Al respecto de esta noticia que cuenta cómo EE.UU. piensa limitar el uso del espacio a los que considera sus enemigos, vale un par de pensamientos sin la cabeza caliente. Aquí hay otro artículo sobre un par de razones de la vuelta a la Luna de la Nasa.
El primero de ellos es lo simplista que se ha vuelto la caricatura de Bush, o su administración, en la mente del vulgo al considerársele irrisorio y estúpido, en circunstancias del poder que ha concentrado en estos últimos años bajo su mandato. Quizás decir concentración es algo equivocado, que siempre lo ha tenido; su ejercicio es más preciso. Nada en la política exterior norteamericana, con notabilísimos ejemplos como Vietnam, está al azar y aún así son capitalizados por la inmensa maquinaria de Inteligencia. Incluso Irak es un costo razonable a pagar si se pueden manejar las existencias de petróleo, que pueden sostener un poco más la posición insostenible del dólar, además de manejar las políticas energéticas del resto del mundo. La llegada de Bush al poder viene a cristalizar más una idea religiosa de país, que da homogeneidad a la instrumentación que los conservadores pusieron en movimiento hace un par de décadas. ¿Sobre gobiernos demócratas en el futuro próximo?, olvídense. Aunque los republicanos tuvieran una derrota aplastante en noviembre próximo o pierdan la presidencia, igual gobernarán los próximos veinte años.
Pero aún si los demócratas tuvieran el poder, EE.UU. ha entrado en una etapa que se puede homologar a los grandes imperios. Si bien antes tenía que utilizar un cuerpo diplomático altamente especializado para forjar la gran red de alianzas en el planeta, se ha dado cuenta que puede optar por no ocuparlo, incurriendo en acciones a discreción sin que nadie pueda oponérsele -ni siquiera China. A diferencia del sobrevalorado Noam Chomsky, no creo que EE.UU. tenga grandes problemas con el aislamiento en que incurriría si se puede dar cuenta que tomarlo sin preguntar es más fácil. El rol de las alianzas de EE.UU. también ha cambiado desde una cooperación a un estado de imposición. Esto es, eres mi aliado sí y solo sí cumples mis condiciones, de otra forma te pierdes todos los beneficios. Política que le ha funcionado en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica. Esta autoconciencia de ser megapotencia está en plena discusión en EE.UU. y el cómo sobrellevarla es fundamental para el futuro geocultural del planeta.
Otrosí es el ciclo de vida de un imperio moderno. Estadísticamente no suele durar más de 300 o 400 años. Considerando que el siglo XX fue el siglo de EE.UU., el de la consolidación de su poder, recién llevamos cien años. Para los próximos cien debiéramos asistir a la autodenominación de “imperio”. No obstante, el ritmo de los cambios puede jugar en su contra -o favor-, en una etapa de la civilización humana en tal grado de convulsión. Así como hay biólogos que consideran que el hombre ya no está en la escala evolutiva, bien podríamos decir que la Pax Americana ya no está dentro del ciclo de vida de un imperio.
Alejandro Magno inició su viaje de liberación por el mundo helénico con un sentido de preservación de la gran nación griega, pero al poco andar se volvió un conquistador voraz, ambicioso, que se comió el Imperio Persa. A su muerte, sin quererlo, engendró el primer gran imperio que unió Occidente y Oriente con insospechadas consecuencias. Así mismo, la historia humana no tiene valor moral, no se le puede aplicar ningún cuerpo de doctrina. Es un error muy corriente decir que los altos valores de una civilización guían sus acontecimientos o los hombres de su tiempo. Lo único que se puede hacer es decir que la Ley del Caos, concepto griego, domina el destino. Aunque se pueden hacer especulaciones, pero ya saben qué valor tienen los brujos. Creo sinceramente, más allá del bien y del mal, que una nueva Hélade Alejandrina está en pleno desarrollo.

alvarex
3 years ago
Si soy tan malo, comete este gatito!