón principal se entregaban los Hugos, en un olvidado rincón de la galería de exhibiciones se contaban los votos tras una intensa campaña donde Kansas City y Montreal se disputaron las preferencias de los asistentes. Así, la ciudad ganadora aparece como una posibilidad particularmente atractiva para chilenos que quieran conocer lo que es una Worldcon, no solo por la importante comunidad nacional que vive en Canadá, sino también por las facilidades que ofrece dicho país en términos de tramites de ingreso y costos.
Pero volviendo a lo que fue Nippon2007 déjenme contarles algunos pormenores de lo que fue esta cita. No los importunare con el listado de ganadores, pues ella fue más que oportunamente entregada por Daniel Guajardo en un post anterior. En cambio, me permitiré intentar describirles las actividades y ceremonias mas típicas, a fin de que se hagan una idea de que es, en la práctica, una Worldcon.
Lo primero, sin duda, es el proceso de registro. Una formalidad que cada asistente debe cumplir antes de comenzar a disfrutar de las demás actividades. Para cada uno de ellos significa acreditar su identidad y cancelar los montos requeridos si no lo ha hecho antes, y luego recibir su credencial, su libro de recuerdo (una especie de anuario de la Convención), el programa y una extensa cantidad de propaganda. Para el comité, sin embargo, es un esfuerzo considerable el garantizar un proceso expedito para los miles de asistentes que lo realizan en apenas dos o tres días.
Luego los paneles y conferencias. Una enorme cantidad de ellos. Y es que en orden a maximizar el aprovechamiento de los espacios arrendados se procura siempre ocupar todas las salas del centro de conferencias con alguna de estas u otras actividades. Así, uno siempre tiene que optar entre una decena de posibilidades a la hora de decidir a cual evento asistir. ¿Hay tantas actividades que valgan la pena? Por supuesto. Escritores, editores, académicos, miembros de la industria cinematográfica, desatacados aficionados, todos ellos están siempre dispuestos a llenar sus agendas participando en estos foros durante toda la Convención. Y destaco en este punto, que todos ellos con la sola excepción del Invitado de Honor, hacen esto sin remuneración de por medio, y mas aún, pagan, como todos los demás, su derecho a estar en la Convención. Si. Robert Silverberg, Larry Niven, Joe Haldeman y muchos más, cada año entregan cinco días de sus vidas a sus admiradores sin ningún tipo de recompensa mas que el aplauso de todos ellos. Una demostración de su compromiso con la ciencia ficción y su fandom que debiera llamarnos a reflexionar por nuestras latitudes, cuando por apenas dar una conferencia, o dirigir una partida de rol, o ayudar en la organización del evento, exigimos entradas gratis, almuerzo y demases (y me incluyo).
¿Y de que se habla en dichos paneles? Casi de todo lo imaginable. Desde los programas de la NASA para visitar Marte hasta las políticas editoriales de Del Rey o Baen Books. Pero me ha llamado poderosamente la atención el alto nivel de discusión política que existe en estas convenciones. Y no estoy hablando de que si Bush es buen o mal presidente. Aquí se debaten asuntos de una trascendencia mucho mayor. Por ejemplo, las crecientes amenazas contra la libertad de las personas de parte de los gobiernos y las corporaciones, o las implicancias del creciente conflicto entre los copyright y el movimiento en favor del opensource. De eso se discute mucho y uno tiene una real perspectiva de las cosas que realmente están en juego en la política mundial.
También están los Kaffeeklatsches. Este es un tipo de actividad que recomiendo especialmente. Se trata de pequeñas reuniones de unas diez personas, junto con un escritor o editor de ciencia ficción. Allí se conversa abiertamente y todos pueden participar en un ambiente relajado e informal. Si uno busca estar cerca de los autores y hablar con ellos más allá de un intercambio de saludos y un autógrafo, esta es la forma. ¿Difícil inscribirse? Para nada.
¿Dije autógrafos? Por supuesto. En un corredor o un ascensor. Pero más que nada en las sesiones especialmente dedicadas a ello. Nunca ninguna celebridad occidental me negó (o vi que negara a otro) unos segundos de su tiempo para firmar un libro o tan solo un pedazo de papel. Desgraciadamente no puedo decir lo mismo de los japoneses, a pesar de su proverbial cortesía. Partiendo por George Takei, el único que cobraba por su firma, aunque seguramente era una exigencia de su agente, pues sin embargo, es una persona especialmente agradable y bien dispuesta.
Si, el “capitán” Sulu, como el mismo se encargo de recalcar en la presentación de “Star Trek, New Voyages”, fue uno de los participantes estelares de la Convención. El mismo dirigió la entrega de los premios Hugo, y lo hizo con gran maestría y buen humor. Su voz poderosa capturó rápidamente la atención de los presentes.
