Last Citizen
February 29, 2008 by baradit · Leave a Comment

Hay un tipo allegado en nuestro territorio que mira todo con ojos extraños, parece un personaje de alguna obra de teatro antigua o salido de alguna fotografía apócrifa de alguna secta iluminista, discípulo de Crowley o de La Vey?
En fin, Mike Wilson es un tipo que hay que conocer, su literatura es fotográfica al estilo del las antiguas polaroids, pero él toma un tipo de fotografía interior de la tranquila demencia que todos albergamos; fotografía momentums críticos, fracturas de la realidad que abren la mente, como clavos, como palancas.
Léanlo, con paciencia, con espíritu de connaisseur. Degusten los canapés que hay en su blog dispuestos como pequeños bocados de plutonio, opio y escombro.
Recórranlo http://lastcitizen.blogspot.com/
Lo que viene: “El Púgil” de Mike Wilson
February 25, 2008 by rmundaca · 12 Comments

Nuestro amigo Mike Wilson, el cuarto mosquetero del freak power, está ad portas de publicar su ópera prima titulada “El Púgil”, cuya fecha de release es a fines de marzo de 2008.
¿De qué va el asunto?: “Una novela que cuestiona la identidad personal en una ciudad ucrónica y contaminada por una multitud de universos de ciencia ficción. Plantea una serie de aporías sobre la inteligencia artificial y la autoconciencia. ¿Cómo distinguir entre las dos? ¿Es la autoconciencia lo que pretende ser? Una extraña relación entre un ex-boxeador y su *pequeño refrigerador convertido en androide* es el catalizador de esta novela de ciencia ficción.”
A continuación les dejamos la descripción de solapa y comentarios de contraportada. Atentos a la frase destacada de Edmundo Paz Soldán (wow!):
ART YA NO SIENTE TEMOR. Anoche protagonizó uno de los incidentes más insólitos jamás vistos dentro de un ring. Ahora se encuentra sentado en su departamento dilapidado. Enciende la radio y contempla un recuerdo: Luciana mostrándole una imagen siniestra en la señal de un televisor. El recuerdo activa algo en él… La noche está extrañamente silenciosa, pero si escuchas con cuidado, notarás que hay algo inquietante en el zumbido eléctrico del refrigerador…
El púgil sigue el avance apocalíptico de Art por una ciudad desdibujada. Lo acompaña Alicia, una belleza animé que juega rol en el vientre de un leviatán. Impulsados por una voluntad misteriosa, cruzan caminos con freaks como el clon de Orson Welles y Black Hat —un tintorero japonés que custodia un desconcertante acertijo.
“¿SUEÑAN LAS OVEJAS ELÉCTRICAS CON ANDROIDES? En esta novela vertiginosa, llena de guiños al Pinocho futurista de Spielberg, a Kubrick, Asimov y El Eternauta, Mike Wilson ya no se pregunta si se puede distinguir entre ser humano y cyborg; en El púgil, esa distinción es irrelevante. La mejor ciencia ficción en castellano se está escribiendo hoy en Chile, y Mike Wilson es uno de sus nombres fundamentales”.
EDMUNDO PAZ SOLDÁN—PALACIO QUEMADO
“HAY ALGO QUE PERTURBA EN EL PÚGIL: tras su piel de low tech y sus citas al imaginario pop de Richard Kelly o Rod Serling, brilla acá la nostalgia de una épica rota. Mike Wilson escribe sobre un presente imposible donde concurre el escombro cyberpunk y la melancolía, la dérive situacionista y el espesor catódico de aquellas imágenes pavorosas o milagrosas de la infancia que nunca pudimos abandonar”.
ÁLVARO BISAMA—CAJA NEGRA
“MIKE WILSON INDUCE A LA COLISIÓN LA REALIDAD, la cita y la memoria para fabricar, en la lógica de la acumulación y el estrato, una especie de derrumbe por sobrecarga en la mente del lector, cómplice y víctima de una overdose o cargas de profundidad a lo más profundo de nuestro inconsciente pop colectivo. Esa sensación exquisita y un tanto sicótica de cerrar el libro y no saber si lo cerraste realmente o si lo que tienes en la mano no es más que un atado de viejas fotografías que simulan ser un recuerdo en la cabeza de alguien más”.
JORGE BARADIT—YGDRASIL
“EL PÚGIL ES UN DRAMA RETROFUTURISTA. Una historia del fin del mundo en el fin del mundo. Hay literatura, hay cine, hay cómic, hay realidad, hay fantasía, hay ciencia ficción, hay un pastiche post todo… Y hay un Buenos Aires aterradoramente parecido al de Oesterheld. Mike Wilson escribió una novela que es al mismo tiempo una enciclopedia pop… de ese pop que es parte del disco duro de la humanidad del siglo XX, XXI, XXII y lo que siga…”
FRANCISCO ORTEGA—EL NÚMERO KAIFMAN
Desde TauZero le deseamos a Mike el mayor de los éxitos, esperando que la comunidad lectora sepa apreciar en su justa dimensión esta nueva obra literaria. El fándom, como es usual, estará alineado apoyando esta nueva aventura
Y, por supuesto, atentos a las novedades, las que daremos por este mismo medio y/o a través de FACEBOOK.
