Vía Fogonazos.
Igual que existe el fetichismo de los pies o de la lencería francesa, determinado tipo de personas experimentamos una sensación morbosa ante la visión de un robot junto a una moza. No se trata de un deseo explícito de sexo con autómatas – como en el caso del fetichismo del robot – sino de una fantasía sexual inexplicable, producida por la temible presencia del robot frente a los frágiles cuerpos de las protagonistas. Imágenes como las de Anne Francis junto a Robby el robot, o las de Katy Manning tonteando con un Dalek, han quedado para siempre en las retinas de muchos de nosotros. Éste es un extraño recorrido por la historia del erotismo con robots.
El enlace aquí. Mmmmh, siempre supe que era un robofetichista. Además no dejo de pensar en las “real dolls”. Mmmh.
(mucho rato después)
Mmmmh. Realdoll.