Los Hugos comenzaron con una excelente presentación de Ultraman y sus amigos combatiendo una variedad de monstruos. Todo en escenario y con actores muy bien disfrazados y que caracterizaron excelentemente a los distintos personajes. Sin duda, Ultraman fue uno de los protagonistas de la ceremonia, mostrandose en varias ocasiones, y finalmente apareciendo en el propio premio como representante del Japón, junto al Monte Fuji.
Solo unos pocos ganadores estaban presentes, pero todos los demás enviaron sus saludos. Al final, la fotografía de rigor incluía a muchos notables del genero, al propio Takei y al ya mencionado Ultraman. Uno de los momentos mas emotivos de la Convención.
Pero la Convención no terminaba ahí. Era recién sábado y la noche recién comenzaba. Primero la fiesta de los perdedores, una tradicional celebración a la que solo unos pocos están invitados (al igual que al cóctel de recepción antes de la ceremonia. Ejem, ejem). Y luego las demás fiestas, la primera y mas importante, la que los canadienses organizaron para celebrar su victoria en la selección de sede para el 2009.
Déjenme contarles acerca de las fiestas. Todas las noches después de las actividades programadas hubo varias fiestas, la mayoría en el sexto piso del Hotel InterContinental, que fue especialmente reservado para tal efecto. Cada cuarto una fiesta, pero en realidad una sola, muy grande, donde los invitados circulaban de habitación en habitación, comiendo, bebiendo y compartiendo con los demás. Estas actividades son gratis y así también lo es todo el consumo, que corre a cargo de quienes organizan cada una de ellas. Cualquier participante de la Convención puede asistir y no lo dejen de ir si es que tienen la posibilidad.
Y ya me he extendido demasiado. Espero poder contarles en otra ocasión sobre otros aspectos de la Worldcon.
Saludos desde Yokohama.
Cuando los Grandes estaban con Nosotros

En el prefacio de su antología estelar, “The Best of the Best; 20 Years of the Year’s Best Science Fiction”, Gardner Dozois señalaba:
Cuando comencé a trabajar en “The Year’s Best Science Fiction, First Anual Collection”, en 1983 (…) la mayor parte de los famosos escritores de CF de la Edad de Oro Campbelliana de los 40′ y de la Edad de Gold y Boucher de los 50′ no solo estaban vivos sino que ademas, disponibles para conversar con ellos en la mayoría de las convenciones de ciencia ficción…”
Esta es una idea que se me ha aparecido en repetidas ocasiones durante los últimos años, en distinta formas, pero siempre intentando expresar una cierta nostalgia por aquellos tiempos cuando Asimov, Heinlein, Anderson, y muchos otros, estaban aun entre nosotros, y muy cerca.
Es así como a pocos días de comenzar Nippon2007, la 65ava Convención Mundial de Ciencia Ficción, algunos de los participantes extranjeros han comenzado a aparecerse bajo este cielo del color de un televisor sintonizado en un canal muerto. Y precisamente de boca de uno de ellos es que me ha tocado volver a escuchar sobre este tema. Pero esta vez, quizás, con la intensidad propia de quien ha conocido personalmente a aquellos famosos y en cuyos ojos se aprecia el brillo de los recuerdos lejanos. En verdad, se trata de una ella, Audrey Whelan, esposa del talentoso artista Michael Whelan, uno de los invitados de honor de esta Convención.
La ocasión, una agradable reunión en un isakaya (equivalente local de una shopperia) cerca de Akihabara, luego de una de las últimas reuniones del Comité Organizador. Fue allí, entre cervezas y picadillos al estilo japones, que ella primero nos hizo reír con algunas anécdotas que involucraban a Heinlein, y nos hizo emocionarnos con sus recuerdos del buen doctor.
Hablando del propio autor de Fundación, la señora Whelan indicaba que siempre habia sido muy agradable poder conversar con él. No solo por sus conocimientos y su amenidad, sino que ademas, por su capacidad de abordar diversos temas, para luego regresar al punto original, como si todo el recorrido fuese una historia que todo el tiempo estuvo en su cabeza.
Fue una feliz coincidencia, entonces, que luego de que nuestra propia conversación derivara hacia otros tópicos (como los últimos trabajos de Michael Whelan), al final volviéramos al principio. Ocurrió luego de preguntarle a Whelan si acaso había realizado algo para las revistas del género; no ha hecho mucho para ellas, pero algo que recordaba especialmente era la portada con que la propia revista Asimov’s despidió al famoso escritor, allá en 1992. Un Asimov erguido sobre una pila de libros y acompañado por uno de sus amados robots. Un esplendido homenaje para uno de los más importantes escritores de ciencia ficción que han existido en la breve, pero agitada historia de nuestro genero.

