Imagina un Chile distinto. Uno en el cual el 11 de septiembre del 73 nunca pasó porque Pinochet detuvo el golpe militar. Uno donde Allende crea el primer estado cibernético de la historia. Luego imagina un robot tipo Mazinger Z saliendo de Escuela Militar. Jorge Baradit imaginó todo eso antes que tú, y lo escribió en su nueva novela: “Synco” trata sobre ese Chile alternativo y tecnológico. Hablamos con él sobre su nuevo libro, su aclamado debut (“Ygdrasil”) y la curiosa forma en que infectó la web. Entre los que posteen sortearemos 20 entradas para el lanzamiento y cinco poleras. Como si fuera poco adelantamos –en exclusiva- algunos fragmentos de la novela chilena más esperada del 2008.
Por Antonio Díaz Oliva
Publicado originalmente en zona.cl, 30 de octubre 2008.
“EL EXCESO DE PRESIÓN EN MI CABEZA”
Fue a fines de los 80 en Valparaíso. La banda punk se llamaba Trato Bestial y el vocalista era Jorge Baradit. Los locales escogidos para las tocatas eran colegios, galpones, juntas vecinales y subterráneos perdidos en el puerto. Ahí, con recibimientos que iban desde escupos a botellazos, se escuchaba su extraña mezcla de punk más poemas de Rimbaud.
Hoy Baradit —algo sonrojado por su pasado punky— tiene dos tesis sobre aquella banda. La primera es que era simplemente “una excusa para lanzar chuchadas a los milicos”. Y la otra es que “…en el fondo se trataba de los mismos síntomas de una patología personal, que tiene que ver con gritar, de alguna manera, por el exceso de presión dentro de mi cabeza”.
Como sea: con los noventa y los nuevos aires en Chile, Trato Bestial se disolvió. Jorge Baradit se mudó a Santiago y comenzó su carrera de diseñador. Entonces pasarían muchos años, hasta el 2005, para que otro fruto de esa patología madurara: “Ygdrasil”, una novela que trajo ingredientes que escaseaban en las letras chilenas: sadomasoquismo, dosis de ciencia ficción, demonios mitológicos y Mariana, la primera heroína “todo terreno” de la literatura nacional.
Hoy el nuevo fruto de Baradit se llama “Synco”. El libro más esperado de este 2008 toma su nombre de Synco o Cybersynel fallido proyecto de la Unidad Popular que pretendía convertir a Chile, en un país altamente tecnológico. Y para lograrlo crea un pasado alternativo donde el 11 de septiembre del 73 nunca se llega a desarrollar de la misma manera que hoy conocemos.
“NUNCA HE LEÍDO NADA DE PHILIP K. DICK”
Es jueves en la tarde y el lugar escogido para la entrevista es un café frente al Parque Bustamante. Jorge Baradit (39) llega acompañado de Ángela, su esposa, y deja el casco de su moto en una esquina.
Lo primero: difícil no imaginar a Baradit —con esos ojos grandes y saltones que tiene— como un personaje más dentro de la tercera generación de Robotech. Esa de las motos increíbles que se transformaban en trajes tecnológicos. Lo segundo: nada de raro, porque el mundo de Baradit remite más al animé que a los libros de ciencia ficción. De hecho él mismo asegura que no ha leído nada de Philip K. Dick.
Eso es —en todo caso— lo que se percibe al leer “Ygdrasil”, la novela que lo mostró como escritor. El libro la rompió el 2005 y se diseminó rápidamente por varias partes del mundo, a tal nivel que hoy se puede encontrar en una biblioteca pública de Australia. Pero cuando Baradit supo que se editaría, sus expectativas eran bastante pocas. “Nada. No tenía expectativas”, dice.
¿Nada de nada?
Nada. Imagínate el cuadro de esa época: año 2005 y un Chile dominado por la Nueva Narrativa. Alberto Fuguet hablando de “basta del realismo mágico, basta de Macondo” y un rollo con libros y películas que exploraban temas muy urbanos. En el fondo tipos que querían ser neoyorquinos.
Entonces, cuando me dijeron ‘ya vamos a publicar tu novela’ no tenía ninguna expectativa de lo que fuera a pasar. Para mí ya era un regalo publicar. Imagínate que yo soy diseñador gráfico y he trabajado toda mi vida en eso. “Ygdrasil” fue la primera novela que escribí y no esperaba nada. O sea que publicaran algo así ya era loco. Porque no tenía nada que ver con lo que se leía en esos tiempos.