Eclipse lunar, 20 de febrero de 2008
February 20, 2008 by Eduardo Unda-Sanzana · 3 Comments
Esta fotocomposición resume el desarrollo del eclipse lunar que tuvo lugar la noche del 20/21 de febrero de 2008, desde que la Luna ingresa en la zona de umbra (abajo a la derecha) hasta que ya casi ha entrado completamente en ella (arriba a la izquierda). Cuando la Luna ingresa del todo a la zona de umbra tenemos lo que se llama un “eclipse total”, el que se caracteriza por la coloración rojiza que toma la Luna. Esa tonalidad es propia de la zona de umbra (es luz del rojizo atardecer terrestre, que viaja al espacio), por lo cual ya se encuentra presente en esta foto. No obstante, la abundante luz blanca reflejada en las áreas de la Luna que se hallan fuera de la umbra impide apreciar claramente tal coloración, la que se hace evidente sólo cuando el eclipse alcanza la totalidad.
La imagen en la zona superior derecha de la foto es una toma de la Luna con zoom digital de 24X, con objeto de mostrar el grado de detalle que era posible observar a simple vista, y que es difícil destacar en las fotocomposiciones.
Imágenes tomadas en Antofagasta con una cámara digital Panasonic DMC-LZ3.
Especial AlfaEridiani sobre literatura de ciencia ficción chilena
February 17, 2008 by rmundaca · 12 Comments

A estas alturas parecía leyenda urbana su existencia, pero finalmente ha visto la luz el documento que mayor expectativa causó en el fandom chileno durante 2007: El especial de AlfaEridiani dedicado a la Ciencia Ficción Chilena. El esfuerzo de Luis Saavedra, Sergio Amira y Jose Joaquín Ramos finalmente ha dado sus frutos, para beneplácito de los fans. Desde Tau felicitamos a todos por el trabajo y en especial a José Joaquín por su interés en la ciencia ficción del otro lado del charco. Ah!!, para los interesados en la historia de la ciencia ficción criolla, recomendamos atención a las palabras finales de Luis, quien en algún momento escribió un muy lúcido artículo sobre el state of the art del fandom noventero chileno, también en Alfa Eridinani (Números 8, 9 y 10).
Los contenidos del especial de alfa eridiani:
- El canto de la ballena, por Carlos Raúl Sepúlveda
- Zimbabwe, por Omar Vega
- Por el rabillo del ojo, por Teobaldo Mercado
- Big Bang Bravo, por Raúl Zenén Martínez
- Semilleros, por Daniel Guajardo
- Cita en Tarsis, por Armando Rosselot
- Los dos soles del ocaso, por Gabriel Mérida
- La semilla, por Soledad Véliz
- Overflow, por Carlos Gaona
- La Conquista Mágica de América, por Jorge Baradit
- El hombre de Putney Hill, por Sergio Alejandro Amira
- En caza de ángeles, por Sebastián Gúmera
La pregunta de rigor: ¿Dónde descargar el texto?: desde acá
Viernes de tubos: Stanislaw Lem
February 15, 2008 by fobos · 4 Comments
Hay pocas oportunidades que te lleven una obra tuya al formato audiovisual. Tienes que ser muy célebre o tener muy buenos contactos o ser muy adaptable o… Le ha pasado a gente como Stephen King y Philip K., aunque los resultados han resultado dispares. Pero que le pase a Stanislaw Lem -que no suele ser un autor precisamente digerible- ya no es tan lógico, y si pensamos que Solaris lleva dos adaptaciones se vuelve raro.
Aquí les dejo ahora con el trailer de una serie alemana basada en Diario de las Estrellas, protagonizada por Ijon Tichy.
Y si tienen todavía ganas les dejo con un extracto de la película soviética El Piloto Pirx y una comedia alemana basada en su primera novela Los Astronautas. ¡Nos vemos en marzo!
Capitulo V: Los Caminos del Imperio
February 10, 2008 by rodjuri · 2 Comments
Hacia el siglo III a.C. un nuevo contendiente comenzaba a destacarse en la lucha por la hegemonía en el Mediterráneo. Roma comenzaba a hacer sentir su presencia entre egipcios, griegos y demás pueblos de la región. Pero antes de que pudiese alzarse como una potencia en todo su derecho era necesario pasar una prueba de fuego; combatir a muerte contra otro prometedor aspirante, una prospera ciudad que se hallaba al otro lado del mar, en el norte de África, en el país que hoy conocemos como Túnez.
Cártago había sido fundada por los fenicios medio milenio antes y desde entonces había crecido hasta convertirse en un país rico y cuyos intereses comerciales se extendían a todo lo largo y ancho del Mediterráneo. Fue en el sur de Italia, en la isla de Sicilia, donde ambos poderes vendrían a enfrentarse por primera vez, dando inicio a largas guerras que se prolongarían por más de un siglo.
Todo empezó por un conflicto local entre dos pequeños señorios de Sicilia. Por un lado los memertinos de Mesina y por el otro, Siracusa, gobernada por el rey Hierón II. Fueron los memertinos quienes buscaron la protección de Roma, mientras que Siracusa pidió ayuda a Cártago. Pronto, sin embargo, los romanos prevalecieron y tomaron el control de la mayor parte de la isla. Frente a esto Hierón II aceptaría las condiciones de paz impuestas por los vencedores, que respetaban la independencia de la ciudad pero solo le otorgaban soberanía sobre una reducida porción de sus antiguos dominios. La guerra entre Roma y Cártago continuaría en otros frentes, tanto terrestres como marítimos, pero en lo inmediato el asunto había terminado para Siracusa, la que ahora se contaba entre los aliados de Roma.
Testigo de esos días debió haber sido el joven Arquímedes, quien nació en la misma Siracusa, en el 287 a.C. Su padre fue un hombre llamado Fidias, astrónomo cercano a la nobleza siracusana, y de quien seguramente heredó tanto su pasión por la ciencia como sus influencias en la corte. Más tarde habría estudiado en la Gran Biblioteca de Alejandría donde hizo amistad con Eratóstenes. Quizás unos de sus maestros pudo haber sido el propio Euclides.