A causa de la ley de la vida, y hasta que la Singularidad nos alcance, siempre tendremos que lamentar la partida de otros. En este caso, no podemos sino esperar que la lista de “grandes” de la ciencia ficcion que ya no estan con nosotros siga creciendo.
De hecho hace solo unos meses tuvimos que agregar el nombre de otro de ellos, Jack Williamson. Uno que también vislumbro robots, y héroes espaciales, y muchos futuros que han quedado en el pasado.
Pero quizás es injusta esta mirada. De alguna forma nos insinúa que los actuales escritores no caben en los zapatos de sus predecesores. Sin embargo nadie podría dudar que la generación que siguió a la de la Edad de Oro es también una muy destacada; Robert Silverberg, Harlan Ellison, Roger Zelazny, Ursula Le Guin, y muchos otros. En las Convenciones, y en el corazón de los aficionados, ellos ocupan el lugar que antes fue de Asimov y compañía. Y tras ellos vienen Gibson, Bear, Vinge, Brin, etc. Y un nuevo destacamento de escritores, ya reconocidos y consagrados, aparecen como los “grandes” de la primera década del siglo XXI.
Este es la mas significativa demostración de que la Ciencia Ficción es un género vivo, y que no se agotara en el recuerdo de las glorias pasadas. Como en Enrique V, siempre podremos decir que estuvimos en aquel día magnifico compartiendo el campo de batalla con los mas ilustres. Los nombres podrán ser distintos, pero la estatura de los héroes sera la misma o quizás mayor.
Noticias de WoldCon Nippon2007

A menos de tres meses de la Convención Mundial, el trabajo en torno a los preparativos se ha intensificado notablemente. Ahora hay reuniones de comisión ampliadas una vez por semana, y en todas ellas hay una variedad de asuntos que tratar.
Pero en la última reunión uno de los temas que suscitó mayor interés y discusión fueron las credenciales. Es que algo que puede ser tan trivial en otro tipo de conferencias, para el fandom es de especial importancia, porque sin duda es uno de los recuerdos mas preciados que cada asistente se lleva de regreso a su casa una vez que todo ha terminado. Por ello existe tanto cuidado en ofrecer un diseño interesante, pero más aun en lo que se refiere a los distintivos asociados. Y es que la credencial no solo debe identificar al usuario, sino que debe mostrar de la forma mas atractiva posible su rol exacto dentro de la organización. ¿Quien es usted?, ¿es acaso un vendedor?, ¿o un miembro del comité organizador?, ¿un nominado al premio Hugo?, ¿un voluntario?, ¿una persona muy importante, como el alcalde de Yokohama, por ejemplo?, ¿su excelencia, el invitado de honor?
Tradicionalmente se usan largas cintas de tela adheridas a la credencial, con distintos colores y con la información estampada en ellas. De esta forma, una persona que cumple diversos roles bien puede llegar a tener tres o cuatro listones colgando de su pecho, lo que le hace verse mas condecorado que un almirante. En cambio, la actual comisión opto por unas bandas horizontales, también de tela, pero que se pegan una sobre otra, desplegándose hacia abajo. Un resultado mas practico aunque quizás menos llamativo. Muy acorde quizás con el minimalismo japones.
Como sea, a tres meses de la Convención y a dos meses de que se cierre el plazo para emitir los sufragios para el premio Hugo, me permitiré continuar con las reseñas y opiniones sobre los nominados que les he ido ofreciendo en mis últimos artículos. Esta vez es el turno de las novelas cortas.
La novela corta siempre ha sido mi tipo de cuento favorito. Relatos entre 17.500 y 40.000 palabras según la definición de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción. Una espacio donde es posible describir mundos complejos y en gran detalle, y desarrollar un argumento en toda su extensión. Aquí lo importante es contar una historia y sumergirse en ella, ya no explotar la capacidad de asombro, sino que el sentido de lo maravilloso. Enamorar al lector, o aterrarlo, o despertar su curiosidad. Todo ello gracias a que ha habido tiempo para que se establezca una relación intima entre el y los personajes, y el mundo expuesto.
Quiero mencionar en este punto a Poul Anderson quien sin duda fue uno de los grandes campeones en esta categoría. Relatos como “El Viaje mas Largo” y “No Habrá Tregua para los Reyes”, ambos premios Hugo, son verdaderos ejemplos de lo que una buena novela corta debe ser. Aunque su “La Reina del Aire y la Oscuridad” siempre tendra un lugar especial en mi corazón. Mas contemporáneos, Connie Willis y Vernor Vinge son nombres que no se pueden dejar de destacar.