Pero después el mismo Fuguet en una columna decía que “Ygdrasil” se movía de mano en mano en universidades gringas, como un objeto casi de culto.
Igual tengo que decir que nunca he visto a Fuguet como un rival. Él es muy simpático, tiene sus rollos y todo un cuento. Pero sí me pareció loco que fotocopias de “Ygdrasil” se pasaran de mano en mano en Estados Unidos y además que Fuguet se hubiese enterado. Pero es lo típico: en América Latina siempre tiene que venir gente de afuera a decirnos lo que estamos haciendo.
Hoy incluso se hacen tesis de “Ygdrasil” en varias partes del mundo…
Sí, cada cierto rato me llegan mails de estudiantes que quieren hacer tesis o estudios con “Ygdrasil”. Y no sólo de estudiantes; también hasta para doctorados en universidades extranjeras. Hubo una ponencia en Oxford y hay cursos basados en el tema. Al final, el más sorprendido soy yo.
Pero ¿vas a retomar “Ygdrasil”?
Sí. En verdad estaba peleando contra “Atacama” (la precuela de “Ygdrasil”) cuando irrumpió “Synco”. Por eso ahora “Atacama” está guardada en una carpeta con fragmentos y recortes varios.
Por ahí incluso leí que la idea era lanzar “Atacama” el 2009…
Esa era la idea. Pero como “Synco” me atrapó, me enfermé y cagué no más. Fue como un tumor. Así que tenía que sacármelo de encima. Sí o sí.
“SIEMPRE HE QUERIDO LLAMARLE A LO QUE HAGO, A MIS LIBROS, COMO ‘LA INFORMÁTICA DE MACONDO’”.
Por donde se le mire “Synco” es una novela rara. De lo que ha filtrado Baradit sabemos que trata sobre el mítico plan Synco el cual —al mando del británico Stafford Beer y el actual senador Fernando Flores— intentaba hacer de Chile un país tecnológico.
Los personajes que aparecen van desde Allende, Pinochet, Carlos Altamirano y hasta Ricardo Lagos como un “oscuro tecnócrata” en palabras del mismo autor, y la frase que grafica el ambiente de la novela es: “¿Qué precio tuvo que pagar Allende para obtener las llaves del paraíso socialista?”. Una novela con la que Baradit deseaba “ver a Mazinger Z saliendo de la Escuela Militar”.
Lo que sea que eso último signifique, todas las razones anteriores ya hacen de “Synco” algo anómalo en las letras chilenas. Y tal vez todo pueda resumirse en la música que escuchó Baradit mientras creaba la historia: “La escribí con un playlist en el predominaba Inti Illimani y Nine Inch Nails”,explica.
Y si sentiste esta novela como un tumor ¿cómo te enfermaste de “Synco”?
Me enfermé escribiendo el blog Ucronía Chile. Un amigo de Viña (Pablo Barría), escribió sobre Cybersync. Yo lo leí el texto. La verdad es que no lo pesqué mucho. Y después Carlos Gaona, un ex hacker y amigo, escribió otro post. Y yo le pregunté ‘qué onda’ y me dice ‘Synco existió, no es broma’.
Empecé a informarme y me di cuenta que otro de los desaparecidos de la dictadura era este proyecto Synco. Algo increíble y macondiano y que me venía de perillas.
¿Por qué?
Porque siempre he querido llamarle a lo que hago, a mis libros, como la “informática de Macondo”.
O “Realismo Mágico 2.0” ¿no? Así tildaron, por ahí, tu literatura.
Claro. Además estaba el trasfondo del golpe, la onda macondiana de la UP, eso del socialismo al fin del mundo. Todo eso me hizo mucho eco en la cabeza. Y fue inevitable. Al final, para Chile, Synco es inevitable.
Lo otro es que repites una protagonista mujer. En “Ygdrasil” Mariana era el personaje principal y ahora en “Synco” es Martina Aguablanca quien viaja a Chile para intentar exportar el plan tecnológico. ¿Qué te atrae de la figura de la heroína?
Lo que pasa es que los hombres somos muy fomes. Somos predecibles. El típico héroe de acción es un dos más dos igual cuatro. O sea que sabemos cómo va a reaccionar. En cambio las mujeres son bastante más complejas. Eso que uno ama de las mujeres es muchas veces lo que se termina odiando.