Tras regresar a Siracusa, Arquímedes llegaría a ser un importante consejero de Hierón II, y fue cumpliendo este rol donde ocurrieron los hechos que le llevarían a realizar el más famoso de sus descubrimientos. Ocurrió que el rey había contratado los servicios de cierto artesano para que le forjara una nueva corona, y para tal efecto le entregó la cantidad justa de oro requerida para el trabajo. Sin embargo existía la posibilidad que el artesano se hubiese quedado con parte del preciado metal, reemplazando la cantidad sustraída con plata, alteración que no es detectable a simple vista.
¿Como saberlo? Una posibilidad era fundir la corona, pero eso significaba destruirla. Otra alternativa era pesarla, pues la plata es más liviana que el oro. Pero siendo un hombre astuto, el artesano bien podría haber agregado más plata, la suficiente como para alcanzar un peso semejante. Fue en este punto que Hierón II solicitó la ayuda de Arquímedes, pidiéndole determinar la pureza del metal sin dañar la corona. Dice la leyenda que Arquímedes encontró la solución mientras se introducía en una tina dispuesto a darse un reconfortante baño. Entonces notó que a medida que su cuerpo se hundía en el agua, esta rebalsaba por los bordes y caía al suelo.
Por supuesto, era una cuestión de volumen. Un objeto al ser sumergido desplazará una cantidad de agua equivalente a su tamaño. Arquímedes razonó que si tenemos dos coronas del mismo peso pero una hecha de oro puro y la otra mezclada con plata, la primera debía ser necesariamente más pequeña que la segunda. Se sabía cuanto oro había sido suministrado por el rey, y una cantidad similar podía ser metida en un recipiente lleno de liquido, lo mismo que la corona. Si en ambos casos la cantidad de agua que cayera por los bordes era semejante, no habría duda de la honestidad del artesano.
Al comprender que tenia la solución al problema, Arquímides salió precipitadamente en dirección al palacio gritando “¡Eureka! ¡Eureka!” (¡Lo encontré! ¡Lo encontré!) mientras corría desnudo por las calles de Siracusa. La alegría de Arquímedes debió contrastar con la desazón del artesano, pues en definitiva se comprobó que las sospechas del rey eran fundadas.
Pues bien. A partir de lo anterior Arquímedes se pregunta ¿por que algunos cuerpos flotan en el agua mientras que otros se hunden? Imaginemos por ejemplo una bola de acero y otra de goma, ambas del mismo tamaño. La primera se ira de inmediato al fondo, mientras que la segunda se resistirá a cualquier intento nuestro por arrastrarla bajo la superficie. Por supuesto, algo tiene que ver el peso del objeto; el acero es claramente más pesado que la goma. ¿Pero es el único factor involucrado? Por supuesto que no. Es posible, por ejemplo, quedarse dormido flotando sobre las cálidas aguas de una tranquila playa tropical, pero tenemos que esforzarnos permanentemente para no hundirnos en una piscina igualmente temperada, y en ambos casos nuestro peso es el mismo. Aquí, la diferencia esta en la densidad del liquido que nos rodea; dados volúmenes similares, el agua de mar es más pesada que el agua dulce, debido, por supuesto, a su alto contenido de sal.
En su libro “Sobre la Flotación de los Cuerpos” Arquímedes intenta explicar estos fenómenos a través del principio que lleva su nombre. En efecto, el Principio de Arquímedes señala que si un cuerpo es sumergido, este desplaza una cantidad de fluido similar a su propio volumen, que es lo que notó el sabio siracusano cuando se metió en la tina. Es decir, tenemos el volumen del cuerpo y el volumen del liquido desplazado, y ambos son iguales. Todo depende ahora de cual de los dos es más pesado. Si el cuerpo es más pesado, se hunde. Si lo contrario ocurre, flota (ver recuadro), .
¿Que pasaría si un objeto es capaz de modificar su peso? Pues que se movería hacia arriba o hacia abajo según redujera o aumentara este valor. Y eso es precisamente lo que hacen los submarinos, al liberar o capturar agua en sus compartimientos de inmersión.
Arquímedes destacó en muchos campos, como las matemáticas donde uno de sus logros habría sido una determinación bastante precisa del valor de pi. Pero se le recuerda principalmente por su capacidad de resolver problemas prácticos utilizando principios elementales. Por ejemplo, se cuenta que diseñó y construyó un sistema de poleas y palancas que le permitieron por si mismo poner a flote un barco varado en la playa. Interrogado por Hieron II acerca de cuanto peso podía llegar a manipular mediante tales mecanismos, Arquímedes habría contestado:
“Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra.”
Más allá de si la anécdota es verdadera, es claro que Arquímedes conocía los principios mecánicos involucrados en la transmisión de fuerzas a través de una palanca. La palanca más conocida es aquella en que el objeto que se necesita mover esta en el extremo opuesto a aquel donde se aplica la fuerza y el punto de apoyo esta en algún lugar entre ambos sitios. Por supuesto, el peso que seamos capaces de trasladar dependerá en primer lugar de la fuerza que apliquemos. Pero necesitaremos menos fuerza mientras mayor sea la distancia que nos separa del punto de apoyo, y mientras menor sea la distancia que separa a dicho punto de apoyo del objeto a desplazar.