En esta ocasión no contamos con ninguno de estos consagrados dentro de los candidatos, pero si, de todas formas, tenemos cinco relatos, que ya sea por la trayectoria de sus autores o por merito propio, sin duda, merecen estar en esta instancia.
Premio Hugo a Mejor Novela Corta:
“The Walls of the Universe”. Paul Melko. IASFM, Abril/Mayo 2006.
Dentro de los nominados este año, varios relatos abordan la temática de los universos paralelos. “The Walls of the Universe” es uno de ellos, y quizás el que lo hace de forma mas directa. Melko explora algunas de las consecuencias teóricas derivadas de la existencia de otros universos, pero conjuntamente, observa las consecuencias practicas que ellas pueden tener sobre una persona común obligada a saltar de una realidad a otra, sin nunca poder volver atrás. Un cuento bien estructurado y que atrapa facilmente al lector.
“A Billion Eves”. Robert Reed. IASFM, Octubre/Noviembre 2006.
Los varones, durante nuestra adolescencia y aun después, solemos imaginar las mas increíbles fantasías eróticas, expresión consiente del instinto reproductivo. No una, sino decenas, cientos, miles de mujeres a nuestra disposición, todas a causa de las mas extrañas circunstancias dispuestas a satisfacernos. Todo esto esta muy bien para una revista de relatos para adultos. Pero aquí Reed nos demuestra que con ello también se puede escribir una buena historia de ciencia ficción. Y a propósito, también es un cuento sobre universos paralelos.
“Inclination”. William Shunn. IASFM, Abril/Mayo 2006.
Una historia cuya estructura se ajusta a las convenciones tradicionales sobre como escribir un buen cuento de ciencia ficción. Por supuesto, el resultado es un buen cuento de ciencia ficción, muy cercano al hard science fiction, y cuyo estilo me hace recordar a Simak y a Clarke. La acción centrada en un protagonista muy joven, que no quiere dejar de ser niño, pero que se ve obligado a madurar y a enfrentar futuro que le aguarda con los brazos abiertos. La deconstrucción de paradigmas a un nivel muy personal. La mariposa ya lista a salir de su crisálida.
“Lord Weary’s Empire”. Michael Swanwick. IASFM, Diciembre 2006.
Parte de una serie dedicada a su protagonista, Will, y a un mundo de megalópolis en ruinas invadidas por elfos, enanos y fantasmas. Una mezcla de steampunk y fantasia heroica. Un universo de ilusiones y donde nada es lo que parece. Y donde el lector aparece aun mas perdido y confundido que el propio Will, en medio de túneles subterráneos donde pandillas de desposeídos sueñan con levantar imperios y conquistar el trono obsidiano.
Un poco demasiado calidoscópico y aveces como lector uno se siente sin piso. Comentario aparte merece un final, sin mas, decepcionante.
“Julian: A Christmas Story”. Robert Charles Wilson. PS Publishing, 2006.
Flamante ganador del Hugo el año pasado por su novela “Spin”, Wilson nos ofrece aquí un cuento de navidad ambientado en una América postapocaliptica, en medio del siglo XXII, pero cuyo nivel tecnológico y científico es equivalente al de mediados del siglo XIX. Y donde el nivel cultural ha caído aun mas bajo, con un rígido sistema de clases y un clero dominante, casi medieval en sus actitudes. En medio de una guerra ad portas, y los defensores de la razón intentando rescatar a la humanidad de la oscuridad creciente, es la historia de dos niños que comienzan a ser adultos y a descubrir su rol en aquel conflicto.
Finalmente, y como siempre, me atreveré a mencionar a mis favoritos dentro de este grupo de excelentes historias. Pero debo reconocer que la tarea de elegir me ha resultado un poco mas difícil en comparación con las dos categorías anteriores, “Mejor Cuento Corto” y “Mejor Cuento”. Mi dificultad esta en decidir entre “Inclination” y “Julian: A Christmas Story”, pero creo que me quedare con el relato de Shunn en primer lugar.
La lista completa de los nominados al Hugo esta
aquí.
Noticias de WoldCon Nippon2007

En esta ocasión me referiré a los nominados a “mejor cuento” para el premio Hugo 2007.
Para que una historia pueda ser considerada en esta categoría debe poseer entre 7,500 y 17,500 palabras, y por supuesto, haber sido publicada profesionalmente durante el año anterior a aquel en que se entrega el premio. Como es tradicional, cinco candidatos llegan a la instancia final. Pero antes de hablar sobre ellos, permítanme contarles que hace unos días he recibido por correo el documento de cuatro paginas, de color verde, que es el voto oficial para los premios Hugo 2007.
