¿Necesitamos el cielo nocturno? ¿Qué se pierde con la desaparición de la noche? son interrogantes que plantea “The City Dark” (2012), un documental que investiga el efecto de la polución lumínica en el medio ambiente y en diversos ámbitos de la vida humana.
La idea de filmar The City Dark se gesta cuando Ian Cheney, cineasta y astrónomo amateur, se muda a Nueva York y nota la ausencia de estrellas debido a la excesiva luminosidad de la ciudad. Decide entonces investigar qué tipo de consecuencias trae la desaparición del cielo nocturno. Encontró que, aparte del obvio impacto negativo en la actividad astronómica, hay una serie de efectos en la salud pública, medio ambiente e incluso un eventual impacto en nuestra cosmogonía. Precisamente estos son los tópicos que abarca el documental.
Si bien la dependencia de la astronomía del cielo nocturno es menos fundamental de lo que uno esperaría (los radioteslescopios no dependen de la oscuridad nocturna para obtener información del cosmos), el documental menciona una aplicación en el espectro visible que exige un cielo impoluto: la búsqueda de meteoritos/asteroides que puedan potencialmente impactar la tierra. A mayor polución lumínica, menor capacidad para rastrear Objetos Cercanos a la Tierra‘s (NEO, Near Earth Objects, en su sigla en inglés).
A nivel del ciudadano de a pie, que vive en ciudades donde existe actividad permanente, se muestra que las personas con el ciclo de sueño alterado tienen una mayor tendencia a contraer cáncer. Si bien la investigación no es concluyente y se requiere mayor experimentación, la hipótesis que se menciona es que la alteración del sueño (básicamente en personas que laboran en turnos nocturnos) interrumpe la producción normal de serotonina, siendo esta alteración, por mecanismos que aún no se explican adecuadamente, la que está correlacionada con la incidencia de cáncer, en particular el cáncer de mama. Acá más información al respecto.
Pero no sólo la salud humana se ve amenazada por la permanente luminosidad de las ciudades. El resplandor puede alterar el comportamiento de diversas especies animales. Se menciona el caso de aves que se desorientan y terminan estrellándose contra los edificios, y crías de tortugas que, al salir del huevo, en vez de dirigirse a la seguridad del mar, hacen el camino inverso hacia la ciudad que resplandece.
El ‘espíritu’ humano también puede verse afectado por la polución lumínica ¿Qué le está sucediendo a nuestra visión como especie del cosmos? ¿De qué forma impacta en las nuevas generaciones la ausencia de las constelaciones en el cielo? De un modo u otro todas las civilizaciones en la historia del planeta han incorporado el cielo en sus sistemas de creencias. Las pirámides de Egipto, Stonehenge o Sacsayhuaman son testimonio directo de que el cielo es importante para las personas. ¿Pero qué sucede actualmente? en las mega-ciudades que resplandecen de noche, las personas pierden el contacto con el cielo estrellado y no sabemos cómo esto puede afectar a largo plazo la visión que tenemos de nuestro lugar en el cosmos. A corto plazo las personas tienden a olvidar que hay algo más allá de sus narices, y el desconocimiento es caldo de cultivo para las supersticiones. Al respecto se puede apuntar que los fenómenos celestes normalmente generan miedo y tienden a asociarse al fenómeno ovni (en el mejor de los casos) o el fin del mundo (en el peor). La literatura de ciencia ficción tiene un par de ejemplos sobre esto: “Anochecer” de Isaac Asimov y la novela de Douglas Adams “Vida, el universo y todo lo demás“.
The City Dark hace una revisión de los temas señalados pero queda la sensación de que el tiempo es insuficiente para tratarlos con la profundidad adecuada. Idealmente este documental funcionaría mejor como una miniserie de varios capítulos, en donde se explore exhaustivamente cada tópico. No obstante lo anterior, se cumple el objetivo de dar a conocer los problemas que nos hemos adjudicado por nuestro estilo de vida citadino. El/la interesado/a en profundizar en el tema de la polución lumínica tiene un buen punto de partida con este documental.
Sesenta minutos que no tienen desperdicio.
Más información:
- Ver online en pbs.org (desde 6 de julio al 5 de agosto 2012)
- Comprar DVD en amazon.com (versión de 84 minutos, sin subtítulos)
- International Dark Sky Association (Para aprender más sobre polución lumínica)