Otra de las famosas historias que demuestran el genio de Arquimedes ocurrió ya hacia el final de sus días. Nuevamente Cártago y Roma estaban en guerra y esta vez parecía que los primeros tenían la ventaja. Al mando del imbatible Anibal las huestes africanas se paseaban por Italia cosechando victoria tras victoria, y consiguiendo amigos entre los numerosos reyes que antes habían sido vasallos de Roma. La ciudad de Romulo y Remo estaba de rodillas, pero entre sus lideres aun había esperanza. Comprendían que el punto débil de Anibal era que se hallaba demasiado lejos de su propio país, y de los refuerzos y suministros que este pudiera enviarle. Con el tiempo, el cansancio y el desgaste propio de las prolongadas campañas terminaría por inclinar la balanza a favor de Roma, pero para que esto ocurriera era indispensable evitar que sus nuevos aliados pudieran prestarle la ayuda que necesitaba.
Pues bien. Poco tiempo atrás Hieron II había muerto y su sucesor, Hierónimo, era un joven de apenas quince años y que fue fácilmente influenciado por sus consejeros quienes deseaban desafiar a Roma. Esta decisión terminaría siendo funesta para los destinos de Siracusa, de Hierónimo, y del propio Arquímedes.
Con el propósito de someter a la ciudad, los romanos enviaron al general Marco Claudio Marcelo, quien para ello sitiaría la ciudad durante dos largos años. Al igual que su predecesor, Hierónimo recurrió Arquímedes en busca de ayuda, y se dice que para tal efecto el sabio habría levantado un conjunto de enormes espejos en la playa, capaces de concentrar al luz del sol y de incendiar los barcos enemigos que se aproximaban. Sin embargo, la veracidad de esta historia ha sido objeto de muchas discusiones, y aunque fuese cierta tampoco logro impedir que a las legiones de Roma finalmente entraran triunfantes en Siracusa.
El propio Marco Claudio Marcelo, consciente de que el famoso sabio se hallaba en el interior dio ordenes de respetar su vida. Pero fue desobedecido por un impetuoso soldado romano que asesinó a Arquímedes en medio de la confusión. Sus últimas palabras habrían sido “no molesten mis círculos”, ya que al momento de ser atacado habría estado reflexionando sobre problemas geométricos.
De hecho en su tumba, a modo de epitafio, fueron inscritos el dibujo de una esfera rodeada por un cilindro, un homenaje a lo que el propio sabio consideraba el más importante de sus descubrimientos. Esto es, que el área y volumen de una esfera son iguales las dos terceras partes del área y el volumen de un cilindro que lo circunscriba perfectamente.
Luego de las guerras contra Cártago, Roma se alzó como la gran potencia del Mediterráneo, y pronto las legiones del naciente imperio se espercirían victoriosas a lo largo de todo el mundo antiguo. Sin embargo en lo que a logros intelectuales se refiere, Roma nunca podría igualarse a sus predecesores griegos. Gente pragmática, los romanos parecían estar más preocupados de los problemas inmediatos derivados de la administración de sus enormes conquistas, que de la dilucidación de los misterios del universo.
Un triste ejemplo de lo anterior fue lo que ocurrió cuando en el año 48 a.C. Julio Cesar llegó a Alejandría con el objeto de imponer a Cleopatra como reina de Egipto en contra de las pretenciones de su hermano. Entonces una flota enemiga se acercó al puerto amenazando con frustrar los planes romanos. Julio Cesar no vaciló en ordenar la quema de los barcos, y el viento hizo que el incendio se propagara por la ciudad, alcanzando la Gran Biblioteca. Así, el destino final de cientos de miles de papiros y pergaminos fue el de alimentar las llamas. Más tarde para compensar la gran perdida, Marco Antonio confiscaría los libros de la Biblioteca de Pérgamo y se los regalaría a Cleopatra. De esta forma la Gran Biblioteca pudo seguir siendo un centro del saber por unos cuantos siglos más.
En efecto, durante el apogeo del Imperio Romano escasas fueron las figuras que destacaron en el quehacer científico. Uno de esos pocos fue un estudioso de Alejandría, y por lo tanto, directo heredero de la tradición académica inaugurada por los griegos hacia ya más de quinientos años. Se trata de Claudio Ptolomeo, nacido hacia fines del siglo I d.C. en Egipto, pero probablemente con ciudadanía romana como refleja su primer nombre. En todo caso, hasta donde se sabe no tenía parentesco con los Ptolomeo que habían gobernado Egipto hasta los tiempos de Cleopatra.
Ptolomeo es recordado principalmente por su modelo geocéntrico del universo, el cual es expuesto en su monumental “Almagesto”. El titulo original del texto era “Mathematike Syntaxis” (Compilación Matématica), pero pronto se ganó el titulo de el “megiste” (el más grande). Tal apelativo no es fortuito, pues allí Ptolomeo recoge y organiza todo el saber astronómico alcanzado por sus predecesores, y a partir de ello desarrolla la más exhaustiva teoría sobre los movimientos de los cuerpos celestes planteada hasta entonces. Durante la mayor parte de la Edad Media la obra de Ptolomeo estuvo perdida para Occidente y solo sobrevivió en manos de estudiosos del Islam. Allí fue llamado el “Al Majesti”, y solo cuando por fin fue traducido al latín recibió el nombre con que se le conoce en la actualidad.
Las ideas desarrolladas en el Almagesto parten de la concepción aristotélica del cosmos, especialmente en cuanto a que la Tierra estaría en el punto medio del mismo y que los demás astros girarían en torno a ella. Este supuesto se basa en la observación cotidiana de que los objetos sólidos (según Aristóteles, hechos del elemento tierra) caen hacia el centro, y por el argumento que un supuesto movimiento de la Tierra debiera producir como consecuencia un viento muy fuerte y constante en la superficie del planeta.