Aprovecharé la oportunidad para comentarles acerca del complicado sistema de sufragio y conteo de votos.
En primer lugar en cada categoría hay seis opciones. Los cinco nominados y la última corresponde a “No award”. Es la opción que uno debe considerar si es que cree que ninguno de los candidatos posee los requisitos mínimos como para ser galardonado.
Ahora bien. Aquí no se trata de poner una raya cruzada, como en una elección política. En cambio uno debe distribuir números del 1 al 6 entre las alternativas en orden de preferencia. El “1” a aquel candidato que sea favorito. El “2” para el segundo mejor, y así sucesivamente.
Esto se ve engorroso, pero se pone peor a la hora de contar.
Primero se registran cuantos votos “1” obtuvo cada candidato. Si de esta forma alguno consigue mayoría absoluta (mas de la mitad de los votantes lo consideraron su favorito), gana automáticamente.
Pero si no es así, entonces se determina cual de las opciones obtuvo menos “1” y se le elimina (queda sexto). En aquellos pocos votos donde dicha opción aparecía en primer puesto, el numero “2” ocupa su lugar y pasa a ser “1”.
Se vuelven a contar los votos y de nuevo, si no hay mayoría absoluta, se descarta el siguiente candidato con menor cantidad de preferencias. Y se volverá a realizar el procedimiento hasta que alguien obtenga el 50% mas un voto.
Una vez dicho esto, estos son los nominados:
Premio Hugo a Mejor Cuento.
“The Djinn’s Wife”. Ian McDonald. IASFM, Julio 2006.
Imaginar el futuro, digamos, en unos cincuenta años mas, no es algo particularmente novedoso ni desafiante. Lo es si dicho futuro ocurre en un país del tercer mundo, por ejemplo, la India. Que podemos esperar de aquella superpoblada nación a mediados del siglo XXI? Intentar describirnos un posible escenario es la tarea a la que se aboca el autor. Y el resultado es sorprendente.
Esta es la historia de un romance entre una bailarina y una inteligencia artificial, en medio de intrigas políticas, una guerra inminente, el acoso de los medios y las tradiciones ancestrales de una civilización milenaria. Un coctel muy bien hecho y que deja un agradable sabor tras de si.
“All The Things You Are”. Mike Resnick. Jim Baen’s Universe, Octubre 2006.
Si uno a leído “Solaris” de Stanislaw Lem, “Madre” de Philip Jose Farmer o algún otro trabajo semejante, encontrara conocido el argumento de este cuento. En un planeta desolado habita una entidad absolutamente empática, y pobre del ser humano que se tope con ella, porque entonces todos sus sueños se harán realidad. Con las trágicas consecuencias que eso puede tener para la salud.
Aunque es una historia bastante predecible, Resnick en ella hace gala del excelente oficio narrativo propio de un profesional del genero.
“Dawn, Sunset and the Colours of the Earth”. Michael F. Flynn. IASFM Octubre/Noviembre 2006.
Una tragedia, la desaparición de un barco con dos mil pasajeros a bordo, narrada a través de la perspectiva de diversas personas que de alguna forma están relacionadas con aquel sorprendente suceso. Algunos son testigos, otros dolientes familiares y amigos de algún desaparecido, y otros mas, investigadores que intentan discernir el misterio.
No esperen un argumento lineal, ni desarrollo de personajes, ni una conclusión predecible. Nada de eso hay aquí. Se trata mas bien de una colección de imágenes que nos dan una visión mas o menos global de la tragedia, de formas que nos recuerdan los eventos como las Torres Gemelas o el Tsunami del sudeste asiático.
“Pol Pot’s Beatiful Daughter”. Geoff Ryman. F&SF, Octubre 2006.
El principal merito de este cuento es atreverse a la política. Pero una vez dado este paso osado, el autor parece dudar y luego se conforma con seguir las recetas apropiadas. En vez de una historia de ciencia ficción o de fantasía, se nos presenta acá un cuento de realismo mágico, donde el principal objetivo es denunciar los horrores de una dictadura (que mas propio del realismo mágico, ¿no?), la que Pol Pot y los comunistas impusieron en Camboya.
También es una historia romántica entre una joven acomodada, hija del dictador ya muerto, y un vendedor de celulares cuya familia también sufrió a manos de Pol Pot. ¿Que sera mas fuerte, la sombra del pasado o las esperanzas del futuro?
“Yellow Card Man”. Paolo Bacigalupi. IASFM, Diciembre 2006.
