Baradit y la Revolución Fantástica
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baradit 01  Baradit y la Revolución FantásticaEn la previa del lanzamiento de la ucronía más esperada de los dos últimos años, el sábado 18 de octubre el suplemento Cultura de La Tercera, publicó un reportaje sobre Jorge Baradit y su nueva novela: SYNCO.

Para los aficionados a la farándula literaria-ñoña (me incluyo), aparte de las frases tan visuales que nos regala nuestro amigo, en este reportaje se revela parte del argumento y la portada del libro, dado un par de propuestas que finalmente se quedaron en el plano…. de las ucronías…

A continuación el texto.

Por Andrés Gómez Bravo

No era más que una discusión nerd sobre Star wars. Uno decía que las espadas láser son técnicamente imposibles, “porque el haz de luz no se puede cortar”. El otro, Jorge Baradit, pensaba lo contrario: “Sí se puede. Si pones un micro-hoyo negro en la punta, cortas el haz de luz y la espada funciona. Es más, imagina que todos tuviéramos un micro-hoyo negro en la cabeza y pudiéramos controlarlo y dirigirlo”. Wow, pensó el primero, “¿por qué no escribes algo sobre eso?”. Así nació Ygdrasil (2005), la novela debut de Baradit. Un libro que bebía del cyber-punk, el esoterismo y los mitos mapuches y que se convirtió en un insospechado fenómeno. Una novela “rompe esquemas”, como la calificó Miquel Barceló, editor de ciencia ficción de Ediciones B, sello que lanzó el libro en España en 2007.

Para entonces Baradit había escrito un segundo relato, la nouvelle Trinidad, con la que ganó el Premio UPC, el certamen de sci-fi más importante de habla hispana. Hoy, sin embargo, con una nueva novela bajo el brazo, quiere sacudirse las etiquetas: “No me gusta la ciencia ficción… Es decir, no me gusta tanto. Es muy endogámica, un círculo muy cerrado donde todos escriben más o menos lo mismo. Yo soy punk y detesto las instituciones. Me gusta cualquier cosa que me dañe la mente, sea Agota Kristoff, Borges o Swedenborg”.

Incluso, el viejo y controvertido Miguel Serrano.

El escritor esotérico y nazi es uno de los protagonistas de Synco, la última novela de Baradit, que estará en librerías en noviembre. Como lo indica su título, se basa en uno de los proyectos más revolucionarios de Salvador Allende: el Sistema de Información y Control, una red de comunicación informática en tiempo real que conectaría a las empresas del Estado a través de un cerebro electrónico. Una suerte de remoto antecesor de la web que el diario inglés The Guardian llamó ” la internet de Allende”.

Concebido por el británico Stafford Beer, quien llegó a Chile en 1971 invitado por el entonces ministro -y actual senador- Fernando Flores, Synco pretendía “implantar un sistema nervios electrónico en la sociedad chilena”, según el propio Beer. O sea, convertir a Chile en una república socialista cibernética. Sin embargo, no llegó a funcionar y tras el golpe sus instalaciones fueron destruidas.

Baradit rescata la historia del proyecto y le da vida en su nuevo libro. ¿Cómo? Construye una ucronía, o sea, una historia alternativa: el golpe fue abortado, Allende sigue en la Moneda y Chile es un milagro tecnológico… Pero nada es lo que parece.

Compañeros supersónicos

“Novela ucrónica-distópica-after-punk-whatever”, la define su autor. 0 sea, una ucronía oscura, una utopía de signo negativo, retro y dark. La historia alternativa que construye Baradit es sombría, alucinada y políticamente provocativa: una suerte de other side que invierte los roles: los héroes se revelan como villanos y viceversa.

El golpe militar de 1973 fue anulado gracias a la intervención de Augusto Pinochet, que se declara leal a la Constitución y el gobierno. Así, la UP puede llevar adelante su proyecto estrella, Synco.