Recordemos que Aristoteles había adoptado y perfeccionado la teoría de de las esferas planteada originalmente por Eudoxo. Sin embargo ella resultaba bastante complicada, y peor aun, no explicaba satisfactoriamente nueva información disponible. En particular, ahora se sabia que los distintos astros en su trayectoria a lo largo de la bóveda celeste parecen modificar su velocidad y su su distancia respecto de la Tierra. Tales circunstancias mostraban unos cielos cambiantes y dinámicos, lo que por supuesto era imposible bajo el prisma aristotélico del mundo. Era necesario explicar estas aparentes contradicciones.
Apolonio de Perga, quien estudio y trabajo en la Gran Biblioteca de Alejandria en los tiempos de Eratostenes, habría sido uno de los primeros en aceptar este desafió proponiendo dos ingeniosos mecanismos; la excentricidad y los epiciclos. Cabe señalar aquí que Apolonio también es famoso por sus trabajos en geometría, donde estudio las secciones cónicas, es decir, las distintas figuras bidimensionales, como elipses, parábolas e hipérbolas, que se pueden obtener al cortar en distintos ángulos un cono tridimensional.
La mencionada excentricidad significa que si bien la Tierra esta en el centro de la más grande de las esferas, aquella donde se hayan ubicadas las estrellas fijas, el resto de los los cuerpos celestes girarían alrededor a un punto distinto, ligeramente desplazado del centro. Por otro lado, los epiciclos serían esferas pequeñas (no concéntricas), cuyo centro descansa sobre la trayectoria de una de las esferas mayores (concéntricas) que rotarían al mismo tiempo que avanzan a lo largo de ella.
Pero Apolonio no habría desarrollado mucho más sus ideas, las cuales todavía requerían trabajo fino, como determinación de ángulos y distancias, para poder ajustarse a la complejidad de los movimientos celestiales. Un paso importante en este sentido fue el realizado por Hiparco, astrónomo que si bien nació en Nicea en el 90 a.C., vivió la mayor parte de sus años en Rodas, la pequeña isla al este del Mar Egeo famosa por la colosal estatua que adornaba la entrada al puerto. A él se le debe la confección de un amplio y preciso catálogo de las estrellas y sus movimientos, que luego le permitiría a Ptolomeo llevar a cabo los cálculos necesarios para sustentar su modelo. Hiparco también realizó una muy precisa estimación de la distancia que separa la Tierra de la Luna mediante la observación un eclipse desde dos puntos alejados y comparando la diferencia en el área del Sol que quedaba oscurecida por nuestro satélite. También es responsable del descubrimiento de la precesión de los equinoccios, es decir, el lento desplazamiento de las constelaciones zodiacales que se verifica al observarlas en distintos equinoccios.
Con todos estos antecedentes y muchos otros, que incluyen sus propias observaciones de los cielos, Ptolomeo se da a la tarea de elaborar un modelo que permita explicar las complejas trayectorias que los astros describen en la bóveda celeste. Para lograr esto, y ante la exigencia de la inobjetable realidad de dichos movimientos, se ve obligado a alterar uno de los principales supuestos aristótelicos aceptando la excentricidad propuesta por Apolonio. Entonces, los astros giran alrededor de un punto distinto a la Tierra, pero relativamente cercano a ella. Más aún, dicho punto rotaría en torno a nuestro mundo, arrastrando con él todas las órbitas planetarias. También acepta los epiciclos, rotando en sentido contrario al de las esferas que los sostienen, lo que explicaría el movimiento retrogrado de los planetas y las diferencias apreciadas en su tamaño y velocidad.
En verdad, el modelo ptolemaico es un poco más complicado, pero no interesa abordar los detalles aquí. Si importa señalar que Ptolomeo estaba particularmente interesado en la exactitud matemática de su teoría, sin entrar a buscar explicaciones físicas de lo que estaba ocurriendo. Tanto es así que sin desacreditar explicitamente la idea de las esferas de cristal, insinúa que toda su construcción de ciclos y epiciclos corresponderían solo a herramientas matemáticas que permiten simular los desplazamientos de los astros. Ptolomeo no pretende saber como ocurren esos movimientos, solo establecer que cualquiera sea el mecanismo, este debe considerar las trayectorias zigzagueantes que los astros deben poseer para dar cuenta de la evidencia observable.
Como sabemos, las ideas de Ptolomeo vendrían a tener una importancia fundamental en el desarrollo de la ciencia en occidente. Pero actualmente se le recuerda más por sus errores que por sus aciertos, y su modelo geocéntrico vendría a convertirse en el ejemplo por definición de lo que es una hipótesis incorrecta. Esto no le hace justicia al impresionante logro que fue resumir todo el conocimiento alcanzado por sus predecesores en una teoría que explicaba con gran precisión los fenómenos celestes más familiares.
Asimismo, se tiende a pasar por alto los aportes que realizó en otros campos, como por ejemplo, en el de la cartografía. Ptolomeo confeccionó detallados mapas del mundo conocido hasta entonces, utilizando para ello, en forma extensiva, el sistema de coordenadas de latitud y longitud; la posición de más de ocho mil puntos geográficos fue establecida mediante esta herramienta. Conjuntamente desarrollo métodos para proyectar la curvatura de la Tierra sobre una superficie plana, el gran problema que enfrenta cualquiera que intente representar en forma más o menos realista nuestro mundo. Y también se preocupo por el desafío que representaba el diseñar e interpretar mapas en distintas escalas.
Sin embargo también en esta área Ptolomeo cometió un error de importancia al desconocer las conclusiones de Eratóstenes sobre las dimensiones del planeta. Prefirió basarse en los cálculos de otros estudiosos por lo que que su estimación del diámetro de la Tierra fue aproximadamente de tres cuartas partes de la correcta. Sin embargo, esta equivocación, sumada a una consideración exagerada del tamaño de Asia, tuvo consecuencias favorables catorce siglos después al persuadir a los exploradores europeos, entre ellos a Colón, de que era posible atravesar el océano que los separaba de China. Sin saber de la existencia de América, de haber conocido las reales distancias implicadas en la travesía quizás habrían desistido del intento, y el descubrimiento del Nuevo Mundo habría debido esperar algún tiempo más.