Esta cuento reune las condiciones para ser considerado cyberpunk. Una sociedad asiática (Bangkok) altamente tecnologizada pero totalmente empobrecida. Sin embargo la historia se aleja un poco del contexto y pone su énfasis en los aspectos sicológicos, culturales y valóricos en los que se desenvuelve el protagonista. Porque el señor Tranh es un personaje complejo. No solo porque es parte de una sociedad alienizada, sino que el mismo proviene de una tradición cultural distinta. No. El señor Tranh no es americano ni europeo. Es chino, y piensa y hace como chino. Y entiende y reacciona frente al ambiente como tal. O esa al menos parece ser la intención del autor.
Estos son los cinco nominados para mejor cuento. Un ramillete que demuestra que efectivamente la ciencia ficción esta comenzando ha explorar otro mundo. Y no estoy hablando de otros planetas (aunque Resnick hace lo suyo en esta muestra) o universos paralelos, sino que uno que esta mucho mas cerca en términos espaciales, pero mas lejos en términos culturales. Asia, por supuesto. Tres de estos cuentos ocurren aquel continente.
No se trata aquí de una novela aislada (como “Lord of Light” de Zelazny o “Neuromancer” de Gibson), sino que de tres relatos que representan un porcentaje importante de los nominados y que demuestran un creciente interés en las culturas asiáticas, ya no solo desde un punto de vista solo mitológico, o solo tecnológico, sino que múltiple. Tres miradas distintas, sin mayores relaciones ni semejanzas que la de intentar describir sociedades que siguen siendo muy misteriosas para occidente.
¿Que puede ser mas apropiado para la primera Worldcon en Asia?
No solo por continuar con este espíritu, sino porque en realidad pienso que sobresale del resto, mi numero “1” en esta categoría sera para “The Djinn’s Wife” y mi numero “2” para “Yellow Card Man“.
La lista completa de los nominados al Hugo esta
aquí.
Nominados al Hugo; Mejor Cuento Corto
April 12, 2007 by rodjuri · 4 Comments

Hace ya un par de semanas que conocemos quienes son los nominados para el premio Hugo de este año.
Como saben, este premio se entrega desde 1953, durante la Convención Mundial de Ciencia Ficción, y sirve para homenajear a quienes hayan realizado importantes aportes al genero, en distintos campos, durante el año anterior.
Entre enero y marzo, los miembros de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción tuvieron la tarea de revisar la basta cantidad de material producido durante el 2006 y de elegir a los cinco nominados en cada categoría. Esta Sociedad esta compuesta por quienes hayan participado en la Convención Mundial anterior (Los Angeles 2006 en este caso) o que estén inscritos para la siguiente (Nippon2007).
Estas mismas personas son las encargadas ahora de votar para elegir al ganador en cada una de las 14 categorías del premio, y además al del premio Campbell para mejor autor novato. Dichos sufragios serán recibidos por la Comisión Organizadora hasta la medianoche del 31 de Julio. Seria demasiado extenso referirme a la totalidad de categorías. Así que en esta oportunidad solo me limitare a Mejor Relato Corto, con la esperanza de poder continuar con el resto después.
Premio Hugo al Mejor Relato Corto;
Este premio se otorga el mejor cuento de menos de 7.500 palabras. Poco espacio disponible, apenas quizás el suficiente para desarrollar una sola idea, hacerla crecer rápido, y remecer al lector con una potente conclusión. Y todo esto hacerlo con estilo y originalidad.
En esta oportunidad los cinco relatos presentados poseen estas características, aunque opino que en algunos esta mejor logrado un aspecto que otro. Creo que Bruce McAllister y Tim Pratt nos ofrecen historias muy bien desarrolladas. Benjamin Rosembaum y Robert Reed sorprenden con proyectos osados y asombrosos. Neil Gaiman me deleitó con su narrativa, atractiva y envolvente.
¿En que pueden parecerse historias todas provenientes de autores tan diferentes? Pues cuatro de los cinco relatos están relacionados con visitantes de otros mundos que llegan a nuestro planeta. En “Eight Episodes” tenemos a unos productores de televisión muy especiales. En “Impossible Dreams” se trata de una empleada de vídeo club proveniente de un universo paralelo. En “Kin” el visitante es un asesino a sueldo bastante poco antropomórfico. Y en “How to Talk to Girls at Parties“, mejor que lo descubran por ustedes mismos. Si, podríamos incluir el osito de peluche de “The House Beyond your Sky“, pero eso queda a interpretación personal.
Por otro lado tenemos tres historias que son claramente ciencia ficción. En cambio esta etiqueta puede ser discutible en los trabajos de Pratt y Gaiman. Que esto tenga alguna importancia esta por verse.
Aquí les dejo los link a las versiones online de estos trabajos, con alguna pequeña reseña de mi autoría.
“Eight Episodes”. Robert Reed. IASFM, Junio 2006.