Entonces fue una decisión que me daba libertad y eso es lo único que yo quería. El perfil femenino me ofrece esa oportunidad. Las minas pueden ser muy dulces, agresivas, sexuales, asexuales, etc. Además me interesa el dolor, el sufrimiento, la muerte como expresiones de la vida. Y la mujer es mucho más vulnerable a todo eso.
¿Va a haber sadomasoquismo en el libro?
No, nada. Ese fue uno de mis retos: ni sexo ni sadomasoquismo. Porque mucho del revuelo de “Ygdrasil” entre gente más joven era ‘wow, penetran a la protagonista con un calamar, qué heavy’. Y esa no es la idea. Así que ni sexo ni sadomasoquismo en “Synco” salvo en dos lugares muy específicos de la trama.
Es una novela sobre Synco, un proyecto fallido de hacer de Chile un país cibernético. Pero también es una novela sobre el 73, ¿cómo llegaste a amarrar ambos cabos en una sola trama?
Lo que pasa es que yo quedé perplejo con Synco. Como proyecto y expectativa. Y como dijo don Guillermo Toro (funcionario nivel dos de Synco y con quien hablé) este plan produce maravillas no por lo que fue, sino por lo que podría haber sido. Por eso la pregunta que siguió fue: ‘qué lata que Synco no se haya desarrollado’. Y luego: ‘¿qué debería haber ocurrido para que se desarrollase? Primero que no hubiera habido golpe de estado. Luego ponerle una estabilidad económica al país y un desarrollo político.
Y así fuiste, paso a paso preguntándote.
Claro. ¿Qué se necesita para que no haya golpe? Que el más poderoso (o sea Pinochet) se haya dado vuelta la chaqueta. Y el resto de la historia se fue dando sola.
“LOS LIBROS NO SE ESTÁN COMPRANDO PORQUE LA INDUSTRIA EDITORIAL (QUE ES PRIVADA) LLORA QUE EL ESTADO TIENE QUE IMPLEMENTAR LEYES DE CULTURA. PERO ES UNA EMPRESA PRIVADA, ASI QUE ¡MUÉVANSE!”
Algunos pasos de cómo “Synco” ha ido contagiando la web: primero Jorge Baradit escribió tímidamente en su blog sobre su nueva novela. Luego soltó un tráiler en youtube.Después creó un facebook. Más tarde otro trailer.
De ahí ideó un concurso: necesitaba 25 nombres para terroristas que aparecen en el libro, así que hizo un llamado a lectores interesados en figurar en las páginas. Por último mostró las portadas fallidas en su blog. Y hace unos pocos días publicó el glosario Synco que viene al final de la novela.
¿El efecto? Que varios periodistas mordieran el anzuelo y publicaran artículos sobre “Synco”. Al otro lado de la cordillera por ejemplo, el escritor argentino Juan Forn se largó con un ensayo bastante personalen el periódico Página 12, donde apuntaba que “un chilenito de veintipocos años llamado Jorge Baradit va a publicar en breve una novela llamada Synco”.
Más allá de los comentarios libres de Forn (como el error en cuanto a la edad), una cosa quedaba clara con aquel acto: la web ya estaba enferma del virus “Synco”.
¿Cómo te planteaste la campaña de publicidad de la novela? Porque es algo totalmente nuevo a los típicos lanzamientos literarios. Por lo menos en Chile.
La campaña simplemente nace de la siguiente premisa: los libros no se están comprando porque la industria editorial (que es privada) llora que el Estado tiene que implementar leyes de cultura. Pero es una empresa privada, así que ¡muévanse!
Pasa que los últimos veinte años, cada nuevo medio le ha estado sacando una tajada a la torta de los libros. Ya sea el cine, la Tv o Internet. Y no se ha hecho nada. Entonces hay que salir a buscar al lector. Y para eso se debe tomar esto como entretenimiento.
Un buen ejemplo es el cine. Cuando le planteé a la editorial de que manera había que ver la promoción de “Synco”, les pregunté: ‘¿ustedes creen que la promoción de la película Batman comenzó el día del estreno?’.
Y qué te respondieron…
Me dijeron: ‘No poh, empezó como dos meses antes’. Y yo les dije que nada que ver, hace un año con la primera filtración de la foto del tipo vestido de Joker. Entonces la idea fue comenzar cuatro meses antes con “Synco” y usar todas las herramientas disponibles. Darle un tratamiento de película al libro, porque así las expectativas aumentan.
¿Cómo crees que se hace para juntar tantos pendejos haciendo fila para el último de Harry Potter? Con expectativas. Soltando fotos, las portadas que no salieron, etc. Involucrando a la gente en el proceso.