Con Ptolomeo los estudios astronómicos de los antiguos alcanzan su culminación, y también, en la práctica, su conclusión. Pocos continuaron en la senda trazada por los jonios, luego caminada por los filósofos atenienses, y que condujo finalmente hasta las puertas de la Gran Biblioteca, la mayoría de esos pocos solo contentándose con enseñar y comentar los trabajos de sus predecesores. La propia Gran Biblioteca entro en un estado de decadencia, al tiempo que el glorioso Imperio Romano se acercaba también al momento de su extinción. El último de sus directores fue Teón de Alejandría, hacia fines del siglo V d.C. Para entonces poco quedaba ya del antiguo esplendor de la institución, mucho de él ya perdido en el incendio provocado por Cesar, y luego por saqueos, robos o por simple descuido. No obstante lo anterior, cuando el emperador Teodosio I en el año 391 d.C. declaró al cristianismo al religión oficial del Imperio y ordenó la destrucción de los templos paganos, la Biblioteca fue cerrada oficialmente. Acto más bien simbólico pues dos años antes el edificio había sido destruida por una turba de cristianos fanáticos, probablemente ante la impotente mirada de Teón.
Esta historia tiene otro lamentable epílogo en la figura de la filósofa Hipatia, hija de Teón y de quien heredó un poderoso intelecto que la llevó a convertirse en una reconocida maestra de Escuela de Alejandría, donde en aquellos tiempos todavía se estudiaba a los clásicos griegos. Hipatia no solo se interesó en la filosofía, sino que también se dedicó a la mecánica y la astronomía. Tal era su fama que estudiantes de lejanas comarcas venían a estudiar con ella e importantes personalidades de la ciudad buscaban su consejo sobre asuntos de la administración.
Sin embargo Hipatia no solo era famosa, sino además, mujer y pagana. Tales características despertaron las envidias y sospechas de las autoridades de la Iglesia en Alejandría, quienes probablemente instigaron su secuestro, tortura y asesinato llevados a cabo por una pandilla de fanáticos.
Este episodio sirve para ejemplificar las dificultades que el nuevo escenario histórico presentaba para el desarrollo de las ciencias. En primer lugar, el Imperio Romano se había desintegrado hundiendo a Europa en las sombras y la ignorancia. Y de entre sus ruinas el cristianismo se había alzado como la nueva norma para medir los méritos de cualquier empresa humana. Con un dios celoso y un dogma incuestionable, características heredadas del mesianismo judaico, en aquellos difíciles tiempos el cristianismo adopto un radicalismo extremo, convirtiéndose en un verdadero enemigo del libre pensamiento y la expresión de las ideas. Pasarían mil años antes de que el mundo cristiano pudiese comenzar a desprenderse de estas pesadas cadenas que le inmovilizaban.
| El Principio de Arquímedes se expresa normalmente en términos “flotabilidad”, que por supuesto, es la tendencia a flotar que posee un cuerpo, y que es una fuerza que se opone a la gravedad por cuanto evita que los objetos caigan. Y a su vez, la flotabilidad no suele expresarse en términos de peso, sino que de densidad, vale decir, cantidad de masa por unidad de volumen. Siendo estos conceptos relativamente abstractos, representan una oportunidad conveniente para introducirnos en el mundo de las fórmulas físicas. Así por ejemplo, hemos dicho que para que un cuerpo flote su peso debe ser menor que el peso del volumen de liquido desplazado.Sea entonces: F = Flotabilidad Pf = Peso del fluido desplazado.Por lo tanto: F = - Pf, donde el signo (-) representa el hecho de que la Flotabilidad es una fuerza en sentido contrario al Peso.Pero, P = m x g, donde “P” es el peso de cualquier objeto, “m” su masa, y “g” la constante de gravedad que en la Tierra es de 9,8 m/s2.Sea entonces: mf = masa del fluido desplazado. Por lo tanto: F = - mf x g Si queremos describir la ecuación en termino de densidad (d), debemos recordar que: Podemos multiplicar y dividir por Vf (Volumen del fluido desplazado), de tal forma que: Dado que el volumen de fluido desplazado es igual al volumen del cuerpo sumergido, podemos decir simplemente que la Flotabilidad de un objeto depende de la densidad del fluido y del volumen d dicho objeto. Finalmente, podemos concluir que si: F > Pc, el cuerpo flota. |
Chile se apaga
February 10, 2008 by rmundaca · 7 Comments

Nuestro contertulio y amigo Jorge Baradit ha publicado un relato en el suplemento La Cultura Domingo (LCD). Hay que señalar, necesariamente, que desde hace varios años que no se publicaban cuentos en LCD. Con la creación de Jorge, se ha reiniciado el proceso. Tema no menor.
Desde la trinchera del fandom deseamos muchas felicidades a Jorge por este nuevo poroto anotado en el libro del activismo de género.
El relato, a continuación:
Finalmente el ansiado día, esperado por todos, llegó.
Hoy, a las 9:30 de la mañana, el presidente de la República, don Gabriel Aukamán Santander, apagó el último motor a combustión fósil que quedaba en funcionamiento en la capital de Chile. La ceremonia se llevó a cabo en la maestranza de aceros de Peldehue, donde hace dos meses se realizó la última de las conversiones integrales Kaifman-González, de acuerdo al plan estatal a 30 años, para convertir a Santiago en la primera capital de Latinoamérica completamente movida por electricidad. En unos años más, el país completo adquirirá la categoría inédita de “País limpio, nivel uno”.