Lo que mas me sorprendió de este relato es el formato. Tiene el estilo y la textura de un reportaje periodístico. No hay protagonistas ni argumento en el sentido novelesco de la palabra. Es mas bien una crónica. Y esta se refiere a una fallida serie de televisión que con el tiempo pasa a ser objeto de culto. Como es que esto sucede y porque, es el tema de esta historia.
“The House Beyond your Sky”. Benjamin Rosembaum. Strange Horizons, Septiembre 2006.
Este cuento mediante calidoscópicas descripciones y acción trepidante, intenta asomarse a realidades mas allá de aquel último horizonte, el big bang. Y como tiene que ser entonces, el autor nos obliga a forzar los limites de nuestra propia imaginación para intentar comprender y visualizar la historia que se nos ofrece. Al final un aterrizaje suave, que viene bien después de tanto frenesí.
“Impossible Dreams”. Tim Pratt. IASFM. Julio 2006.
Una tienda de vídeos que aparece solo durante breves periodos cada noche. Un lugar muy especial, pues contiene muchas películas que Hollywood nunca produjo, o que se perdieron, o que pudieron ser diferentes. Y un protagonista muy dispuesto a ver la versión sin censurar de “Los Magníficos Ambersons” (de Welles), o “La Muerte de Superman” estelarizada por Nicholas Cage. Si, parece un argumento propio de “La Dimensión Desconocida” y el propio protagonista reconoce este hecho. Un cuento de fantasía transformado en uno de ciencia ficción mediante el expediente de los universos paralelos. ¿Sera suficiente? En todo caso, un experimento interesante.
“Kin”. Bruce McAllister. IASFM, Febrero 2006.
Una idea modesta expuesta con precisión, pero sin grandes ambiciones. Es la breve historia de un muchacho que desea matar a alguien que amenaza la vida de un miembro de su familia y para ello contrata a un asesino profesional, extraterrestre.
“How to Talk to Girls at Parties”. Neil Gaiman. Fragile Things William Morrow.
(Version en audio)
El protagonista es un joven tímido y torpe con las chicas. Su amigo, en cambio, es un don Juan experto. Una joven los ha invitado a su fiesta, solo que se pierden y terminan en la fiesta equivocada. El principal merito del autor es evocar nuestros propios recuerdos y sensaciones de la adolescencia. Esto lo hace muy bien y al avanzar en la historia uno se llena de reminiscencias indefinibles, un permanente deja vou.
Finalmente no puedo dejar de comentar cual es mi favorito. En esta ocasion mi humilde voto sera para “The House Beyond your Sky” de Benjamin Rosenbaum, y en segundo lugar la historia de Robert Reed.
¿Opinan igual que yo? ¿O no?
La lista completa de los nominados al Hugo esta
aquí.
Spin, Robert Charles Wilson (Hugo 2006)
April 10, 2007 by rodjuri · 3 Comments

Esta historia comienza con el tremendamente provocativo anuncio de que estamos en el año 4.000.000.000 d.C. Y que además, el protagonista se haya en un hotel en Padang mirando hacia el Océano Indico (No, ninguna referencia al tsunami que destruyo la ciudad en el 2004).
Pero pronto nos trasladamos a la época actual, donde se nos relata como una noche cualquiera las estrellas desaparecen. Esto desde la perspectiva de tres niños, casi adolescentes, que observan, atónitos, el fenómeno.
Pronto nos enteraremos de que se trata de una especie de membrana (llamada spin) que cubre la Tierra, colocada por una misteriosa inteligencia alienigena, y que hace que el tiempo se haga mas lento en su interior. Un día en la Tierra equivale a millones de años allá afuera.
La idea de que la humanidad entera sea proyectada violentamente hacia un futuro inconcebible abre sin duda infinitas posibilidades para un autor osado e imaginativo.
No, no es el camino elegido por Robert Charles Wilson. Porque a pesar de esta presentación intensamente provocadora, la acción rápidamente se sumerge en la historia de estos tres niños, luego jóvenes y adultos. Vemos como desarrollan sus vidas, que, como todas las de los demás seres humanos, desde entonces quedara marcada por el espectacular fenómeno celeste.
Los tres personajes son: Un científico obsesionado por entender la naturaleza del spin; su hermana, que, arrastrada por la confusión y la desesperanza, termina asociándose a sectas religiosas de carácter apocalíptico; y el médico que es el mejor amigo del científico y quien esta eterna y platónicamente enamorado de la hermana. Es a través de los ojos de este último protagonista que se nos expone la acción, pues la obra esta escrita en primera persona.
¿Cual es la apuesta de Wilson?
La ciencia ficción dura, aquella basada en avances tecnológicos o científicos, suele ser criticada por su escaso o deficiente desarrollo de personajes. De hecho, la “nueva ola” de los 60′ y el “movimiento feminista” de principios de los 70′, se caracterizaron por enfocarse en esta insuficiencia.