La historia transcurre en 1979, en el segundo gobierno de Allende. Martina Aguablanca, hija de un general que se exilió en Venezuela en 1970, regresa a Chile enviada por las autoridades venezolanas para conocer detalles de Synco. En Santiago va a entrevistarse con el ministro de Nuevas Tecnologías, Fernando Flores; el canciller, Miguel Serrano, y el héroe del pueblo, el retirado general Pinochet.
Chile es un modelo para el mundo. Y Martina comienza a palparlo apenas llega al Hotel Carrera: en su habitación cuenta con un computador personal. “Martina tenía una de esas maravillas enfrente, una de las mil caras visibles de Synco, el leviatán oculto bajo Santiago de Chile, que dormía su sueño de tarjetas perforadas y números binarios, respirando calor, alimentado y protegido por enjambres de seres humanos, latiendo su corazón de palancas, vapor y correas transportadoras, extendiendo antenas, venas de plástico y sangre de cobre entre ía arquitectura anticuada de la capital del fin del mundo. Ante ella, el ojo dormido de Synco, el espíritu mecánico del Chile socialista. Y lo iba a utilizar para pedir un taxi”.

El país es un paraíso de progreso, paz y justicia: la versión socialista de Los supersónicos. “A Martina le costaba asociar este panorama con el que des-cribían su padre y la gente que había vivido los años terribles, antes del milagro de 1973″.

Sí, algo no cuadra. Algo huele mal. Y pronto Martina comienza a ver las huellas: Synco se ha convertido en un Godzilla tecnológico que ha generado un hoyo negro energético. Los GAP, encargados de la seguridad del proyecto, han mutado en un escuadrón de monjes guerreros, adiestrados por Serrano y el ex oficial nazi Waiter Rauff, y tienen al país en un estado policial. Es más, Chile se reveía como un estado esotérico y totalitario.

Sin embargo, en secreto se prepara una insurrección, liderada por Carlos Altamirano, exiliado del gobierno y cabeza de un ejército clandestino. Por la novela desfilan además Ricardo Lagos como un oscuro burócrata, Michael Townley como un simpático agente y el general Alberto Bachelet como comandante en Jefe de las FFAA. Pero será Pinochet, una vez más, el hombre decisivo.

Mazinger Z

“¿Qué precio tuvo que pagar Allende para obtener las llaves del paraíso socialista?”, se pregunta la novela. La respuesta de Baradit es punky: “La novela juega con el poder y la memoria. Y el poder es lo peor, porque los que están en él buscan estar allí y nada bueno puede esperarse de un huevón que quiere eso”.

Iconoclasta y atrevida, Synco promete herir sensibilidades a izquierda y derecha. “No es el objetivo, pero la libertad es provocativa”, lanza Baradit, que hace uso de una gran libertad narrativa. Synco es una novela mestiza, una cruza de política, esoterismo nazi, mitos mapuches y seudo ciencia, que bebe del cine y el cómic.

“Synco se mueve entre lo fantástico y lo maravilloso. Estamos acostumbrados a ver a King Kong en Nueva York, pero no aceptamos lo fantástico aquí”, dice Baradit. “Eso es algo que quiero romper. Quiero ayudar a construir el imaginario fantástico chileno. Quiero ver a Mazinger Z saliendo de la Escuela Militar”.

Fuente: Cultura de La Tercera. 18 de octubre de 2008. (Descargar págs. 4 y 5)

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Archivado en: Andrés Gómez Bravo, Noticias | Tags: , | October 19, 2008

4 comments

  1. Notable, lo leí en el diario. Felicidades a mi buen Baradit. Sigo con la idea que el universo Ydrasil puede aportar también en otros formatos… en fin ese soy yo.

  2. perdonen la pregunta pero esta novela no era originalmente de Carlos Gaona? así lo decían en el eridano chileno que leí hace poco (una muy buena selección).

    compraré Synco cuando esté a la venta, felicito a Baradit por las grandes obras que hace.

  3. Ygdrasil me hizo esperar la novela siguiente de Baradit como quien espera la llegada de un hijo. Yo, madre, sé lo que es eso. Claro que fue como el embarazo de una elefanta y no me caracterizo por mi paciencia.
    Felicitaciones a tanta creatividad.