Lejos quedaron los oscuros días posteriores a la instauración de la Segunda República, cuando la insurrección y los grupos paramilitares se habían tomado los suburbios, producto del enorme descontento por los racionamientos energéticos y la debacle económica. La guerra con Argentina por los campos petrolíferos de la Patagonia motivó alianzas internacionales que impusieron un embargo asfixiante a Chile, que estranguló lentamente nuestra economía, absolutamente dependiente de la energía que llegaba desde el exterior.
La rendición de nuestras tropas en el sur, la caída del gobierno y un posterior período de anarquía hizo necesaria la intervención de fuerzas humanitarias de la ONU, asegurando un gobierno provisional encabezado por el entonces obispo de la Región Metropolitana, S.S. Luis Saavedra Canelo, prohombre de indiscutida honestidad que consiguió aunar en torno a su liderazgo a las primeras fuerzas políticas nobles capaces de levantar a un país que había tocado fondo. Fue el primero en hablar de la necesidad de una “segunda independencia de la República”, sólo alcanzable con el absoluto autoabastecimiento de energía para nuestro país. “La energía es como la sangre de un país, es un regalo de Dios, no una mercancía para esclavizar a los pueblos”, dijo en la recordada “Declaración de Antofagasta”, en el décimo aniversario del conflicto que dejó al país de regreso en su antigua frontera norte. La enorme herida que la guerra había dejado en nuestra sociedad motivó la firme convicción de avanzar en esa “segunda independencia”, a veces con demasiado ímpetu, otras de modos desesperados y descabellados. Nadie olvida la polémica decisión del sucesor de S.S. Luis Saavedra, el decano de la Universidad de Chile, Dr. Ernesto Guevara, de instalar enormes ruedas de hámsters en las cárceles para que los reos pagaran en voltios sus crímenes contra la sociedad. O la excéntrica solución del ministro Ortega de instalar monstruosos galpones alrededor de Santiago llenos de caballos corriendo sobre bandas sin fin, día y noche. Cientos de seudoinventores con las ideas más descabelladas hacían fila en las afueras del Ministerio de la Energía, todos con la firme intención de revolucionar la producción energética con golondrinas, explosivos, camarones de río o supuestos acumuladores que atrapaban la ira de perros rabiosos en celdas voltaicas.
PEDALEANDO
Fueron años duros para nuestra sociedad. Caudillo tras caudillo se sucedían en los peores años para nuestra República. El “Caso Chile” era materia de estudio en cursos sobre política internacional. Lo cierto es que éramos el ejemplo perfecto para hablar del fracaso.
Pronto comenzó el tráfico de energía. Mafias internacionales robaban generadores mecánicos en las postas rurales de Argentina para pasarlos de contrabando a los pueblos fronterizos chilenos. Una familia completa podía vivir decentemente generando energía clandestina para sus vecinos a través de cables subterráneos, pedaleando en la bicicleta de poleas día y noche, padres e hijos, en turnos agotadores. También estaba la mafia tailandesa que contrabandeaba baterías de automóvil y químicos activos venenosos que reemplazaban la iluminación de las casas.
Pasaron muchos años antes que la administración estatal se diera cuenta del gran error que habían estado cometiendo. La implementación de un GRAN PLAN a escala nacional era el equivalente a los enormes, pesados e inoperantes computadores de los albores de la informática. Lo que realmente se necesitaba era una red de esfuerzos locales interconectados. Que cada zona del país aportara con sus particularidades en la tarea. Para ello vinieron técnicos de todo el mundo respondiendo al desafío de construir una sociedad energéticamente limpia. Otro tipo de revolución impulsaba a jóvenes idealistas a cruzar el orbe y a instalarse en un país agonizante del tercer mundo.
RED LUZ
Repentinamente las lluvias dejaron de llegar como de costumbre y las represas dejaron de funcionar adecuadamente. El cambio climático se hizo realidad. Los países comenzaron a gastar sus exiguas reservas de petróleo en carísimos y muy contaminantes sistemas de generación por motores de combustión. Pronto llegaron las guerras por el control de las últimas reservas viables. Enormes movilizaciones de material bélico avanzaban como una plaga de langostas sobre pequeños países, que habían sido maldecidos por estar sentados sobre mares de esa melaza negra y maloliente, la “Venganza de los dinosaurios”, como le llamaban sus detractores.Mientras las grandes potencias se peleaban por el dominio de los nuevos pozos en el Índico, Chile llevaba décadas desarrollando el programa Kaifman-Gonzalez, en honor al equipo chileno-austríaco que desarrolló la Red Transversal de Esfuerzos Diversos o simplemente la Red Luz, como la conocía el ciudadano común.
Hoy en la mañana, mientras los reportes de las agencias internacionales son desalentadores acerca de los bombardeos sobre Barcelona y Frankfurt, nuestro país indica el camino del futuro. Decenas de residentes extranjeros de las potencias observaban desde lejos el acto del presidente Aukamán (ninguno aceptó sentarse en el mismo acto con sus contrapartes), comisionados por sus gobiernos para observar la experiencia chilena. El “Caso Chile” ha tomado una nueva connotación.