Hay esencialmente dos opciones para enfrentar este problema.
Una es ubicar a los protagonistas en un posición proactiva, desde donde puedan modificar la realidad a la que están sometidos. Y esta es sin duda la típica novela de hard science fiction, donde los personajes son audaces guerreros, astutos políticos, o simples personas que por azar llegan a tener el destino del mundo en sus manos.
La otra es asumir la realidad como algo que los protagonistas no tienen ninguna posibilidad de modificar. La novela se transforma en una crónica de como estos fenómenos influyen en el vivir y el convivir de los personajes, o de la sociedad como un todo.
Wilson intenta una tercera opción, desafiante y arriesgada.
El autor define una realidad tan apabullante, que casi por definición, es imposible de ser enfrentada, ni siquiera entendida cabalmente por los protagonistas. Sin embargo, Wilson igualmente coloca a los personajes en posiciones desde donde quizás podrían hacer algo, solo para terminar exponiendo aun mas su impotencia fundamental y la futilidad de sus esfuerzos.
Así, la acción se vuelve un poco lenta y pesada.
Entonces, Wilson recurre a dos estrategias. Ambas con resultados ambivalentes.
Primero genera tramas secundarias, para mantener la atención del autor y la idea de que algo esta pasando mientras damos vuelta las páginas. Por un lado aparecen conspiraciones gubernamentales, persecuciones y disparos. Por otro lado, una secta religiosa apocalíptica que se interpone persistentemente en el romance de turno.
Si, el autor es muy hábil en esto, pero al final queda la sensación de estar presenciando una tanda publicitaria que interrumpe el desarrollo de la historia que realmente importa.
Segundo, Wilson arroja por aquí y por allá algunas ideas realmente evocadoras y provocativas. Por ejemplo, la aparición de una civilización marciana de cien mil anos de antiguedad, descendiente de humanos que fueron a colonizar el planeta rojo. En la Tierra unos pocos años han pasado, en Marte, imperios han nacido y han muerto. Si, queremos saber mas de eso. Pero Wilson no nos da mas.
La novela esta llena de pequeños conceptos como este, frases clave, de las cuales uno diria, si, aquí hay una buena historia en estado embrionario. Pero el autor no desarrolla nada de eso.
Cuando uno repasa las páginas de Spin no puede dejar de rememorar Extraño en Tierra Extraña de Heinlein, y en verdad uno parece estar leyendo una novela mas propia de los anos sesenta que del tercer milenio. La presencia de un visitante marciano, su asociación a movimientos religiosos, y el hecho de que este termine asesinado son coincidencias un poco demasiado evidentes.
Asimismo, no falta el mensaje ideológico que el autor no se molesta en disfrazar mucho, también una característica mas propia de novelas de ciencia ficción de hace cuarenta años atrás. En este caso intentando convencernos de ideas muy maltusianas sobre el agotamiento de los recursos planetarios.
En definitiva, desde mi humilde opinión, una novela cuyos mayores méritos son el excelente estilo narrativo que logra mantener la atención del lector a lo largo de sus 450 páginas, y un racimo de conceptos e imágenes realmente cautivantes pero que quedan tan solo en eso. También destaca la solidez y plausibilidad con que presenta ciertos avances científicos y tecnólogicos.
Por otro lado, el enfoque que el autor eligió, el de aburrirnos con las historias comunes y corrientes cuando el mundo esta cambiando de una forma tan total y definitiva, y el que se niegue a conducirnos por temáticas mas interesantes hace que uno termine bastante frustrado con la novela.
Robert Charles Wilson gano el Hugo 2006 a mejor novela por este trabajo. Pienso que se lo merecía, sin duda por su trayectoria en el campo de la ciencia ficción, mas no por esta obra en particular.
Robert Charles Wilson publicó su primera novela, A Hidden Place, en 1986. Desde entonces han aparecido otras 11 novelas y poco mas de una docena de cuentos de este autor nacido en Estados Unidos pero que vive en Canadá desde pequeño.
No siendo una producción particularmente prolífica, Robert Charles Wilson ha sido capaz de irse ganando poco a poco el reconocimiento del público de la ciencia ficción. Es así como finalmente en el ano 2006 se le otorga el premio Hugo a mejor novela por su trabajo “SPIN”. Este es en verdad el único premio de los tres mas importantes del género (Hugo, Nebula, Locus) que Wilson ha logrado ganar, aunque había sido nominado en dos ocasiones para un Hugo y en una para un Nebula. Asimismo, en tres ocasiones anteriores había sido distinguido con el Philip K. Dick Award.