De ahí la idea de hacer un concurso para que 25 personas pudieran ver su nombre como terroristas en la novela ¿no?
Sí. Lo que pasa es que en otros cuentos y libros que he escrito, pongo amigos como personajes. Y lo que yo persigo con la publicidad antes del lanzamiento del libro es generar amistad. Entonces me gusta la idea de ofrecerle a gente que quiere ser amiga de la novela, darle algún premio que esté en mis manos. Ese fue el objetivo detrás de esto de ‘escriban y podrán salir en la novela’. Lo cual generó un ruido que te lo encargo.
¿Si? Qué tan bien…
Mi casilla de mail reventó con todos los que querían salir en la novela. Y es porque nuevamente volvemos a lo que te dije: involucrar a la gente en el proceso. Por eso hice una red de amigos y armé un boca a boca antes de que el libro saliera. Yo me voy a sentir pagado cuando para el lanzamiento de “Synco” la sala esté repleta. Y eso va a suceder. Te lo firmo aquí mismo.[x]
El lanzamiento de “Synco” es el 15 de noviembre en la Sala Camilo Mori, Estación Mapocho a las 19:00. El mismo Jorge Baradit hace la invitación: “La idea es tener un par de sorpresas audiovisuales y una interacción enérgica con la gente. Que no sea el típico y aburrido acto con dos tipos hablando cosas aburridas Así que si tienes una AK-47 y un pasamontañas quizá sea el momento de sacarlos y llevarlos ese día”.
Y para los que no puedan aguantar hasta aquella fecha, el 1 de noviembre a las 16:00 de la tarde en la misma Ferial del Libro (stand de Ediciones B), se podrán a la venta los primeros 50 ejemplares de “Synco”. ¿La gracia? Si la adquieres ese día, tendrás una polera oficial, el libro en una edición numerada y además la posibilidad de que el mismo Jorge Baradit te lo firme.
La Zona sortea veinte entradas para el lanzamiento (también sirven para ir a la Feria del Libro) y cinco poleras de “Synco”. Todo gracias a la editorial Ediciones B. Para participar hay que dejar un comentario con un email válido en el sitio de la zona.cl

Raúl Pinto
1 year ago
Bacán!!!
Alseides
1 year ago
Que wena. Hoy empecé SYNCO, sentado en una micro con la luz en constante parpadeo y el ruido del motor y los asientos saltando mientras bajaba por av. La Paz, donde se veían murales de la Ramona Parra, y me pareció una forma genial de comenzarlo jeje
Buena idea lo del pasamontañas, el AK-47 se ve un poco más dificil de encontrar , pero unas bombas de ruido en los stands religiosos de la feria no sería una mala opción..
Claudio de la rosa
1 year ago
Que queres que te diga desde: no recuerdo si fue el año 2003 o 2004
que investigue lo de synco es mas tenia a mis compañeros chatos con teorias y mundos paralelos de que hubiera pasado si…..
y ahora de repente veo que alguen se intereso en el tema y ta tannnn
novela, plop¡ te juro que quise hacer algo parecido pero por tiempo y recursos no lo hice
no se como funciona la mente pero cuando piensas en algo,alguien tambien piensa lo mismo, lo importante es quien actua primero.
trate de volver al pasado pero hubo una fuerza misteriosa que me detuvo quise cambiarlo pero con eso cambiaria lo que mas quiero
ya…. el pasado esta intacto puedes volver a lo tuyo.
JLFLORES
1 year ago
Bkn!
Una vez me dijo una editora: no sacamos Alicia la Niña Vampiro porque esos libros no venden en Chile… y su promedio de venta era de 700 copias por autor. Yo he vendido 2000 mil del puro segundo tomo… así que… son unos pelotas, nada más. Grande Baradit.
Javier
1 year ago
La media onda. Les cuento que acabo de leer hoy en la mañana acerca ddel lanzamiento de Synco, y me quede pegao leyendo toda la mañana acercade Cibersyn y cuestiones raras…
Buscando aun mas info me despido desde el sur…cerca de la tierra del Imbunche!!!!!!
GuajaRs
1 year ago
Llevo más de la mitad del libro.
Primera impresión: es una ucronía con tintes históricos y tal vez un desenlace compungido. Pero a medida que avanza la lectura me he encontrado con guiños a Ygdrasil y la cosa se pone más interesante (y laxativa).
Está muy bueno.