La mañana estuvo preciosa, la brisa de septiembre fue el mejor marco para la celebración. En el exterior de la maestranza, cientos de ciudadanos celebraban la ocasión. Para ellos se habían desplegado enormes origamis sintéticos de plasma que proyectaban nítidas imágenes del primer proyecto exitoso: las “Turbinas Niemand”, enormes brazos flotantes que se extendían kilómetros mar afuera para capturar el ímpetu de la corriente de Humboldt. Su perfil orgánico, similar a tentáculos meciéndose con la corriente, era visible incluso desde aviones que volaban a grandes altitudes. Nuestro país parecía tener un hermoso cabello ondulando en las mareas del Pacífico. También aparecieron las inconfundibles “Flores Enkeli”, esos prados infinitos de enormes hélices plateadas que cubren con su resplandor las pampas de la Patagonia chilena. Fundiéndose en hermosos tonos violeta, entraron a cuadro las exitosas “Unidades Fassler-Mundaca”, cómodas unidades de arriendo inspiradas en los generadores mecánicos clandestinos, capaces de proveer a comunidades aisladas mediante tracción animal. Pero sin duda el proyecto más querido por la ciudadanía era “El jardín de los diaguitas”, una construcción diseñada por un grupo de escultores, poetas, niños de ocho años, sacerdotes, un asesino convicto y dos profetas colombianos, que dibujaba imágenes y palabras en el desierto de Atacama utilizando miles de pozos de un kilómetro de diámetro, cubiertos con una tapa negra opaca de tungsteno. La energía geotermal producía gases que escapaban a enorme velocidad, moviendo paletas que generaban electricidad y mecían a la vez maravillosos móviles de madera y latón de hermosos colores tornasolados. La delegación británica invitada a la inauguración, dijo en su momento que esta obra era la primera piedra de lo que estaba llamado a ser “El nuevo Medio Oriente”, “The sun is your new cupper, and here, in Atacama desert, is more powerful than in anyplace. You have here your new great wealth”.
ESTUPIDEZ HUMANA
El presidente Aukamán, vestido con su impecable traje colector Armani, fabricado con microceldillas solares capaces de generar energía para un teléfono móvil y un hand PC, reveló el siguiente gran proyecto en el que el Estado invertiría todo su esfuerzo: hacer productiva la red de volcanes cordilleranos. Observó que prácticamente ningún país del planeta contaba con una fuente de energía tan potente, limpia y disponible como ésa. Habló con emoción acerca de la manera cómo finalmente la Pachamama nos regalaba todo su amor. De cuánto nos habíamos demorado en entender que debíamos respetarla, agradecerle y venerarla como el origen de toda vida y bondad por la manera desinteresada en que ella nos entregaba su sangre en la forma de energía sana, luminosa y transparente. Lo feliz que estaba de que finalmente nos hubiéramos unido a ella y trabajáramos juntos, no contra ella.
Cuando finalizó su intervención, todos aplaudieron rabiosamente. Siguieron con expectación las maniobras de la grúa que levantaba el vetusto motor a combustión y lo depositaba en un nicho preparado especialmente para la ocasión, tras unos gruesos vidrios que lo protegerían del deterioro. Porque quedaría allí, para siempre, como un mudo recordatorio de la estupidez humana. Para que nuestros nietos pudieran preguntarse en qué estaban pensando nuestros abuelos cuando envenenaban conscientemente el mismo aire que respiraban sus propios hijos.
publicado originalmente en LCD la cultura domingo.
nos quedamos sin pega
February 9, 2008 by baradit · 2 Comments
Cuando en los 80 los socialistas abrazaron el libremercado, la derecha quedó sin bandera de lucha y knock out. Cuando el futuro finalmente se adueñó del presente, los ecritores de cf se están teniendo que ir para la casa.

Lean esta frase: “Suntory Ltd., who also produces whisky, created the world’s first genetically modified Blue roses, which they will begin to sell next year”. Y díganme si no suena a que la cf tradicional ya no tiene nada que hacer.
XD…hay que buscar formas nuevas.
Viernes de tubos: No tubo.
February 8, 2008 by fobos · 2 Comments

Esta vez hay algo diferente: una fotonovela, que es casi tan bueno como un tubo solo que se lee como un cómic.
En esta fotonovela hay un hombre de goma espuma, un cuchillo y muchos personajes secundarios hechos de goma espuma. Y luego hay hombrecitos de papel que toman parte en la historia. Y luego hay una batalla y aparecen extraños seres híbridos. Pasan muchas cosas más que uno casi dice “Uy, ¿y qué más sigue?”. Pero vayan, vean.
Altair Films realiza rodaje de “3371 Regreso”
February 5, 2008 by rmundaca · 6 Comments

Los días sábado 26 y domingo 27 de enero se llevó a cabo, en las dunas de Mantagua de la V Región, el rodaje del cortometraje 3371 Regreso, de Altair Films. El proyecto, ganador de CORFO 2006 para su pre-producción y del Fondo Audiovisual 2007 para su producción, mezcla registros reales con animación y pinturas digitales, donde se destaca fuertemente la dirección de arte y el vestuario de los dos protagonistas.
La historia central se basa en la búsqueda de un misterioso objeto luminoso que ha permanecido oculto en la ciudad del desierto por eones. Miles de peregrinos han intentado en vano revelar sus valiosos secretos que desencadenarán poderes legendarios. Un solitario errante guiado sólo por su fe, camina en búsqueda de esta misteriosa ciudad que sólo aparecerá ante los ojos de aquel que esté preparado para recibir su poder.
El equipo humano que está detrás de “3371 Regreso” está compuesto por Luis Eduardo Saavedra escritor y director, Raúl Pinto guionista y asistente de
dirección, Magdalena Gissi productora ejecutiva y general, Ivo Pirovic en la composición musical y José Manuel del Solar en animación 3D. En la
actuación está Sebastián Longhi en el papel del Explorador y Giannina Valdés como la Peregrina.
A continuación, algunas fotografías de la jornada.



Más antecedentes se pueden encontrar en la página web http://www.3371.cl

